Comisión de la OIT en Venezuela

Froilán Barrios Nieves  

Movement Laborite                                            

Sin la pompa de la reciente visita de la Alta Comisionada de DDHH de la ONU, Michelle Bachelet nos visita esta semana, desde el 08 de julio, un organismo de jerarquía mundial, la Comisión de Encuesta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que se encargará de verificar las quejas planteadas por organizaciones de trabajadores y empleadores ante las sucesivas violaciones a los convenios internacionales laborales firmados por el Estado venezolano en la segunda parte del siglo pasado.

En esta ocasión la prestigiosa delegación que nos visita viene empoderada, como la de más alto nivel de todas las que han arribado a nuestro país en las últimas dos décadas. Durante este tiempo han venido Misiones de Consulta, Comité de Expertos, Misiones de Contacto Directo, Misiones de Alto Nivel, siendo la de Encuesta la de mayor jerarquía, ya que sus resultados podrían cuestionar la permanencia de Venezuela en este organismo tripartito mundial.

Es importante destacar que, en 100 años de historia de la OIT, solo se han aprobado una docena de Comisiones de Encuesta enviadas a diferentes partes del mundo cuando las permanentes violaciones a los convenios laborales, alcanzan a un crítico nivel de ruptura de las relaciones de trabajo que amerita incluso hasta la separación del máximo organismo laboral internacional, cuando un Estado asume las características de violador contumaz de los derechos laborales. 

En esta oportunidad además de la disolución del sistema de relaciones de trabajo venezolano, es oportuno denunciar ante esta importante Comisión de encuesta, no sólo lo que ocurre en el territorio nacional, también lo que sucede con la diáspora venezolana que es humillada, rechazada y explotada vilmente a nivel continental.

Esta situación lamentable que afecta a más de cuatro millones de seres humanos, ha sido atendida parcialmente por los gobiernos cuando se otorgan permisos temporales de trabajo, lo que no protege a quienes, en medio de la vulnerabilidad absoluta, se encuentran prácticamente en el abandono, incluso sin el apoyo de los sindicatos regionales y mundiales. 

Hasta ahora es impresionante la subestimación, el silencio, o el rol subalterno de las centrales y gremios: Central Sindical Internacional (CSI), Central Sindical de las Américas (CSA), la Coordinadora Sindical del MERCOSUR, la Coordinadora Sindical de la región Andina, por una parte y por otra la posición de la OIE, organización internacional de los empresarios con relación al tema, que amerita la declaración de emergencia por parte de Estados, Sindicatos y Empleadores para atender esta tragedia que amenaza con extenderse.

Al extremo que las encuestas anuncian que, de 31 millones de habitantes en Venezuela, un 47% quisiera huir en estampida de este apocalipsis que quiebra la fibra nacional, este cuadro dramático proyecta que la diáspora aumente de los actuales 5 millones a los 8 millones para el próximo 2020. 

El dramático éxodo venezolano de dimensiones bíblicas no solo debe ser asumido o en dejado en manos de los gobiernos, también es una obligación directa de las organizaciones de trabajadores y de los gremios empresariales del planeta, en un contexto de intercambio tripartito como lo ha sido a lo largo de un siglo, la Organización Internacional del Trabajo. 

Friulan Barrios Nieves                                              

Movement Laborite

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