“¡Aló Ciudadano!”

El Francotirador / Venezuela RED Informativa

Los medios de comunicación en Venezuela, sobre todo los periódicos como El Nacional y El Universal, más los canales de televisión, como Radio Caracas Televisión y Venevisión, fueron cómplices del proceso de gestación y posesión de la dictadura que terminó por instalarse en Venezuela de manera Apocalíptica. Ambas instancias comunicacionales, tuvieron que ver mucho con aquella llamada democracia representativa que nació a la sombra de la renta petrolera, lo que condujo a que sus partidos políticos se convirtieran en organizaciones clientelares y, desde sus cúpulas, en fundadores de grupos económicos que instalaron en Venezuela el patrón de conducta de la corrupción como una forma de ser del venezolano.

El Nacional fue uno de los promotores de la izquierda intelectual fidelista. La entrevistaba y la celebraba. La llegada de Fidel Castro a Venezuela fue el éxtasis total para estos medios de comunicación. Los notables de la intelectualidad invocaban un “gendarme necesario”.

Los canales de televisión corrompieron el cuerpo emocional del venezolano al sembrarle desde las telenovelas una percepción de la realidad y la política con un sentimentalismo degradante que los enceguecía.

Dos talentosos venezolanos, escritores y dramaturgos, José Ignacio Cabrujas e Ibsen Martínez, escribieron telenovelas que pusieron al país a espaldas de lo que acontecía en el orden político y social, y que estaba a punto de estallar. “Por estas calles” fue la telenovela que hizo elipses con el golpe de Estado que ejecutó Hugo Chávez en Venezuela. Al promover en su trama dicha telenovela la eliminación de los partidos políticos, porque la democracia imperfecta y representativa no era posible modificarla sino a través de senderos oscuros e impredecibles. Es decir, la democracia no era necesaria. Había quedado para el esplendor de la Grecia antigua.

Una de las vilezas más grandes que cometió uno de los canales de televisión fue haberse erigido como “opositor” en plena dictadura: hablamos de Globovisión. Un canal de noticias veinticuatro horas. Su programación la sustentaban millonarios patrocinantes, mientras el canal hacia plusvalía económica con la tragedia venezolana. El programa “¡Aló Ciudadano!” contó con tal audiencia, que muchos venezolanos creyeron que el desenlace de la tragedia que comenzaba con la dictadura iba a terminar lo más pronto posible.

Al final, el canal Globovisión fue vendido a la dictadura y sus dueños se marcharon del país a vivir el confort que provee la bonanza mal habida, en los predios más sofisticados de la realidad americana o europea, con el dinero que hicieron por quince años, estos cómplices del crimen dictatorial, después de convertir y vender como mercancía el dolor y el exterminio de los venezolanos.

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