Bajo sus narices

David Bonyuet / Venezuela RED Informativa

Los líderes legítimos demuestran estar totalmente desconectados al sufrimiento del pueblo venezolano y prefieren ignorar las necesidades urgentes en Infiernozuela. En el gobierno colegiado hay motivos de celebración, aunque todavía no se ha logrado la libertad de los presos políticos ni la ayuda humanitaria y Venezuela agoniza una muerte lenta, muy feliz, Juan Guaidó anunció tener más de los votos necesarios para su reelección el 5 de enero del 2020. No hay cese de usurpación, pero ¡vamos a la reelección!

Si no hay derecho ni a la vida ni al resto de los derechos humanos, ¿alguien cree que respetaran los votos? Bajo las narices del legítimo, el dólar pasó de unos BsS. 800 (a principios de enero) por encima de BsS 50.000 dentro de poco pero no podemos echarle la culpa a Juan de la economía. Según la Sociedad de Puericultura: “la mortalidad infantil y maternal en Venezuela aumentó 60%”, pero tampoco podemos culpar al legítimo de la crisis hospitalaria.

El régimen no soltó a ningún preso político y esto tampoco es culpa de Guaidó, aunque tampoco haya condenado que los Policías Metropolitanos que han cumplido su condena sigan presos. Sencillamente Juan Guaidó no está haciendo nada para contener el desastre ni le importa.

El gobierno legítimo tampoco felicitó a los militares valientes que se alzaron contra la dictadura en la Gran Sabana; el abandono es evidente y notorio. Bajo la ruta pacífica, la intervención militar está descartada por completo, así como también han descartado la injerencia humanitaria y cualquier ayuda contundente. Del lado legítimo no han salido palabras de apoyo, ni siquiera para el respeto a la integridad de Darwin Balaguera ni felicitan la fuga del capitán Ángelo Heredia de Ramo Verde. Ni Julio Borges, ni Carlos Vecchio, ni Gustavo Tarre ni cualquier otro del lado legítimo son personas “confiables” para que algún militar importante de la dictadura ofrezca pasarse a darles apoyo. Tampoco hay un ministro legítimo (o comisionado presidencial) de la defensa que ayude a coordinar fuerzas de ninguna naturaleza. Sencillamente, hay un presidente legítimo que se dobla para no partirse… mientras el resto de Venezuela está quebrada de tanto desastre. ¡La dictadura sigue fuerte y dura!

Cualquier aliado que quiera venir a hacernos un “favor”, tiene monumentales problemas que enfrentar bajo las narices del legítimo:

1) El arme de civiles y proliferación de grupos colectivos, pranato y bandas criminales bajo el patrocinio chavista

2) Las precarias condiciones del sistema de salud que impiden un tratamiento adecuado a heridos, lo cual constituiría una potencial catástrofe humanitaria

3) El control mediático total del régimen que permite difundir noticias falsas usando incluso canales “opositores”.

4) Un país caótico con infraestructuras colapsadas en total desmoronamiento continuado.

5) El apoyo tácito e implícito de Rusia, China, Irán, Corea del Norte, Cuba y de múltiples grupos terroristas, pero no hay activación del Art.187N11 para países amigos.

6) Total ausencia de liderazgos regionales para asumir la dirección del país en la ruta correcta y apoyar las acciones contundentes.

7) Un gobierno legítimo y reconocido por casi 60 países que se niega a cualquier acción militar y no ha pedido asistencia de defensa de ningún tipo.

Este último punto es clave y ha resultado ser el escudo protector del chavismo criminal. No importa que María Corina o Antonio Ledezma estén suplicando una intervención puntual para neutralizar equipos de represión, sencillamente ellos no son el “gobierno reconocido”. No hay forma ni manera que ningún país actúe, pues precisamente hay una oposición “legítima” que prefiere reelegir la ruta de no hacer nada. Aunque parezca insólito, ¡los legítimos tienen un rechazo absoluto a la única vía posible de libertad!

Hay muchas acciones contundentes que el gobierno legítimo puede hacer:

1) Expulsar a todos los diputados chavistas de la Asamblea Nacional por violación de sus cargos y anular todos los pasaportes diplomáticos de los chavistas.

2) Cortar la fibra que une a Venezuela y Cuba.

3) Pedir a la DEA que se lleve a los narcotraficantes en Infiernozuela y solicitar la activación de la convención de Palermo contra el crimen organizado.

4) Autorizar a Colombia para que se lleve los terroristas que se esconden en la mitad del país.

5) Reportar las razones de una injerencia humanitaria, con detalles de recursos necesarios, planificación de objetivos y sobre todo justificación de cómo Venezuela pagará los costos de dicha intervención en el futuro.

6) Nombrar un comisionado presidencial de la defensa que pueda organizar todas las fuerzas militares nacionales e internacionales para rescatar al país.

7) Justificar ante la Coalición TIAR una injerencia humanitaria debido al conflicto interno y habilitar el Art187N11 para los aliados.

Los últimos tres puntos son claves, pero la G4 ha bloqueado cualquier justificación. La desunión del lado legítimo es terriblemente palpable, todos exigimos la libertad de Requesens, pero curiosamente nadie del G4 se solidariza con Villca Fernández. Los pocos militares que han desertado para unirse al lado correcto de la historia ahora se lamentan y coinciden en decir “lo hemos perdido todo. Nuestro sacrificio fue en vano”. Es lamentable, pero el gobierno colegiado ha negado todas las oportunidades de intervención cuando no justifican las posibilidades de esta acción, ni organizan nuestros militares en el exilio y fallan en unificar al país en acciones coordinadas para recuperar la libertad. ¡Por la ruta legítima vamos rumbo a ser Cubazuela!

Solo el bravo pueblo puede presionar a los partidos que bloquean la ruta democrática: ¡sin intervención no hay libertad! Entre todos debemos luchar contra la conchupancia y la cohabitación.

@DBonyuet

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