Caguarapano

Editorial / Venezuela RED Informativa

En Venezuela, donde todos nos conocemos, o al menos donde todos sabemos quién es quién, lidiamos con las mentiras fingiendo como si fueran verdades y con las verdades como si fueran mentiras.

Damos por “normal” que al bolívar, esta vez, le quiten 6 ceros; todo para que las cuentas puedan caber dentro de la pantalla de una calculadora de bolsillo. Así se nos dice que van a imprimir muy poco circulante, tanto en metálico como en papel, la “moderna” economía nacional es prácticamente digital.

La gasolina se vende en dólares y también se cobra en dólares. Ya no se le paga al islero, como se hacía antes. Ahora se le da la plata a un guardia nacional, estos han sido oficialmente convertidos en la caja chica de la revolución.

Tenemos un presidente “constitucional” y otro presidente provisional. El señor Maduro, domingo tras domingo, decreta cómo será por una semana más la naturaleza de las restricciones del país, producto del “manejo” de la peste china. Juan Guaidó, por su parte, extiende la vigencia de los pasaportes de los venezolanos por tiempo indefinido.

Haga el intento. Trate de comprar un boleto aéreo con el pasaporte vencido, prorrogado por el “provisional”. Ninguna de las líneas áreas de los no-sé-cuantos países que han jugado en la charada del “reconocimiento” de Guaidó tan siquiera se tomara la molestia de procesar el pago por el ticket que usted desee comprar.

En plena Plaza Venezuela, en la zona más iluminada de Caracas, se encuentra la Torre del SEBIM. Ahí, debajo, a seis pisos de profundidad, está la escalofriante TUMBA. Un mundo del terror perforado dentro de la tierra requisada por estas joyitas, al Metro de Caracas. En ella, bajo diseño cubano e iraní, se han instalado las más siniestras y sádicas cámaras de horror “modernas”. Ahí el régimen tortura y se empeña en destruir a la verdadera disidencia venezolana, o trata de disuadirla, a través de los métodos más escalofriantes e inimaginados que se le hayan podido ocurrir a la maldad humana.

Desde la señora Bachelet hasta los perrocalienteros de La Previsora saben sobre la TUMBA, y de los horrores que suceden en ese espantoso lugar.

Ahí está enterrado en vida el capitán Juan Carlos CAGUARAPANO Fox. Un hombre que se le alzó al régimen. Un hombre que levantó un pedazo de la guardia nacional en contra de la NARCOCRACIA de Miraflores. Fue traicionado, apresado y luego encerrado en ese infierno subterráneo. CAGUARAPANO es sistemáticamente torturado, humillado y vejado hasta el límite de su humanidad por una batería inenarrable de tormentos modernos aplicados por estos enfermos del siglo XXI.

El asunto es que, en Venezuela, si bien es cierto que todos sabemos todo y de todo, cada vez, como sociedad, hacemos menos por algo.

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