Caso clínico

Editorial / Venezuela RED Informativa

Todo indica que, como han ocurrido tantas cosas buenas para la Venezuela estropeada por los herederos del difunto, acá no hay nada más que decir.

Solo nos contentamos con lo de García Carneiro, o con la espera de La Pelona, pendiente del futuro del doctor Escarra. O con la nueva hoja de ruta que índico Juan Guaidó, que, si acaso lo llevará a “competir” por la gobernación del Estado Vargas en contra de Nicolasito, en las megas de noviembre.

Para muy pocos el verdadero logro consiste en la apertura de la Temporada de Elecciones, tras el “estreno” del nuevo CNE. Así pues, que el embajador virtual de los Estados Unidos de Norteamérica para Venezuela con portal web en Santa Fe de Bogotá, nos invita a todos a votar a final del año por la recuperación de la democracia. Y por los apuros de la administración Biden/Harris en desmantelar todo el entramado de medidas y restricciones creadas por Donald Trump en contra de los delincuentes del siglo XXI y de sus “asociados”.

Así, tras la ventana de unas nuevas elecciones para tratar de echarle manos a lo que se pueda, la oposición en Venezuela también calienta motores para la activación de un referendo revocatorio, y así acabar con la ya no mencionada ilegitimidad en el poder del señor Maduro.

Por supuesto, como plan B, la oposición igualmente propone no bajar la guardia en cuanto a la Cadena de Oración Nacional para que suceda un milagro.

De manera pues que, vistas las “noticias”, acá no es ni remotamente importante la estructuración, por parte del gobierno, del atroz disparate del Estado Comunal que está por llegar. Ni la falta absoluta y completa de un plan serio de vacunación colectiva en contra de la peste china. Ni por las nuevas leyes, en plena cocción, que apuntan a limitar las propiedades de los venezolanos, o la patria potestad de nuestros hijos, y hasta el derecho a la libertad de movilización, que también están en “estudio” en la AN.

¡Acá una cosa por vez! Primero a votar. Hay que empujar por un “cambio” de rumbos desde lo institucional y lo legal, con estas bandas de tracaleros, tramposos y asesinos que llevan invictos más de 20 años saqueando con impunidad a todo nuestro país.

En serio: ¿la oposición en Venezuela es en colectivo débil mental o ya llegó al límite de la inmoralidad inaudita? Pareciera que es un CASO CLÍNICO.

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