Caraqueños sitiados por el “Koki” y el covid-19

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa

El terror confina a los caraqueños en sus casas, tras días de riesgo por el desate de bandas de criminales peligrosas que disparan cualquier clase de arma sin control, por parte de las autoridades, la gente de las comunidades se encierra en sus casas, para protegerse de la violencia.

Este terror se suma al miedo infundido por el régimen, a propósito del covid19 lo cual en definitiva se traduce en más encierro y menos posibilidades de logro y movimiento para los caraqueños, que también están paralizados por la ausencia de la gasolina y de transporte.

Al panorama caótico en el que está sumergido el pueblo venezolano, ahora se ha agregado, desde hace rato las operaciones de las bandas delictivas, apropiadas de distintas zonas de la capital, más de 24 horas de enfrentamiento con la policía ha hecho desplegar un desproporcionado operativo policial, en el que también interviene la Guardia Nacional. La barriada caraqueña de la Cota 905, es el escenario de las balas locas, hace tres semanas el horror fue vivido en la parroquia La Vega, conllevando esto al impacto en sectores aledaños como Santa Rosalía, El Paraíso, Montalbán, San Juan y El Valle, entre otros.

La pregunta es, quiénes suministran las armas a esos hampones y cómo es que este gobierno se ufana de haber derrotado durante 22 años al “imperialismo yankee” y unos vulgares delincuentes los dejan contra la pared y como ineptos, para resolver ese problema de seguridad pública.

¿Quiénes serán los padrinos del “Koki” y de los otros protagonistas de estos sucesos, que han aumentado el terror en la población en las últimas horas?

Entretanto, la Ministra de Seguridad pide que la gente se encierre, para que se proteja y al mismo tiempo el régimen propone el pago de una recompensa de la bicoca de 1 millón 700 mil dólares, para atrapar a los delincuentes, vale más entonces en Venezuela, un malandro, que un digno trabajador, cuya jornada no llega al mes a 3 dólares de salario. En fin, el país al revés.

Lo que está ocurriendo es la respuesta al lenguaje que ha promovido el gobierno, en función de que el pueblo se involucre con lo bélico, con las armas, con la guerra y con la violencia social.

A propósito presten atención al lenguaje de Maduro.

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