5 de Julio

Editorial / Venezuela RED Informativa

Últimamente, en Venezuela, cada quien conmemora el 5 DE JULIO a su manera. Juan Guaidó, por ejemplo, logra convencer al último grupo de pendejos que todavía continúan vivos en nuestro país, y salen juntos a promover bailantas populares. En cinco o seis plaza montan Cabildos Abiertos, aunque muy deslucidos de gente. El objetivo: la necesidad de convivencia con el régimen, a través de las “elecciones” de noviembre.

Debemos sentirnos afortunados por nuestro pasado. De haber “funcionado” igual, en aquellos eventos que nos formaron como país en el siglo XIX aún don Vicente Emparan sería gobernador de la provincia de Venezuela.

El señor Maduro, por su lado, como es tradición, aprovecha la ocasión para ascender a un montononón de altos oficiales de las fuerzas armadas de la patria. Poco le importa al gobierno de la porquería del siglo XXI quedarse sin alcabalas, negocios chuecos o consultados. Tenemos la mayor densidad por soldadito cuadrado, de generales y almirantes en el mundo. Así que, con toda seguridad, a los recién ascendidos les serán asignadas las unidades de carritos de helados y de chicha con que cuenta la revolución.

Mientras que el capitán Cabello, por su parte, aprovecha el día para anunciar por adelantado los resultados finales de las “elecciones” de noviembre. En su primer y único boletín, informa que el gobierno conservará el 70% de las latas vacías a ser sorteadas. Mientras que, a la oposición, le será entregado el 30% restante de los municipios del país. ¡Y punto!

Así las cosas, hay muy pocos motivos por los cuales celebrar. Si tomamos en cuenta que, hace algo más de una generación, ni somos un Estado, ni tampoco somos un país independiente. Tristemente el 5 DE JULIO para Venezuela es hoy en día una parodia.

O un día de luto nacional.

Un triste día para lamentar. Un momento para llorar amargamente por la pérdida de nuestra independencia como país y como nación. Un sombrío recuerdo de lo que una vez fuimos, y que hoy, por obra y gracia de los peores traidores nunca antes conocidos en esta tierra, remedan con burla, tras haber entregado, o dejado que se entregará, nuestro país a los peores malhechores del mundo sucio, y de paso juegan con efemérides que no comprenden.

¡Que Dios se vuelva a acordar nuevamente de todos nosotros!

¡Que Dios nos ayude a recuperar nuestros sueños robados por todos estos crápulas! ¡Que así sea!

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