Avanzar sin complejos hacia adelante

César Guillén Citterio / Venezuela RED Informativa

Diálogo entre nosotros, la gente común

En el mundo desarrollado lo que rige la actividad económica es la rentabilidad, la única manera de tener abundancia. El inversionista privado o particular sea cual sea su nivel, es el llamado a buscar la prosperidad mediante el reto de crear empleos y riquezas. La manera de democratizar la economía es dándole oportunidades a todos y no a un grupo que se beneficia de la riqueza del país. La justicia establece que se dé a cada uno lo suyo, que no es igual que dar a todos lo mismo. Es por eso que el socialismo es la fuente de las más grandes injusticias.

Que se haya destruido el aparato productivo privado y desmantelado a la industria estratégica nacional para sustituirla por mercaderes extranjeros que son simples importadores, es una enorme irresponsabilidad ante el país. Después de la amarga humillación sufrida en otras tierras, de pensar que seríamos bien recibidos tal como nosotros lo hicimos cuando ellos así lo necesitaron, sin exigirles profesión, ni dinero, ni censo, nos debe llevar a una profunda reflexión como pueblo y sociedad.

Vencer la nostalgia y cambiar eso del “país abierto para todo el mundo” por tan solo intercambios comerciales. Apoyar un liderazgo moderno, sin prejuicios, ni atados a esas ridículas tradiciones políticas. Se puede sacar el país adelante, pero debemos erradicar nuestros “vicios” disfrazados de “idiosincrasia”. Hay muchos planes concretos, y hombres y mujeres capaces de llevarlas a cabo en un plazo razonable.

Es inevitable la descentralización, ese esquema perverso del estado centralizado hizo que los grupos de mercaderes de la capital escondidos en apellidos y en las relaciones políticas con la cuarta república, sobrevivan actualmente a través de su nueva generación, en los negocios con el estado. (Bolichicos). Mientras los imbéciles socialistas latinoamericanos expulsan al capitalismo de sus regiones, ADIDAS, NIKE y otras marcas se fabrican en Vietnam, el mismo país que se utiliza como ejemplo en las leyendas de las viudas del comunismo.

La verdadera transición deberá poner orden en esta jungla llena de miseria y corrupción; no puede tolerarse que siga ese esquema de la “MUD, C.A”, y de sus jóvenes herederos en la forma de hacer política, inmersos en hechos de corrupción, a costa de la tragedia que vive el país, precisamente más detestable por esa condición. Ya basta de las exaltaciones al liderazgo del pasado, son corresponsables de esta etapa. Los nuevos conductores del país tienen que imponerse sobre la dirigencia ineficaz de estos últimos años y de su tarifada red mediática.

Hay que garantizar que todo venezolano tenga el derecho al trabajo con las mismas oportunidades. El trabajo es el medio de realización personal del ser humano, es la expresión directa de su esfuerzo físico e intelectual, es la dimensión más dignificante del hombre, es la expresión de su libertad creadora. Afianzar el desarrollo para una sociedad más justa, creativa y democrática con avances en la productividad en base a la capacitación y la meritocracia. El esquema del centralismo político y el de la historia patria, deben tomarse un merecido descanso.

Basta ya del populismo, de las ilusiones y del bienestar sin esfuerzo. Es la hora del industrial y comerciante emprendedor, generador de empleo y de riquezas, con el apoyo de una fuerza laboral técnicamente capacitada y compensada por la seguridad social. La de un estado promotor, no protagonista. Si no logramos reducir el tamaño del estado y su burocracia, en el país no habrá desarrollo posible. Los políticos profesionales y sus mercaderes deberán aprender lo que es el valor de una dura jornada de trabajo.

Benditos los que han muerto en una guerra justa… su sacrificio es nuestra fortaleza… bendito el grano de la siembra madura, expuesta al sol… benditos los que han muerto en la lucha por la libertad… tendidos en el suelo, bajo el rostro de Dios

FEDEPETROL-CARABOBO

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