A 90 años de su nacimiento, Ana Frank es una inspiración para los venezolanos, que vivimos como los judíos en tiempos del nazismo

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

La historia de Ana Frank ha sido una de las más conocidas y su diario le ha dado la vuelta al mundo. En 2019 ella estaría celebrando sus 90 años. Es por esta razón que, como venezolana, que vivimos tiempos tan oscuros, de hambre, de muertes y persecuciones en nuestro país queremos recordar su legado.

El número de víctimas judías de los nazis es de casi seis millones de personas de todas las edades. El 12 de junio de 1942 a Ana Frank, por motivo de su cumpleaños 13, su padre (Otto) le regala un diario, quien había nacido el 12 de junio de 1929 en Fráncfort del Meno, Alemania.

Ana Frank, cuando recibió el diario se sintió muy feliz y escribe que tal vez fue uno de sus mejores regalos y que ocurrió tres semanas antes que ella y su familia pasaran a la clandestinidad en la buhardilla de una casa en Ámsterdam, Holanda, comenzando así la historia de su famoso relato de supervivencia en el régimen Nazi.

Los venezolanos, al igual que Ana Frank y su familia, estamos todos atrapados en nuestros hogares y con una gran escasez de alimentos: Vivimos a diario un racionamiento forzado. Comemos lo que podemos y lo que se pueda conseguir. Al igual que Ana, hemos perdido peso de manera dramática y la salud también, como miles y miles de venezolanos. Es tal el horror en el que nos encontramos, que hay más de 4 millones de venezolanos que se fueron del país por tierra, por mar y por vía aérea. Somos, con Siria, el país que ha emigrado con más desesperación buscando otros caminos que le permitan acceder a la alimentación, a las medicinas y a servicios tan esenciales como el agua y la electricidad.

Ana Frank vivió dos años escondida con su familia y otras cuatro personas, durante la Segunda Guerra Mundial. Hay tres oficiales involucrados en el arresto de la familia de Ana Frank: el austriaco Karl Silberbauer y los holandeses Gezinus Gringhuis y Willem Grootendorst. Ana continuó escribiendo hasta tres días antes de su captura el 4 de agosto de 1944.

Los venezolanos tenemos algo parecido a la Gestapo Nazi: los organismos ATERRADORES de contrainteligencia militar como el SEBIN y organismos policiales de exterminio, como los encapuchados de las FAES (Fuerzas de Acciones Especiales).

Las anotaciones de Ana Frank no solo describen la vida en las habitaciones secretas en las que se escondía de los nazis su familia y otras cuatro personas, sino que también revelan cómo una niña tan joven interpretaba todo lo que ocurría a su alrededor y la evolución misma de su percepción de la vida en aquellas condiciones. Los periodistas venezolanos también escribimos como Ana, desde lugares secretos para contar lo que ocurre en todos los rincones del país y en la frontera con Colombia y Brasil, porque todos estamos bajo amenaza de ser detenidos como conspiradores, magnicidas, vende-patria o como terroristas: Las armas, las granadas, las pone el gobierno cuando detiene a un “peligroso opositor”.

A principios de noviembre de 1944, Ana es deportada al campo de concentración de Bergen-Belsen, junto con su hermana.

Las dos allí, desafortunadamente, contraen fiebre tifoidea. Esta enfermedad es provocada por una bacteria llamada Salmonella Typhi (S. Typhi). La vía de transmisión es oral, a través de aguas contaminadas o alimentos manipulados por portadores. En febrero de 1945, ambas fallecen a consecuencia de esa enfermedad, primero Margot, poco después Ana.

En Venezuela, todos los hospitales públicos son como campos de concentración, en donde los niños, las parturientas y los adultos mayores se mueren de otras enfermedades distintas a las graves, con la cuales fueron ingresados para en verdad morir. Entrar en un hospital venezolano es llevar en las manos la sentencia de muerte, es como ir a los hornos crematorios de los nazis.

En el que habría sido el 90 cumpleaños de Ana Frank, la ONU desveló este miércoles un pequeño árbol que crecerá en los jardines de su sede para recordar su legado y a las víctimas del Holocausto.

El árbol, un castaño de indias, desciende del que había junto al edificio de Ámsterdam en el que Frank y su familia se escondieron durante dos años de los nazis y que la joven describió en sus diarios. “Este árbol es un símbolo viviente tanto del legado de Ana Frank como de los valores que Naciones Unidas representa”, señaló la diplomática Catherine Pollard en nombre del secretario general de la ONU, António Guterres.

En otro momento, esperamos que la ONU siembre las semillas de un Araguaney como símbolo viviente del sufrimiento del pueblo venezolano y de su lucha incansable para salir del horror en que se encuentra, así como de tantos venezolanos que han muerto de mil maneras bajo el lema de quienes nos están exterminando: PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE…

El Diario de Ana Frank, documento invaluable: Un alegato irrefutable contra el totalitarismo y a favor de la vida

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