¿A quién le reclamo o a quién pido ayuda?

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

El título en pregunta es porque se desvanecen los sueños, las aspiraciones, los proyectos y todo lo que sea realizable en un futuro que se
deseaba promisor y luminoso.

Cualquiera calificaría esa expresión de pesimista, pero las cuentas reales pueden enrostrar verdades que pocos quieren saber.

¿Qué se puede esperar si no hemos sido capaces de crear una verdadera República en 200 años, a pesar del gran ejemplo de heroísmo, honradez y grandilocuencia de los libertadores?

Luego de tantas glorias y tantos años transcurridos, nos encontramos con una historia plagada de corrupción, muerte, traición, concupiscencia, felonía y mentiras, pues el heroísmo y el honor tenían precios muy altos y preferimos lo barato, así como se prefieren productos chinos sin calidad y concebidos en el abismo de la tiranía, esclavitud, falsedad y violación de toda norma civilizadora, por pagar menos dinero.

¿Es acaso un tema de ahorro o de dignidad? Qué vergüenza sentiría El Libertador de su pueblo, aunque bien sabía lo que era y comentó el día de su cumpleaños en la Angostura de 1819.

“… el desengaño agobia mi corazón, me he convencido más y más que ni la libertad, ni las leyes, ni la mejor instrucción nos pueden
hacer gente decente… menos aún republicanos o patriotas verdaderos. En nuestras venas no corre sangre sino maldad mezclada con terror y
miedo”. Aún después de 200 años poco ha cambiado y mucho se ha empeorado.

Por ejemplo: ¿cómo puede ser presidente un obrero, sin formación académica, plagado de infames vicios y entregado a los tiranos con la única convicción de salvar su nefasta libertad a cambio de la existencia del último venezolano, si fuera necesario y todo disfrazado de política y con autores pagados para hacer el juego que llaman oposición? ¿Quiénes son los responsables de toda esta locura?

¿Cómo se puede creer en un futuro decente con los Poderes Públicos ahogados en el crimen y oprobio por falta de la esencia moral?
Dijo también El Libertador que la indulgencia de los tribunales y la impunidad de los delitos fue una de las causas de la caída de la Primera República.

¿Cómo puede tener futuro un pueblo sin República que tutele su existencia en paz y libertad?

¿Cómo se vive con motociclistas, “motorizados” atracando libremente en las avenidas y propinando agresiones de todo infame tipo a los ciudadanos en total impunidad? ¿Y con comerciantes usureros y tramposos, con estafas en toda esquina y anarquía total, en un país sin ley y con brutal represión contra quien proteste por tanta miseria?

¿Quiénes arreglarán el caos? ¿Quiénes lo propiciaron, quiénes lo sostienen o quiénes lo ejecutan? Es decir, los políticos, los militares o los chavistas. Veamos sin medias tintas la verdad de este “Holocausto caníbal”, indistintamente de que los ignorantes e irresponsables hasta de su propia vida, hayan creído que los políticos son los que saben y pueden administrar el país.

Hasta sus militares, que juraron dar la vida por defender a Venezuela, hacen catarsis con el teclado, porque no les dan buena atención en los hospitales, pues que sepan que no solamente se mueren los militares por falta de atención. En el comunismo, que permiten los militares, se muere Venezuela ultrajada y sin compasión ni de sus hijos.

El militar que crea que ya cumplió porque está en situación de retiro, es porque fue un burócrata que no entendió su juramento ni su deber, y el que crea que los años pesan se morirá por falta de atención médica o de hambre en vez de morir con honor por su Patria. Por lo menos que cumplan el artículo 1 de la Constitución de Venezuela, aunque sea una bicha, como bien la llamó el infinito traidor.

Un país hundido en sus miserias, un pueblo sin norte y a la desbandada y mundo ocupado con sus problemas, define el escenario de la lucha entre el bien y el mal que se decide quizás hasta inocentemente en los EE. UU., donde ganó Trump y no lo aceptan los cárteles del mal global. Cárteles donde se anotó el usurpador y sus cómplices.

He aquí la verdad expuesta como síntesis de nuestra tragedia. La guerra no espera por nadie, nos arrolla s todos y solo quedan las opciones de vencer o morir o ser libres o esclavos.

Estamos tan acostumbrados a la comodidad y a la mentira, como a lo barato e indigno, tanto que esa mala maniobra política por 60 años nos llevó a estar ahora en el umbral de la guerra e incomodidad que nadie quiere aceptar, a pesar de estar enlodados en el Valle de la Muerte, por lo que se cumple el aforismo: lo barato sale caro.

Solo se podrá reclamar o pedir ayuda a la conciencia el que la tiene.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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