Analista político Eduardo J. Guzmán: “En 20 años no ha ocurrido la emergencia de un líder opositor que no anteponga sus intereses personales y de partido a los intereses supremos de Venezuela”

Alexander Arredondo / Venezuela RED Informativa

Conversar con Eduardo J. Guzmán sobre Venezuela es materia exhaustiva. Tiene mucho que contar, mucho que aportar, mucho que sugerir… y al mismo tiempo tanto que criticar, señalar y refutar, pero no gratuitamente, sino porque sabe de lo que habla, domina el tema al dedillo, lo venezolano le es demasiado inherente.

Y en esa misma medida, por un lado es muy interesante oírlo hablar de historia patria, de lo bueno que ocurrió, pero también de la interminable lista de meteduras de pata no solo de los lamentables actuales gobernantes venezolanos, sino de los del pasado, de alguna manera corresponsables de lo que ahora es nuestra difícil herencia. Su voz lanza dardos, uno tras otro, directo a nuestra sensibilidad, porque el inventario de equivocaciones y malas intenciones son el génesis de lo que ha destruido a Venezuela sin misericordia alguna. Pero ahí están voces de consciencia como la de Eduardo J. Guzmán para evitar que los venezolanos volvamos a olvidar, como ya lo hemos hecho tantas veces antes, esta herida de ahora es demasiado profunda como para que nuestro invitado lo permita…

El punto entonces es no olvidar y sacar conclusiones, esta es la cruzada de Eduardo J. Guzmán, esa es su gran urgencia.

Una dualidad difícil de compaginar lo caracteriza: es militar (retirado sí, pero se siente su gran orgullo por su condición) y es civil (orgulloso también de su desempeño como analista político, histórico y social). Ha publicado muchos títulos en torno a Venezuela, analizándola al derecho y al revés.

-La historia venezolana reciente no es más que un reflejo de nuestro pasado más añejo: Desde 1830, cuando nos separamos de Colombia, los venezolanos nos empeñamos en tener una visión de país republicano y militar. La nación siempre añora un gobierno militar, el ya clásico “gendarme necesario”. Yo he venido escribiendo de ese tema desde 1982. De una manera poco saludable Venezuela se aferró a sus guerreros y caudillos, tanto en el siglo XIX como en el XX. Chávez es un fiel reflejo de eso. Esto ha sido un tránsito histórico y yo lo he analizado en mis ensayos sin transfigurarlo.

La impotencia es lo mínimo que podemos sentir, el investigador con genuina sinceridad lo acota sin pestañear: el pueblo venezolano ha recorrido su camino con cierto fatalismo suicida, atando sus esperanzas a uniformes y charreteras una y otra vez, solo que nunca calculó que esta última aventura (de más de 20 años hoy) resultaría tan costosa.

Y si alguien sabe del estamento militar es Eduardo J. Guzmán. Una carrera ejemplar lo acreditó a lograr sus ascensos sin mayores dilaciones. En 1992 ya era oficial de planta en el renombrado Museo Histórico Militar, hoy convertido en inexplicable mausoleo. Más adelante su inquietud intelectual lo lleva a trasponer el ámbito de la Academia Militar, para pasar a ser profesor de la Universidad Santa María en Caracas en Planificación y Estrategia de Negocios. Docente en ambos mundos, el militar y el civil, da una idea de las posibilidades perdidas que exhibía la década de los 90 en Venezuela, profesionales preparados para un mundo más global, menos segmentado… Una Venezuela con proyectos más importantes que la diatriba política entre izquierda o derecha.

-Ahora yo, en particular, soy un individuo con una doble realidad: Soy de los venezolanos que creen profundamente en la tierra, en el amor al suelo de la patria en que vivimos, pero ahora me toca verla desde el exterior. Son dos realidades distintas. Ya no asumo la política con las pasiones de antes, porque la falta de orden en política ha extraviado una y otra vez el camino de Venezuela. ¿Cómo se puede refundar al país con política? Pero es lo que intentan hacer los contendores políticos en Venezuela y por ello se aferran y pelean a cuchillo por una corporación en ruinas como lo es Pdvsa, pero me pregunto ¿es eso suficiente? ¿Será un buen punto de partida? La lucha política en esas condiciones no genera valores, y sin valores una nación no es nada. Sigue siendo una destemplada lucha por recursos, por dinero, por poder, pero eso subestima una vez más educar a una población que ha perdido el norte. Y de eso saben mucho ese antro llamado Psuv y el procónsul cubano Maduro.

Otra vez el dedo en la llaga, quién le pone el hombro a Venezuela, el analista no nos deja opciones, en el triste espectro político venezolano ni los de la derecha y mucho menos los de la izquierda pueden adjudicarse semejante tarea, porque moralmente no están aptos para ello.

No obstante, Guzmán nos determina un camino de Justicia, que siempre podría ser considerado un primer paso.

-Pero de los actuales problemas de Venezuela conocemos de sobra a los culpables. Eso sí lo tenemos claro. En este momento, los problemas de Venezuela se resuelven con escalas en La Habana. El país está secuestrado por un grupo de 100 individuos y un país subdesarrollado como Cuba, toda una rémora histórica.

-Qué poderosa es Cuba, cuando puede subyugar a un país como Venezuela…

-Pero no es tan sencillo como usted lo asume. Cuba lo logra con inteligencia, doctrina y malicia, y con un ingrediente insustituible y determinante: el carisma de Chávez.

-Es evidente que Hugo Chávez es la clave de la debacle…

-El gobierno de Hugo Chávez desmanteló las endebles instituciones que Venezuela tenía, siempre amenazadas con ser borradas si no servían al poderoso de turno, solo que Chávez ya no les prolongó la vida, sino que las eliminó definitivamente. El deslave fue con la anuencia de un pueblo completamente anestesiado y seducido por un rufián carismático que les vendió esperanzas, pero con publicidad engañosa. El pueblo venezolano estaba ciego de furia y venganza contra el tinglado adeco-copeyano y por eso cayó tan fácilmente en la red que Chávez le tendió, él supo canalizar esa rabia en torno a sus intereses personales.

-Pero es irónico que Chávez con ese mensaje pseudo nacionalista que siempre lo caracterizó terminara entregando al país…

-Chávez fue preparado por la dictadura castrista para que le entregara a Venezuela, con sus inmensas reservas petroleras fundamentalmente. Cuba tomó posesión y ahora vive de eso. Y revertir esa situación será difícil. A la dictadura comunista de la isla le va la vida en ello.

-¿Y quién en Venezuela se opone a esa situación?

-Ahora es imposible, en todo este tiempo no ha ocurrido la emergencia de un líder opositor que no anteponga sus intereses personales y de partido a los intereses supremos de la nación. Así es cuesta arriba luchar, porque solo aparecen en el escenario vociferantes sin profundidad ni moral, y el pueblo lo percibe y termina dejándolos solos.

Otra vez el analista nos deja desolados en el desierto, vagando sin rumbo y sin esperanza. Pero esa es su labor y la lleva a cabo con maestría.

-¿Entonces cómo se ubica la oposición venezolana en este despiadado juego político?

-La oposición a Maduro estaba liderada por Donald Trump. A la oposición venezolana, tan desubicada y torpe, Trump le trazaba un camino claro. Sin él en la presidencia de USA, todo luce opaco.

-¿Acaso la situación política venezolana no era mejor antes? Siempre surgen voces que nos refieren un pasado mejor, ¿usted qué opina?

-Me disculpo si mis palabras contradicen visiones susceptibles, pero Venezuela jamás tuvo instituciones sólidas. Siempre se pretendió vendernos una democracia sólida, pero del seno de los partidos que ella generó se desprendía una avalancha de corruptelas que la hacían inviable, y eso dio pie al desdichado surgimiento de Chávez.

-Y las tan elogiadas Fuerzas Armadas de los años 90, ¿por qué no salieron en defensa del país?

-Porque albergaban personajes corrompibles, gente con ansias de dinero y poder, que quizás guardaban las formas mientras imperó el esquema de meritocracia que premiaba solo a los mejores de las promociones, pero cuando ese parámetro fue adulterado por Chávez, se abrió un espacio propicio para que lo peor de los peores pudiera mostrar su cara. Militares tan corruptos como los propios civiles, sin rubor, con el mismo descaro.

-De acuerdo con su visión, ¿en qué derivó la política venezolana a partir de 1998?

-Todos eran socialistas a partir de ese momento. Las diferencias entre unos y otros eran sutiles, subrayo: todos eran socialistas. El quiebre en aquella “democracia” que teníamos fue terminal. Sin líderes, ya no habían planes. El único plan validado por el pueblo enceguecido era el de Chávez. Y sabemos adónde nos condujo eso. Ahora solo nos preocupa sacar al país del hoyo. Pero esta es una labor titánica.

-¿Cuándo se viciaron las fuerzas armadas de Venezuela?

-A partir de 1958 se gestó un proceso fatal. El ejército, específicamente, fue transformado paulatinamente en una policía política de los partidos que detentaban el poder, y se les metió en la cabeza que así apuntalaban el sistema. La llegada de Chávez contradice esa idea.

-Pero Chávez en principio era un cadete, es decir, en algún momento fue un militar sin poder para adoctrinar a nadie…

-Las fuerzas armadas sabían de Chávez desde el principio, desde sus orígenes. Los superiores sabían que Chávez daba “clases” de socialismo a sus compañeros. Pero dejaron de estar alerta, bajaron la guardia. A la par, ya desde mucho antes del desorden doctrinario, había una pérdida de moralidad y también se olvidaron de una costumbre positiva que tienen los ejércitos serios: el militar acuartelado. Se perdió el sentido de disciplina militar. Con esas nuevas características ya se estaba gestando el nacimiento de la llamada doctrina “bolivariana” en el ejército. Y Chávez capitalizó ese liderazgo, lo incrustó y ahora es lo que conocen los militares que se “forman” en esa nueva Academia Militar.

-¿Y Estados Unidos cómo se inserta en este análisis?

-La turbulencia abate a USA. Este es el país modelo. Líder mundial en Derechos Humanos. Pero tiene que ir a una renovación. Con respecto a Venezuela, el presidente Trump tenía grandes planes y políticas acertadas, pero se esfumaron con su salida de la Casa Blanca. La descomposición institucional de USA no ha dado tregua y se impuso. Pero esto no es un asunto que solo incide en Estados Unidos, la transnacional del crimen desestabiliza al mundo libre y lo contamina. La guerra mediática se está librando en distintos frentes, y una de sus víctimas más célebres es el presidente Trump. Pero la emboscada quedará desmantelada y Trump vendrá de vuelta. Y eso es justamente lo que personajes como Maduro no desean, porque confrontar a Trump nuevamente será definitivo. El presidente Donald Trump tiene la misión clara de combatir a las mafias socialistas en Estados Unidos y en el resto mundo, y eso, por supuesto, pasa por Venezuela. La infamia no se impone siempre, solo es cuestión de tiempo derrotarla.

Al final, Eduardo J. Guzmán nos mostró un monstruo de mil cabezas, pero al menos un camino para contemplar luz al final del túnel, solo nos queda esperar con un poco de más paciencia para que ese sendero se abra a los pasos de mejores tiempos. Y como él dice, eso también “pasa por Venezuela”…

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