Antigüita

Editorial / Venezuela RED Informativa

En la ONU, la porquería del siglo XXI continúa nadando como pez en el agua. La última resolución del Consejo de Derechos Humanos, que fue presentada y votada por los más violentos y atrasados regímenes del plantea, hizo que el informe Bachelet sobre el estado de las libertades en nuestro país terminara engavetado.

Capitulo cerrado. La expresidenta de Chile, país que sí que sabe de DD.HH. en nuestro continente, cumplió con Dios y con el Diablo. Se “envalentonó” con la publicación del documento, para finalmente complacer “democráticamente” al resto de la mugre mundial, entre abstenciones cómplices y votos a favor del chavismo. ¡Una belleza! Más de lo mismo: nada.

Hay muy poco que agregar que no se sepa. La ONU es una anquilosada entelequia de mantenidos y leguleyos en varios idiomas, que hace años dejó de ser útil y buena. De manera que colocar alguna esperanza nacional en que “eso” sirva para visibilizar la espantosa situación que se vive en Venezuela, es muy cándido.

Hoy por hoy ONU es una institución poco influyente, pero con elevada resonancia mediática. Paquidérmica y fundamentalmente controlada por países parásitos y satélites de potencias de segunda categoría.

Para la Resistencia “ese” ya no es un escenario crítico. Es solo un espacio de comunicación, nada más. Para la Resistencia esa NO puede ser la locación fundamental para empujar la salida de estos patoteros que “gobiernan” en Venezuela.

En esta era de peste china y en la era que ya está surgiendo, los asuntos como el nuestro se volverán a resolver a la “antigüita”. Un tú a tú con los ojos bien abiertos, mientras se ajusta la mira.

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