Adriana Vigilanza: “Desde chiquita pienso que está mal la frase en nuestro himno que decreta ‘El vil egoísmo que otra vez triunfo'”

Alfonsina Ríos / Venezuela RED Informativa

Es una abogada nacida en Caracas, con sangre italiana y venezolana, quien lleva el temperamento vehemente del siciliano. Tal vez ella en muchas oportunidades estando en Venezuela evocó bellos momentos en los placenteros atardeceres frente al hermoso y majestuoso cerro El Ávila, lugar desde donde las guacamayas surcan el cielo de la ciudad y con cada movimiento de sus alas van dibujando el tricolor de nuestra tierra para luego posarse en alguna ventana o terraza de los tantos apartamentos que hay en la urbe.

Una venezolana que se formó jurista para andar estrechamente vinculada a la justicia y amar la libertad. Ha transitado parte de su vida en aulas de las universidades como estudiante y como académica, y a quien, en reiteradas oportunidades, se le vio también en concentraciones, marchas o corriendo para no respirar “gas del bueno” o para defenderse de los llamados colectivos que han sembrado el terror en las manifestaciones de la oposición venezolana durante estos veinte años del llamado “Socialismo del Siglo XXI”.

Una persona que no deja de ser estudiosa porque siempre se halla desentrañando el conocimiento que pudiera encontrar en libros, en hechos reales o en una simple estrofa escrita por Vicente Salías alrededor de 1810 en el Himno Nacional, conocido como “Gloria al Bravo Pueblo”: “el vil egoísmo que otra vez triunfó”, para explicar y, demostrar, desde la neurolingüística o desde el plano metafísico, que la misma lleva implícita la carga y la fuerza de la palabra que ha influido durante más de doscientos años en el comportamiento egoísta del político venezolano, y piensa que hay que cambiarla, como lo piensa demostrar en un nuevo libro: “Lo llevo escribiendo desde 2012. El título lo tenía escogido desde el primer momento: ‘El Vil egoísmo que nunca más triunfó’. No le encontraba explicación racional a la avidez insaciable de dinero, a la codicia que mostró tener el venezolano durante la Revolución Socialista. Así que le busqué una explicación metafísica. Consideraba, desde chiquita que la frase en nuestro Himno Nacional que decreta que ‘el vil egoísmo otra vez triunfó’, estaba mal. Como la palabra tiene fuerza y esa estrofa la escuchamos (cuando no la cantamos) todos en Venezuela, 4 veces al día (6am, 12am, 6pm y12pm), por ley, nos estaba programando neurolingüísticamente para ser así de egoístas como fuimos. Investigando sobre la letra del himno ‘Gloria al Bravo Pueblo’, pude probar mi tesis de que esa estrofa está mal y, sea lo que sea, debe salir del himno nacional. Eso es un capítulo en mi libro”.

También es una activista de los derechos humanos, defensora de la Constitución y el voto, la democracia y el Estado de Derecho de su país, pero está convencida de que “No hay ley que valga, si no hay gente proba y dispuesta a respetarla”. Tuvo que ser fuera de Venezuela donde logró junto con otros de sus colegas uno de los mayores éxitos en su carrera: demostrar en un recurso ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) legítimo, designado por la Asamblea Nacional (AN) presidida por Juan Guaidó, que desde 2004 el sistema electoral electrónico no garantiza elecciones auténticas en el país sudamericano.

Estamos hablando de una reconocida y respetada abogada, Adriana Vigilanza, quien reside en Miami, Florida, desde el 22 de junio de 2017, cuando salió de Venezuela acompañada de sus dos hermanas para vender una propiedad y descansar hasta principios de agosto de ese mismo año, tras “haber participado en las gigantescas protestas en contra del régimen, que creíamos que lo estábamos arrinconando, que ‘esta vez sí'”.

El destino la estaba ubicando en el lugar preciso, porque unos cuatro días antes de regresar de sus vacaciones al país petrolero, el 2 de agosto, Smartmatic confesó que su sistema electoral había sido manipulado por el régimen, que había inventado al menos 1 millón de votos.

Como ella había sido una de los eternos denunciantes del fraude electoral, “periodistas que me conocen empezaron a pedirme que diera mi opinión sobre ese hecho. Y comencé a alertar en los medios venezolanos, aquí y en Venezuela (a distancia), sobre el hecho de que necesitábamos fuerza militar para acabar con la usurpación del Estado venezolano que ejercen los cubanos”.

Desde ese entonces la doctora Vigilanza considera que era obvio que no había una salida electoral y pacífica, que el régimen llevaba años manteniéndose sobre falsas elecciones. Y que lo que había que hacer era pedir injerencia humanitaria. “Justo antes de mi regreso, le dije a mis hermanas que no regresaría con ellas. Que tenía que seguir pidiendo lo que a mi juicio se necesitaba, pues la ayuda debía venir de afuera… Y, además, me daba miedo las represalias que podrían tomar contra mí. Ellas estuvieron de acuerdo. Y me quedé”.

-Usted es caraqueña, ¿cómo fue su infancia en la ciudad capital? Si tuviera el poder de regresar a una de sus etapas vividas, ¿a cuál le gustaría regresar y por qué?

-Nací y me crié en Caracas, con un breve intervalo de un año y medio en Londres e Italia, cuando mi papá, que era italiano y venezolano por naturalización, se fue a hacer un postgrado en alergología y neumología en Inglaterra, becado por el Hospital El Algodonal. Así de rico y generoso era el Estado venezolano. Mi tío, Rogelio Valladares, fue viceministro de Sanidad, en el primer gobierno de Caldera. Recuerdo que yo jugaba con mi primo Rodrigo en la plaza entre las torres de El Silencio, cuando nos llevaban después de clases a buscar a mi tío. Mi papá nunca dejó Venezuela, donde falleció en el 2007. Él fue jubilado de la maternidad Concepción Palacios, donde también trabajó toda su vida. Yo podría regresar a cualquiera de las etapas que viví en Venezuela. Cualquiera menos después de 1999, cuando llegó Chávez al poder.

Nuestra entrevistada ama a su país y da gracias a Dios de que en 2016 se propuso ir a conocer la Gran Sabana y Los Roques, para ella, las aguas y arenas de las playas de Los Roques son paradisíacas y aprecia la amabilidad de su gente. Le encantaron las maravillas del estado Bolívar, disfrutó mucho el paseo en bote por el Caroní hasta la confluencia con el Orinoco. Admira la magia de los Tepuyes.

Dice que “tanto en Los Roques como a las orillas del Caroní me comí los pescados más ricos que me haya comido nunca. ¡Y también en Chichiriviche de la Costa!”. También se maravilla con el puente sobre el lago Rafael Urdaneta, en el Zulia.

-¿Cuál comida añora de su país? ¿Probó alguna vez las hamburguesas y perros calientes de la plaza Venezuela? ¿Cuál es el menú estadounidense que prefiere?

-¡Uy! ¡Difícil decir qué me gusta más de la comida venezolana! Amo los golfeados con queso de mano, las empanadas, de cazón o carne molida, mis favoritas. Adoro las hallacas. No era comedora de hamburguesas y perros calientes en la calle. Pero me encantaban los de Las Mercedes. El mejor pepito me lo comí en un carrito callejero cerca de la Iglesia de Las Mercedes… El “menú Estadounidense” yo diría que es muy amplio. Más bien por cada estado. El “bagle” con queso crema y salmón, es típico en Nueva York.

-¿Sabe cocinar? En opinión de familiares y amigos, ¿cuál es el plato que le han dicho que le queda exquisito?

-¡Los mejillones en mantequilla, cebolla y vino blanco! Una pasta con camarones y champiñones. El otro día, mis amigas quedaron encantadas con mi arroz blanco.

-¿Puede contar una anécdota que le haya sucedido en un salón de clase? Y como defensora de los derechos humanos, ¿cuál ha sido su mayor satisfacción? ¿Y decepción?

-Estoy escribiendo un libro donde incluyo muchas anécdotas. En un salón de clases un alumno me corrigió una vez porque escribí en el pizarrón el año, colocándole un punto al mil. Otra vez, leí el nombre de la empresa Pfyzer, en una sentencia que yo explicaba, como se escribe, en vez de leerla en inglés. ¡Casi no podía pronunciar ese nombre! ¡Y lo peor es que hablo inglés desde que tengo 8 años! De las satisfacciones más grandes, cuando ganas un caso en el Tribunal Supremo de Justicia y sabes que ha sido por tus argumentos y no por “palanca”. Como cuando demandé la nulidad del sistema electoral venezolano ante el TSJ legítimo y los magistrados en el exilio me dijeron “nos convenciste” y sentenciaron de acuerdo a lo que habíamos solicitado. Declararon nulo el voto electrónico, el Registro Electoral y el nombramiento inconstitucional de las autoridades del CNE. También fue gratificante cuando mis colegas de la Asociación Venezolana de Derecho Tributario me llamaban “el espíritu del legislador”, en las conferencias sobre la parte tributaria de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, que es obra mía. Son 69 artículos que logré que me aprobaran los diputados, de ambas “toldas”, entre 2004-2005. En Derechos Humanos, el caso que asumí fue el de Franklin Brito. En sus dos últimas huelgas de hambre. Lo veía deteriorarse más y más, cada día, pero no había forma de hacerlo desistir. La gente identifica este caso con una lucha por la propiedad privada, que lo era. Pero lo que Franklin más anhelaba era ser juzgado por jueces imparciales. Tener acceso a la justicia, para poder probar la corrupción de Jesse Chacón y Juan Carlos Loyo, entre otros, y el abuso de poder del que fue víctima por parte del alcalde del Guarataro, Juan Carlos Figarela. Franklin fue un hombre con voluntad sobrehumana. Nada estaba por encima de sus principios. Mis anécdotas con él también están en el libro que escribo.

-En muchas oportunidades se le vio en las diferentes manifestaciones o concentraciones convocadas en Caracas. ¿Qué experiencia le quedó de eso o algo que la haya marcado? ¿Respiró gas del “bueno” como Chávez ordenaba echar?

-¡Me cansé de respirar “gas del bueno”! ¡Muchísimos sustos, sobre todo a ser atrapada por colectivos! Recuerdo una anécdota hasta jocosa de una vez que enfrenté a unos chavistas que me querían humillar, justo después de la elección donde participó Manuel Rosales contra Chávez. Estaba en mi carro. No me dejaban pasar porque querían hacerme pisar, con el carro, un afiche de Rosales que me tiraban enfrente y por todos lados. Bajé la ventanilla y les pregunté: “¿Ustedes son rojos rojitos?”, y les dije: “Pues van a ser rojos rojitos de verdad”. Y les rocié pintura roja en spray, casi ni los pinté, porque el viento se llevó la pintura. Cuando llegué a mi casa todavía me temblaban las piernas.

-En el año 2010 fue precandidata a la Asamblea Nacional por la Mesa de la Unidad, para lo que debía medirse electoralmente en primarias en el Circuito 1 del Estado Miranda. ¿Puede contar esa experiencia? ¿Qué pasó allí?

-No fui candidata por la MUD. Fui precandidata independiente. Me fajé, junto con mis mejores amigos a recoger las firmas que necesitaba. Recuerdo que logré recoger 4.444 firmas. El número se me grabó por lo repetido del 4. En medio del proceso desistí porque la MUD nos puso a competir por los dos curules del Circuito 2 del Estado Miranda (Baruta, El Hatillo, Chacao y Sucre) con Iván Simonovis y Lázaro Forero. Los comisarios injustamente presos por los hechos que quedaron impunes del 11 de abril de 2002. ¡No me parecía ético competir contra ellos! Pero fui la única que me retiré.

-¿Qué piensa de la actuación de los políticos de la oposición de su país durante estos veinte años?

-Salvo excepciones, un desastre. La mayoría es gente sin mucha preparación, ni académica, ni en un oficio. Aún así, se las dan de “estadistas” y le dicen a uno “tú no sabes de política”. La verdad es que quienes no saben de política, con P mayúscula, son ellos. Para ellos la política es “quítate tú pa’ ponerme yo”. Es lograr el acuerdo que más dinero les dé o más facilidad para conseguirlo. Ahí, en general, ni hay amor por Venezuela, ni mucho menos al prójimo. De casualidad se quieren a ellos mismos. Y ni tanto, porque al estar en el “vil egoísmo” en el que viven, su entorno es cada vez más hostil. Como dije, hay excepciones.

-Usted es una experta y observadora del Sistema Electoral Venezolano. ¿Hemos tenido realmente una votación legítima? ¿O durante estos veinte años ha sido un fraude?

-Hubo un enorme fraude en la conformación de la propia Asamblea Nacional Constituyente de 1999. La “lección de matemáticas”, como llamaron sus creadores, Ricardo Ríos y Nelson Merentes, a lo que el país conoció como “Las Llaves de Chávez” o el “Kino de Chávez”, es decir, las reglas para conformar la Asamblea Constituyente, era una auténtica violación a la Constitución de 1961, al principio de representación proporcional que estaba contemplado en ella. Pero limitándonos a las elecciones presidenciales, Chávez pospuso todo lo que le fue posible el Referendo Revocatorio de 2004, por distraerse. Con el número de firmas recabadas, él estaba revocado. Y él lo sabía. Hasta que alguien -que se sospecha fue Ramiro Valdez, desde Cuba- ideó comprar algo que fuese fácilmente manipulable, como las máquinas para votar electrónicamente. Jorge Rodríguez fue el encargado de llevar ese mega fraude a cabo. Y la Comisión Técnica del CNE que aprobó esa compra, aprobó “la nada”. Porque la licitación o adjudicación directa se hizo en febrero de 2004 y el fabricante de las máquinas, Olivetti, dijo en abril de 2004 que tendría que inventar unas máquinas de votación a partir de sus máquinas de lotería, puesto que nunca antes había hecho máquinas para votar. Uno de los integrantes de esa Comisión Técnica, Félix Arroyo, terminó siendo el asesor que validaba el sistema, desde la oposición. Desde Acción Democrática. Ya me dirás si él iba a rechazar lo que él mismo aprobó. Fue un acto de corrupción, bestial, la compra de esas máquinas inexistentes.

-¿Qué opina con respecto a la pasividad de los políticos ante este hecho?

-Diría que, al principio, la mayoría se fiaba de lo que le decían los expertos electorales de su partido y como esos avalaban el sistema, ellos se burlaban de quienes lo denunciaban. Yo misma creí, por mucho tiempo, que quienes tenían como carrera la política estaban haciendo su trabajo de velar por el respeto a la voluntad popular. Mi tesis es que más tarde quienes tenían la política por carrera optaron por el “como no puedo en tu contra, me uno a ti”. En ese momento, el régimen castro-chavista había logrado su cometido. Presionó tanto a la clase política, que la mayoría (con excepciones) ya no aspiraba al poder realmente, como herramienta para cambiar al país, sino que lo que querían era un “tírame algo”. Y a eso se acostumbraron.

-Al ver a su país invadido por fuerzas externas y grupos irregulares, además saqueado por el régimen chavista, ¿cree que pueda salir de esa situación a través de unas elecciones electorales supervisadas internacionalmente o por la fuerza?

-Se requiere neutralizar a los militares, fuerzas policiales y colectivos del castro-chavismo y eso requiere empleo de la fuerza. Sin eso, ninguna elección será libre. Y eso es condición para que se trate de una elección auténtica y pueda ser reconocida por el mundo civilizado (o lo que queda de él). Después de que se les neutralice y desarme se podrá ir a elecciones. Con voto manual, nuevo registro electoral y autoridades que sean auténticamente profesionales.

-¿En Miami ha hecho amistades? ¿Cómo es la vida de la colonia venezolana en esa ciudad?

-Sí, claro. He conocido a un montón de gente que no conocía. Hay muchos venezolanos que ya son más lugareños y están más metidos en la política local que en la de Venezuela. No me gustaba oírlos hablar de cosas como “vamos a hacer que la diáspora no olvide sus tradiciones”. Casi me dio un infarto cuando escuché que ese era el objetivo de un foro al que me invitaron en 2018. Eran personas resignadas a que Venezuela se perdiera. A otros los conozco desde mis andanzas por el activismo, en Venezuela, como a Pablo Medina. La vida de todos es durísima, salvo que hayas hecho dinero antes o hayas sido un enchufado. Pero igual, es otro entorno, otras costumbres.

-¿Vive sola o acompañada?

-Vivo con compañías intermitentes. Amistades que se quedan en mi apartamento, por temporadas. Y mis hermanas, que también son propietarias y se quedan aquí cuando pueden venir.

-¿A qué se dedica actualmente en Estados Unidos? ¿Qué piensa de esa nación?

-Hasta ahora me he dedicado a seguir defendiendo a Venezuela. A influir en medios y en grupos, por la ayuda que creo necesaria. A llevar acciones ante el TSJ legítimo. Y a escribir mi libro. Yo fui muy austera toda mi vida y ganaba buenos sueldos. Fui gerente legal y de impuestos de BP Venezuela, por ejemplo. Eso me permitió ahorrar bastante, porque tampoco tuve hijos. Pero ese “colchón” va “palo abajo”. Así que espero conseguir una fuente de ingresos, idealmente, sin dejar de participar en la solución a nuestra crisis. A EE.UU. siempre lo he admirado. Pero creo que no es lo que era antes. Estoy observando que su clase política también va “palo abajo”. Se han vuelto irresponsables y uno ve cosas que jamás habría imaginado propias de este gran país.

-¿Le gusta el café? Si le gusta, ¿cuándo lo toma qué le recuerda? ¿O qué otra bebida prefiere?

-Tomo café al levantarme. Pero no negro, marrón. Y puede que otro, después de almorzar. El café, sobre todo con leche, siempre me recordará a mi mamá. Quién se fue el 27 de enero de este año… Falleció en Venezuela y no pude estar.

-¿Cuál es su libro de cabecera? El que piensa que le ha sido muy útil en su vida. ¿Tiene algún autor preferido?

-Por un tiempo, me gustó mucho “El Alquimista”, de Pablo Coelho. Yo soy prueba viviente de que cuando uno quiere algo con mucha fuerza, el Universo conspira para que uno lo logre, como decía el personaje de ese libro. Siempre quise poner fin a mucho entuerto en materia tributaria municipal, y el Universo me fue llevando hasta ser contratada para hacer la ley que me lo permitiría. Pero también me gustó muchísimo la biografía de María Antonieta que escribió Stefan Zweig y “El Perfume” de Patrick Suskind. Hoy estoy obsesionada con la historia de la Edad Media. Época que tocó vivir a Francisco de Asís, con quien tuve una experiencia mística que relato en mi libro y me acompañó durante la “Revolución”…

-En sus momentos de tranquilidad, ¿qué música le gusta escuchar?

-Me gusta casi cualquier clase de música. Lo que oigo depende de mi estado de ánimo. Me gusta mucho la guitarra española. Pero mi canción preferida decidí que es “Over The Rainbow”, de la película “El Mago de Oz”.

-¿Sabe bailar? ¿Con qué político o personaje público le gustaría bailar?

-Ja, ja, ja. Sí bailo. Nada del otro mundo, pero me encanta. ¡Nunca he pensado en esto! ¡No tengo ningún candidato, en especial!

-¿Qué piensa de Juan Guaidó y su Centro de Poder? ¿Pizarro y la delegación que fue a la ONU eran los más apropiados? ¿O no son todos los que están, ni están todos los que son, como dice el refrán?

-¡No son todos los que están, ni están todos los que son! Lo de Pizarro es un despropósito. Me da muy mala impresión ese nombramiento para ir a la ONU, porque no me gusta la señal que da, sobre de la clase de Venezuela que se quiere construir. No es experto en relaciones internacionales. Y para colmo, es ideológicamente aliado de lo que nos destruyó: el socialismo. Como si no hubiese gente más calificada. Parecen unos niños jugando a la política, en medio de la peor crisis humanitaria que ha vivido la región. Lo peor es que se creen con credenciales. No hay humildad para cederle el encargo a alguien más capacitado.

-¿Cuál es su opinión de la Cruzada Libertadora a la cual hace referencia Pablo Medina? ¿La Considera viable, oportuna, o vamos bien como dice Guaidó?

-Yo veo en Pablo Medina un hombre con cultura política, de la que se escribe con P mayúscula y mucho amor por Venezuela. Apegado a sus ideales. Uno puede no compartir ciertas cosas de él. Que sea o haya sido socialista, como lo es Pizarro, por ejemplo. Pero tiene algo que casi nadie puede probar tener, entre los políticos venezolanos al menos: No se enchufó con una “Revolución” que lo habría hecho milmillonario y con la cual tenía todas las posibilidades de enchufarse. Y a pesar de que formó parte de la Constituyente de 1999, fue detractor del chavismo desde esos inicios. Eso me habla muy bien de él. No estoy 100% enterada de en qué consiste la Cruzada Libertadora, pero por su nombre, no es algo que también otros no hayamos asomado.

-Si hay un cambio en Venezuela y retorna la democracia, ¿cuál sería su aporte para ayudar a reconstruir a Venezuela?

-Eso no depende de uno. Depende de si le dan a uno o no la oportunidad de ayudar. Trabajar en reconstruir el ordenamiento jurídico sería algo en lo cual yo podría ayudar. Pero creo que mi mayor aporte sería seguir hablando, seguir formando conciencia. No hay ley que valga si no hay gente proba y dispuesta a respetarla. Y sin ciudadanos fuertes en la participación, que no sea hagan cómplices por conveniencia. Hace falta dar mucha formación moral y cívica.

One thought on “Adriana Vigilanza: “Desde chiquita pienso que está mal la frase en nuestro himno que decreta ‘El vil egoísmo que otra vez triunfo'”

  • el 6 agosto, 2021 a las 9:16 am
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    La estrofa según he leido en otras fuentes que ni recuerdo en este momento dice originalmente… ” el vil egoismo que en otra vez triunfó”
    Cuando se dice: en otra vez, hace referencia a un tiempo pretérito. No siendo más esa condición en el presente.
    Esta deformación del sentido, se produce por la omisión del término “en”, el cual le canbia, reitero, el sentido de la estrofa.
    Este fenóneno se produce porque las palabras ” que” y “en” al ser pronunciadas en ”un solo golpe de voz” se acorta el sonido generando “quen” y finalmente se elimina la “n” …como resultado en el tiempo quedó lo que quedó.
    Basta rescatar la letra original y no quitar el sentido acomodando otras frases…
    Gracias por compartir

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