Aprendiz de Trump

Omar Estacio Z. / Venezuela RED Informativa

Aquella madrugada, al propio. Al mismísimo. Al colombiano, cucuteño para más señas. Al lisiado, moral, mental, sentimental, le dio por emular a Donald Trump. ¡Ring-ring! y atiende, Raúl Castro por el hotline.

Buenas noches, mi comandante. Perdóneme por despertarlo en medio de esta canícula de mi cerebelo. Pero es que quiero ejecutar algunas acciones a lo Donald Trump.

Como Donald, ¿quieeén? ¡so muchacho, gafo!

Como, Trump, Donald J. Trump y construir un muro. Un solo muro y levantarlo en la frontera con Colombia. En la frontera con Brasil, Guyana, con Trinidad y Tobago, Curazao, Aruba, Bonaire, ¿Para qué la gente no se vaya? ¡Al contrario, mi comandante Raúl! Para que no se vengan en avalancha, porque, esto, de lo bueno que está, no se aguanta.

Si es lo que deseas, tienes mi autorización.

Además, mi comandante, creo que es el momento aplicarle a Trump, la misma medicina que el propio Mr. Trump, le recetó al jefe del ISIS. Para que no me vuelva a aterrorizar. Para que no me siga asustando con que me va a pasar lo mismo que al camarada Evo. Mandarle el FAES hasta Guasintón, para que le callen esa jeta de una buena vez, mi comandante.

No es lo mismo, reprimir con el FAES a la gente humilde de una barriada, que meterse con ese míster. Debes tener precaución.

Pero, sobre todo, mi comandante, lo que más deseo es enviar muchos tuits. Dispararlos todas las noches como los dispara Mr. Trump. A sus enemigos. A sus amigos. Para insultar o saludar. Para congraciarse o burlarse de los demás.

Escucha, yo, te he enviado a mis espías para que tus militares, no te metan preso. Para impedir que Diosdado, te pase por el páramo. Todo sin contar, que fui, yo, quien te quitó a Chávez del camino. Pero esa vaina ¡no! Lo perderíamos todo, si la gente se entera de las imbecilidades que piensas -si es que eso puede calificarse de “pensar”’- además, de los errores y horrores ortográficos que cometes, cuando las escribes.

Y esa noche, el aspirante a Donald Trump, se fue a la cama con el rabo entre las piernas. Convertido su dormitorio en un bosque muy oscuro, como en aquella tonadilla infantil que le debe estar resonando en el… entendimiento.

@omarestacio

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