¿Cómo saber cuándo un pueblo está vencido?

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Sin duda, cualquier sociólogo podría aplicar teorías para discernir sobre esta pregunta, pero la realidad se enfrenta a las teorías que no se han actualizado para nutrirlas y romper los paradigmas que sostienen o para imponer una dialéctica político-discursiva interesada en crear y mantener corrientes de opinión como verdades en apariencia. Esa conducta engañosa debería ser catalogada como criminal.

Cuando un pueblo pierde el sentido colectivo de nosotros y sus miembros se abren paso con cualquier actitud desde sus emociones para imponer el individual yo, está vencido.

Cuando la ignorancia pretende igualarse a la sapiencia con maniobras de derechos de igualdad y la moral, la dignidad y el honor llegan a ser una pesada cruz y motivo de burla, el pueblo está vencido.

Cuando la anarquía es la conducta generalizada y los gobernantes conquistan las voluntades con infames vicios clientelares el pueblo está vencido.

Cuando las fuerzas armadas vuelven las armas que les confió la Patria contra la sociedad desarmada, el pueblo está vencido.

Cuando la sociedad acepta que se conculquen sus derechos, el pueblo está vencido.

Cuando la educación es cada día más precaria y nadie dice nada, es porque el pueblo está vencido.

Cuando en una explosión de justo y noble carácter los ciudadanos salen a las calles a exigir sus derechos y son ultrajados y asesinados, el pueblo está vencido.

Cuando la nación entera pone en jaque a costa de sangre, sudor y lágrimas a los maleantes del gobierno y quienes van a negociar son los políticos como sus representantes, el pueblo está vencido.

Cuando la gente lucha por sobrevivir temerosa de los esbirros, el pueblo está vencido.

Cuando un pueblo está vencido, muy difícilmente tendrá capacidad para reponerse y los comunistas van por otro pueblo como el de Colombia y toda América.

Un pueblo sin capacidad para ofrecer una lucha efectiva será esclavizado, nunca cambiará ese axioma porque es inherente al comunismo como el comunismo inherente a los vagos, criminales, desalmados e inmorales, la escoria humana que el mundo ha conocido en sus más prominentes exponentes.

La esclavitud no es una promesa o amenaza o posibilidad futura, es un hecho atroz que nunca abandonará a la humanidad inocente de todo manejo político. Es una realidad llamada Clap, cola, racionamiento, escasez, grosería, amenaza, etc. Si has experimentado alguna de esas dificultades has sido esclavizado y quizás no lo reconoces.

¿Quién puede combatir lo que no cree o no entiende? Todo ha sido manipulado en la sociedad venezolana desde 60 años atrás, para la esclavitud que permite el control y dominio de un emporio de riquezas, desde la educación hecha para repetir y no pensar, hasta la política hecha para manipular y robar.

La resolución de la dialéctica que pudiera generar esta afirmación y la confirmación de la tesis está en el hambre y la miseria que se vive en todos los rincones de una Patria que un día fue libre por el heroísmo de los hombres de honor.

Un pueblo que pone sus destinos en manos de los políticos está vencido. Unos demagogos demostrarán su infamia esclavista y otros su incompetencia e ineptitud. Unos la mentira y otros el engaño como única cualidad.

La dialéctica del amo y el esclavo, en la fenomenología del espíritu de Hegel, supone la despersonalización del ser, mientras se aferra a la creencia de libertad sobrevenida por un evento mágico salvador que lo rescate del abismo, pero que nunca llegará.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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