Ante escalada abrupta del dólar negocios tuvieron que cerrar el fin de semana para actualizar inventarios

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

Muchos negocios en Caracas y en el estado Zulia, al igual que en todo el país, se vieron obligados el sábado 4 de enero a bajar las Santamarías ante el incremento “escandaloso y abrupto” del dólar del 3 de enero a ¡Bs. 73.321!, a lo que le sumamos la escasez de gasolina, falta de efectivo, calles desoladas.

La preocupación del país ante otros tantos problemas definitivamente ha sido el alza descabellado del dólar, esa es la panorámica de las principales ciudades del país, que marcaron un atípico Año Nuevo. Caraqueños y maracaiberos entre miles de dudas se preguntan “¿y ahora qué vendrá?”.

Para estas fechas es común ver las principales calles de las ciudades venezolanas poco concurridas, pero la tarde de este viernes 3 enero al escalar el dólar paralelo en Bs. 73.321 se produjo “un terremoto emocional en todos los estratos sociales del país, especialmente en los más castigados por la pavorosa crisis económica y de todos los servicios públicos que sacude a Venezuela en los últimos años del régimen de Nicolás Maduro. Esta escalada sin parangón del dólar negro o paralelo alarmó a todos los ciudadanos y afectó directamente el comercio formal e informal del país.

En varios recorridos realizados tanto en Caracas, Maracaibo y en la ciudad de Valencia, lo que muchos pudimos constatar es que la mayoría de los comercios se encuentran cerrados por obligados inventarios a causa de la última cotización de la divisa estadounidense en el mercado negro.

“El viernes 3 de enero estábamos vendiendo con normalidad, pero vimos que el dólar subió a más de 70 mil y decidimos cerrar inmediatamente porque si vendemos obtenemos perdidas. Hoy abrimos, pero no vendemos, este domingo no fuimos a trabajar y todavía no se sabe si abriremos el lunes 6 de enero. Todo depende del dólar”, refirió Mary Carmen Acosta, una comerciante del kilómetro 4, ubicado al Sur de Maracaibo.

La perspectiva de la Sra. Mary, es compartida por los pocos comerciantes que decidieron abrir a media máquina sus negocios en Maracaibo (estado Zulia). Hay quienes se aprovechan se la situación y venden alimentos o víveres en general a sobreprecio, “el que quiera que compre, sino triste”, comentan algunos.

Especulación

“¿Qué buscas mi amor?”, es lo primero que pregunta una chica a la entrada de un minimarket del Km 4, una usuaria le pregunta: “¿Qué precio tiene la harina?” y la comerciante responde que “por ahora la tenemos en 84 mil, si la vas a comprar aprovecha porque la vamos a volver a subir”.

¡Dios mío!, estos precios son una locura, me voy antes que me dé un infarto. Harina y Arroz en 85 mil, pasta en 90 (…) el cartón de huevo en 350 mil y un piche plátano en ocho mil. El Gobierno tiene que hacer algo porque esta situación nos va a terminar de matar de hambre”, refirió con cara de suspenso la Sra. Josefa Calderón, quien pretendía aprovechar la remesa que envió su hijo de México, pero se tuvo que marchar del mercado con sus manos vacías.

¡Pero esto NO se detiene!, una mayonesa de 500 gramos supera los 180 mil bolívares, una salsa de tomate 120 mil, la harina de maíz se ubica entre 80 y 90 mil depende de la marca, mientras el precio de la carne y queso se desconoce porque la mayoría de las charcuterías estaban cerradas.

Esta situación también provocó la huida de los vendedores informales de dólar, pesos, oro y plata en el Km 4, casco central y Curva de Molina en la ciudad de Maracaibo.

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