Con escasa gente: Chavistas pasearon féretro de Aristóbulo Istúriz por Caracas hasta arribar al Cementerio General del Sur

Alexander Arredondo / Venezuela RED Informativa

Los actos fúnebres del ministro de Educación del régimen, Aristóbulo Istúriz culminaron luego de que sus restos recorrieron las calles de Caracas la tarde de este jueves, luego del velorio en capilla ardiente instalada en el Palacio Federal Legislativo.

El cortejo partió desde la sede del Parlamento y siguió su recorrido por la esquina de La Bolsa, avenida Baralt, Plaza Miranda, avenida Lecuna, avenida Fuerzas Armadas, avenida Nueva Granada, bulevar César Rengifo hasta que llegaron al Cementerio General del Sur.

Los simbolismos fueron parte del protocolo ceremonial, entre ellos se pudo apreciar a los representantes del ámbito político revolucionario portando rosas blancas. Además se realizaron honores con lanzamiento de sables por parte del pelotón de fusileros. Una bandera fue entregada a su esposa, Dinorah Martínez de Istúriz, de manos del primer Brigadier de la Academia Militar de la Guardia Nacional Bolivariana, Rodríguez Calderón.

Igualmente, el orfeón del Magisterio venezolano inició el acto fúnebre al profesor Aristóbulo Istúriz con la entonación del Himno Nacional.

Posteriormente, el padre Omar Gómez, capellán de la Comandancia General de la Milicia Bolivariana, dijo: “Debemos seguir luchando por un mejor país, tal como lo soñó el profesor Aristóbulo Istúriz, para que tengamos fe que vamos a la transformación, porque la muerte no existe. Nuestro compañero vuela alto y hoy invocamos a nuestro creador y a nuestro ser supremo para que lo reciba y hoy seguiremos cabalmente su ejemplo”.

Diferentes usuarios en la red social Twitter difundieron material que mostraba la restricción a las calles antes mencionadas en el momento que el cuerpo de Istúriz fue trasladado.

De cualquier manera, el verdadero colofón de su quehacer político, en particular como figura del régimen, viene dado por la paupérrima situación en la que dejó a sus colegas docentes, quienes reciben al mes un miserable sueldo que no llega ni a dos dólares mensuales, y que los empuja a abandonar Venezuela y probar suerte en cualquier otra parte y trabajar en cualquier otro oficio y no ejercer su profesión. Tras tantos honores que le hicieron los chavistas para despedirlo, el verdadero Magisterio venezolano ni se asomó por allí, tras sufrir por años en carne propia el desdén con que el profesor Istúriz los trató, particularmente desde el último cargo que ostentó en su vida.

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