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Mascaritas / Venezuela RED Informativa

El saque le toca ahora a Joe Biden. Aprovecha y le da hasta con el tobo a Mr. Donald Trump. La competencia por la Casa Blanca está en su momento más intenso. Por ahora todo es virtual, como buena parte de lo que sucede al Mundo por estos días. Solo la Peste China, la muerte y el SEBIM en Venezuela funcionan en modo real.

A la sobre expuesta imagen de Trump de todas las ruedas de prensa de todos los días, los Demócratas del Siglo XXI le sacan punta. Y le llevan la cuenta de las fanfarronadas, de los pelones y de las sobre estimaciones del desastre, que, a Dios gracias, jamás sucedieron.

Salvando las distancias, algo parecido a lo que le pasó a aquel estúpido de todas las tardes de “Fuerza & Fe”, con que cerraba el parte de la valentía y los cojones de nuestra muchachera que se estaba matando en las calles del país, mientras Julio Borges remataba a Venezuela en República Dominicana a la porquería del siglo XXI.

La sobre exposición a los rayos solares y a los medios de comunicación, produce el mismo efecto: ¡quema!

En América el temor de alcanzar los 6 millones de infectados, con una cifra proyectada de casi 1 millón de muertos por la Peste China, se ha reducido a menos del 5 por ciento de lo estimado. ¡Gracias a Dios! Y, como advirtió el mismo presidente Trump desde el inicio de la crisis, está cobrando un precio increíblemente grande en destrucción de capital financiero, empleos e inventarios como nunca antes se había visto en tan breve lapso de tiempo.

¡Ya muchos hablan de una “¡Pequeña Gran Depresión”, desatada en menos de 60 días!

Y, como es lógico en este negocio, Mr. J. Biden busca cobrar.

Ahora, tras semanas de inyectar pánico masivo con proyecciones espantosas de contagiados y muertos, el tono y los desplantes de Trump aumentan y se repiten, en una retórica que suena a “retirada hacia delante”.

Con toda la sangre fría que le caracteriza, endosa la reapertura económica de su país a los gobernadores de los estados que permanecen en stay at home.

Se trata del mismo individuo el cual hace apenas una semana atrás, vimos amenazar en el mismo tono que suele emplear el troglodita del Sr. Maduro, con cerrar al Congreso Norteamericano y casi casi que, con convocar una Asamblea Nacional Constituyente, a menos que le fuera aprobado un nuevo paquete para la recuperación económica de los Estados Unidos de Norteamérica. Y, “eso” my friend, allá, no funciona “así”.

Los partidos políticos norteamericanos son solo rolineras del entramado del país. Una verdadera y realmente poderosa Sociedad Civil de la mano de las descomunales fuerzas económicas, empresas, conglomerados y sectores industriales, son quienes realmente poseen, cuentan y activan el verdadero poder en ese país. Son ellos quienes ponen y quitan la música… ¡que los políticos bailan!

En ese increíblemente complejo universo de relaciones sociales, culturales, religiosas, económicas, financieras y comunitarias, es donde se mueven los auténticos dueños del poder en América, desde su fundación como República.

Así que, en mi condición de primeros jalabolas extraterritorial de Mr. Trump, debo indicar que, al Empresario de la Gran Manzana, le tocó esta vez dar su brazo a torcer. Porque ¡esta vez se peló!

América, que no está realmente parada, solo “está en casa”, se le paró en dos paticas y le dijo: “¡reinvéntate Mr. President, que hasta aquí aguantamos las pérdidas por las gracias de los chinos!”.

Mientas que Alemania declara ya estar en capacidad de manejar la peste y regresar gradualmente a producir dinero, la fuerte presión de quizás más de un 35 por ciento de la fuerza laboral que mueve a América está sin trabajo. Y aprovecha cualquier ocasión para contundentemente mostrar sus colmillos al aparato político de ese país.

De manera que, el margen y el tiempo exclusivo de campaña a través de ruedas de prensa calientes y de enorme audiencia monopolizada por Donald Trump y su equipo, ha llegado a su fin. A Mr. Trump le sale aterrizar. Porque todo indica que están empezando a pasar los “buenos” tiempos del miedo.

El remedio resultó finalmente, ser más caro y más doloroso que la enfermedad. En noviembre son las elecciones presidenciales y ahora el nuevo reto es dar muchas explicaciones y ponerle un cohete al país, para así, en serio, ganarle la partida a la inmunda China del Partido Comunista.

Es casi que imposible no pensar en las historias eternas del gallo pelón a que nos tiene acostumbrados Mr. Abraham, Míster Pompeo y varios más sobre el enredo Venezuela.

Mucha bomba y poco chicle.

¡“Semos o no semos”, como decía el viejo Marcos Vargas de Don Rómulo! En las democracias de verdad verdad, las decisiones se tienen que tomar en alguna oportunidad, por más que se saquen mil veces la cuenta de sus costos. En algún momento “toca”. Sino, que le pregunten a Sir. Winston Churchill…

Moraleja: ¡menos habladera y más acción! And, don’t forget, @POTUS, I’m always with you!

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