Brasil

Editorial / Venezuela RED Informativa

La eterna MAFIOCRACIA rusa de ayer y de hoy está desplegada en Venezuela. Ni son rumores ni tampoco sospechas. Después de parreandar sabroso en la frontera con Colombia, alojadísimos en el Hotel Aguas Calientes de Ureña, ahora salen de turismo de aventura en compañía del ejercito de la patria a la Gran Sabana.

De frente y a plena luz del día los “asesores” militares rusos vistiendo uniformes del ejercito bolivariano, enseñan a los generalotes narcotraficantes de la patria a manejar las baterías misilísticas que nos hizo llegar el delincuente de Vladimir Putin.

Mientras el tiempo electoral transcurre para los norteamericanos, el “gobierno” de Venezuela, junto con los maleantes del bajo mundo que le acompañan, están jugando con sus manecillas, retrocediendo a la región a la Era Pre-Reagan.

Soldados rusos, campamentos de entrenamientos para desquiciados pro-iraníes funcionando en la zona oriental de Venezuela y cubanos disfrazados de chicheros metidos en todos lados, nos tienen el país bajo secuestro, con 32 millones de rehenes.

Cuando el señor Bolsonaro salga de su vida chistosa en el BRASIL, quizás termine por entender que todo lo que ocurre en Venezuela es una escalada hemisférica de la izquierda corrupta. Que para el Foro de San Pablo todo esto se llama geoestrategia y tiene un fin: saquear a nuestros países y dejarlos en manos del hampa internacional.

Venezuela es hoy por hoy una vitrina mundial de todo aquello que en políticas públicas NO se debe hacer si el objetivo consiste en aumentar la calidad de vida de los ciudadanos.

Por eso, Venezuela tiene que ser el cementerio de todas estas mentiras que terminan matando de hambre y miseria a todos los pueblos. No hay de otra, y cada vez está más que claro: ¡Solos NO podemos!

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