Brigadas internacionales

Editorial / Venezuela RED Informativa

La creación de BRIGADAS INTERNACIONALES por la libertad de los pueblos de la América abandonada en las manos del castro-comunismo-chavismo, suena como una idea brillante. ¡Bien por Pablo Medina y su gente de la Resistencia!

Hablamos de una especie de “¡Hágalo usted mismo!”. Ante la indiferencia cómplice de un hemisferio que explota nuestros recursos y riquezas, mientras miente cínicamente, dándose golpes de pecho de democracia, esto parece ser un excelente inicio de salida real.

Ya que a los grandes países y las grandes potencias de Occidente les importa un pito nuestras tragedias humanas. Que en verdad tienen muy poco que ver con el horror de nuestras vidas cotidianas; presos en nuestros propios países por dictaduras “electorales” disfrazadas. Que les da lo mismo que un grupo de delincuentes bien vestidos se roben los alimentos, las medicinas y los dineritos que ellos dan en caridad; toca mandar bien lejos las formas y pasar a la insurrección.

Toca sumar en el sentido de un ¡Hágalo usted mismo!, que construya capacidad de choque y de daño sobre el andamiaje de terror y presión montado desde La Habana, con recursos abundantes que salen de Caracas, que han hecho sede en Nicaragua y sucursales en cualquier otro país del continente que se atraviese, y que esté enganchado en las buenas formas y mejores maneras de la democracia que solo se practica y funciona en los países del primer mundo. Esa que solo existe en aquellos otros lugares donde hay separación de poderes, respeto a los derechos individuales y colectivos, «tres golpes» (las tres comidas diarias), casa, ropa limpia, aceptar o no vacunarse en contra de la peste china y contar con las condiciones de laboratorio para ganar muchas medallas en las olimpiadas.

Unas BRIGADAS INTERNACIONALES dedicadas a la recuperación de la libertad; con capacidad real de fuego, desestabilización y creación de caos. Unas fuerzas del bien, comprometidas en hacerle imposible la vida a unos malhechores que tienen a países enteros regentados como si fueran burdeles.

Sobre un «¡Tú me das, yo te doy!», este «¡Hágalo usted mismo!» funcionaria como un «ojo por ojo, diente por diente». Habida cuenta de que estos miserables, que nos tienen la vida hecha un estropajo, no conocen ni entienden de otras formas de “comunicación” que no sea a través de la rivalidad encarnizada. La destrucción del contrincante y la extirpación del pensamiento del oponente. Por eso toca actuar en consecuencia. Sería darle un poco de su propia medicina. Suena interesante, ¿no creen?

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