Cristal Montañez trabaja por los caminantes venezolanos: “Mi gran preocupación son ellos, por eso trato de contrarrestar las desgracias que les ha generado el narco régimen de Maduro”

Alexander Arredondo / Venezuela RED Informativa

Hay personas que sin proponérselo se van metiendo en el corazón de la gente, hasta que llega un punto en el que ya no se concibe tenerlos presentes sin asociarlos con un sentimiento de pertenencia único, particular… y si además luego trabajan denodadamente por tu país con altísimo compromiso y responsabilidad, ya se hace imposible no quererlos… pero si encima el destino hace que un hombre tan especial como Simón Díaz componga un tema inmortal en su honor, pues entonces qué más se puede hacer: se trata de un alma que definitivamente tiene un privilegio que va más allá de lo común… Por todas estas razones, los venezolanos sentimos un inmenso afecto por Cristal Montañez.

Conversar con Cristal Montañez permite conocer de primerísima mano los logros, desvelos y sinsabores de un activista humanitario, porque ella se ha ganado a pulso ese título. Si bien es cierto que los inicios de su recorrido público la colocaron sobre las pasarelas de moda y la publicidad, no lo es menos el hecho de que con el devenir de los años sus preocupaciones políticas la involucraron en las más crudas tragedias humanas, aquellas que surgen cuando el despropósito de los poderosos se mete en tu casa y te arrebata todo, no solo lo que posees o tu trabajo, sino incluso lo más básico, lo que comes, y cuando te quedas sin alternativas, te empuja a volverte un nómada. Señores, ya no es motivo de especulación: Estamos ante una Miss Venezuela (y del “universo”) que en verdad hizo del hambre en el mundo, la infancia abandonada y los ancianos desvalidos sus preocupaciones constantes, no de la boca para afuera. Quizás para lo que nunca estuvo preparada era para atender estas desdichas en su propio país: la inesperada y menesterosa Venezuela del siglo XXI…

Una historia bonita

“El Miss Venezuela es una parte importante de mi vida, para nada denigro de ello. Por intermedio de mi madre conozco a Osmel Souza en una fiesta. Él estaba detrás de mí desde hacía tiempo, quería que participara en el concurso, pero yo no tenía ninguna inclinación por ese mundo. A mis 16 años, yo poseía dos grandes intereses: mi carrera de Arquitectura en la UCV y jugar tenis”, nos adelanta Cristal Montañez ante nuestra curiosidad “farandulera” sobre su notoria irrupción como flamante Miss Venezuela 1977.

-¿Y cómo el “Zar de la Belleza” logró convencerla si ya le había manifestado su desinterés en el tema?
-La respuesta es muy sencilla. Yo estudiaba en la UCV y tenía que trasladarme en autobús a la universidad. Y mientras me contaba los pormenores del concurso, me dijo que uno de los premios era un carro. Ese era un sueño que yo tenía: tener un carro para ir a la UCV. Eso sí ya significó un objetivo para inscribirme en el Miss Venezuela. Era una buena oportunidad de ganarme un carro.

-¿A partir de ese momento arrancó su carrera como modelo?
-No, yo ya había tenido varios trabajos como modelo. Recuerdo uno en particular, la campaña que combinaba dos afamadas marcas en un solo comercial, jeans Lois y Astor. Para mí, con solo 16 años, era muy divertido todo aquello.

-¿Aún guarda relación con otras concursantes de aquella edición del Miss Venezuela?
-Estamos a tono con los tiempos, gracias al “misólogo” Tony Hidalgo tenemos un WhatsApp en el que varias de nosotras conversamos y estamos al día con nuestras vidas. Para todas 1977 fue un año inolvidable, estamos regadas por el mundo en este momento.

-¿Cómo Miss Venezuela 1977 descubrió a su país?
-Cuando gané acababa de cumplir 17 años, repentinamente yo descubro un contexto con el que no contaba, que hasta ese momento logré captar: era la representante de un país, mi país, Venezuela. Tenía una responsabilidad real. Y entonces me involucré de lleno. Ya ganadora de la corona, decidí que mi trabajo estaría dedicado por un lado a la atención de los niños y los ancianos, y por el otro a difundir la disciplina del tenis entre la juventud.

-¿El tenis entre los venezolanos?
-La idea era totalmente factible. Qué se necesita: un terreno, una malla, dos raquetas y una pelota. Yo le puse corazón a la idea. Recuerdo que me busqué aliados en esa cruzada, y cuando la Miss Venezuela les tocó las puertas de sus despachos ninguno dijo que no. El presidente Carlos Andrés Pérez; el ministro de Educación y Deportes de aquel momento; el gobernador de Caracas, Diego Arria; y los miembros de la Asociación Nacional de Tenis, todos se involucraron en el proyecto, y sí que se movió el tenis en el país, lo dimos a conocer y lo hicimos accesible. La idea sí funcionó.

-¿Y cómo fue su transición de Miss Venezuela a modelo internacional?
-Como todo en mi vida, muy orgánico, muy natural. En 1977 la ganadora del Miss Universo fue Miss Trinidad y Tobago, sin embargo, en sus recorridos por el mundo la acompañamos Miss Colombia, Miss Puerto Rico y yo, eso me permitió una plataforma que más tarde me sería de gran importancia.

-Y su año transcurrió y entregó la corona a su sucesora… ¿y luego qué vino para la joven Cristal?
-Por un tiempo fui modelo del célebre concurso “El batazo de la suerte” con “Musiú” LaCavalerie; incluso participé en una telenovela llamada “Misa de Gallo” en Venevisión. Más tarde surge la posibilidad de ser imagen de Venezuela en la tradicional Feria Internacional de Turismo que se celebra en Acapulco, para presentar a la Isla de Margarita como destino vacacional, y allí me vieron cazatalentos de la publicidad de México. Al poco tiempo ya era imagen de Max Factor para América Latina. En México permanecí dos años con una agenda muy ocupada. Por cierto, entre los muchos trabajos publicitarios que hice allá, participé en el spot del famoso jabón Caress con el que sería mi marido, el americano Haine Josling que, al igual que yo, trabajaba muy activamente en la TV y publicidad aztecas.

Musa del Tío Simón

-¿Qué significa para usted haber sido la musa de Simón Díaz para uno de sus temas más hermosos?
-Es un sentimiento indescriptible. Ese ha sido un regalo eterno, inesperado, extraordinario… Me llena el alma y el corazón. Pero no me lo he quedado para mí sola, lo he compartido con todas las niñas llamadas Cristal. Toda la letra es Venezuela, en esa manera sencilla y humana de mi querido Simón, es un merenguito muy sabroso.

-¿Cómo se enteró del tema? ¿Cuándo lo oyó por primera vez?
-Resulta que un amigo mío, el locutor de RCTV Carlos Vereciarte me llama y me pregunta: “¿Ya escuchaste el tema que te compuso Simón?”, y por supuesto que salí corriendo a oírlo. El primero que lo cantó fue Gualberto Ibarreto para el primer videoclip filmado en Venezuela y mostrado como publicidad del licor Old Parr en cines. Al poco tiempo ocurre lo siguiente: yo siempre estuve en contacto con la familia de Simón, era amiga de sus hijos, salíamos a pasear. Una vez me invitaron a una fiesta en la hacienda de Simón para celebrar un cumpleaños de su mamá, y cuando él por fin me ve, me dice: “¿Ni porque te hago una canción me llamas?”, la sorpresa que me llevé fue inmensa. Jamás dejé de estar cerca de Simón, incluso cuando vino a Houston para recibir su Grammy Honorífico en 2012. Siempre estuve orgullosísima de estar a su lado.

Inquietud social

Cristal Montañez debido a sus compromisos como modelo internacional permanecía mucho tiempo fuera de su natal Venezuela. Hasta que se asentó en la ciudad de Houston, luego de casarse por segunda vez. Dar la vuelta al globo la puso en contacto no solo con el mundo de la publicidad y la belleza, sino con el sufrimiento humano en su faceta más dura, la del hambre y la desnutrición, y eso activó ese sentido de responsabilidad que desde joven ya había demostrado cuando fue miss; mientras ocurría al unísono algo que no solo a ella, a ningún venezolano se le hubiera cruzado por la mente, ni en la peor pesadilla: la gran Venezuela, la Venezuela petrolera, orillada por la Revolución Bolivariana, paulatinamente caería en el abismo que Montañez observaba en los países en los que se presentaba como voluntaria. El destino le jugaría la mala pasada de algún día llevar a cabo su trabajo humanitario para favorecer a sus propios paisanos.

“Yo salí del país desde el año 1979 por motivos de trabajo, pero siempre iba y venía. Puedo estar lejos, pero a Venezuela siempre la tengo presente. Sin embargo, el tema del servicio público no estaba en mis planes, lo veía distante”, afirma Montañez sobre una de las actividades cruciales en su vida. Es definitivo, el destino nunca está escrito, hay que estar preparado para dejarse sorprender.

“He trabajado en muchas crisis humanitarias. Estuve 12 años en Paquistán compartiendo su sufrimiento, ayudando a mitigarlo. Igualmente he contemplado la crisis siria y la crudeza de la repartición de población de esta nación en distintos países de Europa. He estado de voluntaria colaborando con los refugiados de Sudán, también en Tíbet y Turquía, sin embargo, la misión más compleja y menos comprendida por el mundo es el drama que se desarrolla en Venezuela. El mundo aún no entiende bien cómo encarar la tragedia que vivimos los venezolanos”, es la triste conclusión a la que arriba nuestra entrevistada.

La tragedia de Venezuela

-¿Cómo se involucra tan activamente en el drama venezolano?
-Recuerdo que ocurrió a finales de 1999 un desastre en el Mar Índico y Unicef y la Cruz Roja organizan una gala de recaudación a la cual asisto. Durante el evento recibo una nota que decía: “Los niños venezolanos se ahogan”. Me avisaban del deslave de Vargas. De inmediato me movilicé para colaborar en lo que pudiera. Se me ocurrió que para los niños de La Guaira organizaría una colecta de almohadas y ositos de peluche. Escribí la propuesta lo más rápido posible. Nadie me hizo mucho caso. Pero seguí adelante y logramos recabar miles de peluches. Se me acercaban para decirme: “Queremos apoyarte con 60 mil ositos”, no solo eran empresas privadas, también niños en Estados Unidos que hicieron su aporte generoso. De allí nació la iniciativa “Bearhugs for Venezuela”.

-Su propuesta se transformó en todo un acontecimiento…
-En efecto, en muchas escuelas de Estados Unidos se incluyó el tema en clases de estudios sociales. Además dio pie para que la generosidad de los niños donantes quedara plasmada en mensajes de solidaridad y compromiso con los niños venezolanos que tan mal la estaban pasando. En Houston se sumaron a la campaña de recolección UPS, Federal Express y la propia Unicef. El efecto multiplicador me sorprendió.

-¿Tiene alguna anécdota de esta solidaria campaña?
-Yo contemplé con mis propios ojos el desastre en Vargas cuando llevé personalmente los ositos de peluche donados. Era conmovedor ver cómo los niños que lo habían perdido todo recibían los ositos con aquella ilusión. No era comida, no era ropa, pero era algo que los emocionaba y reconfortaba, se les entregaba un compañero para compartir en el camino y lo agradecían. De hecho, ahora que estoy colaborando para mitigar la nueva tragedia venezolana que se desarrolla en la frontera con Colombia, me topé con uno de aquellos niños de Vargas que, ahora hombre, es uno de nuestros miles de caminantes, en la maleta lleva consigo su osito…

“Los caminantes”, su gran preocupación

Las convicciones de Cristal Montañez afloran cuando analiza con absoluta claridad las causas que han destruido la estabilidad política, económica y social de un país que apuntaba muy alto en el panorama internacional, pero que ha sido degradado cada vez más a una mínima expresión de todo su potencial. Pero conociendo la visión global de Montañez, su preocupación se ha magnificado, pero no caprichosamente: “La izquierda está desatada. Sus políticas de desempoderamiento del ciudadano no han hecho más que dar un ejemplo de cuan destructivas son flagelando a los venezolanos. La situación que vive Venezuela no es más que un microescenario de lo que nos espera si no nos ponemos en acción. El objetivo es infectar a toda Latinoamérica. La pobreza, las carencias aguardan detrás de la esquina a la región… ¿nos quedamos pasivos mientras ellos no dejan de cumplir metas?”.

La voz de Montañez tiene ese punto de desesperación del que sabe de lo que habla y de ahí que advierte descarnadamente.

“Cómo sobrevives a esa tragedia, cuál es la solución a la destrucción de tu entorno, de tus fuentes de trabajo, de tu economía familiar, qué hace un pueblo como el venezolano para responder a la amenaza que entrañan las políticas que se lanzan desde la dictadura criminal que ha usurpado el poder: El éxodo. Se ha generado el éxodo más grande del que se tenga conocimiento en el continente americano… La verdadera ‘obra’ de gobierno de Maduro, por lo que pasará tristemente a la historia, será haber ocasionado la mayor desgracia vivida en Venezuela. En la Venezuela de Maduro no hay producción, no hay derechos humanos, no hay servicios públicos, no hay calidad de vida… no hay futuro”, la radiografía de Montañez pone de relieve todas las innecesarias fracturas que de manera paradójica han sido ocasionadas desde las alturas de un poder ejercido torpe, brutal y despiadadamente.

-El trabajo social que desempeñan usted y los voluntarios que abnegadamente la acompañan trata de dar alivio a los migrantes venezolanos en su paso inicial por la frontera con Colombia, ¿nos lo describe?
-Lo tenemos estudiado, sabemos cómo operan las familias migrantes. Es un proceso doloroso y sistemático, cumple con unas etapas muy precisas, que se repiten una y otra vez: primero salen los hombres; al cabo de un tiempo prudencial, que tratan de acortar lo más posible, vuelven a Venezuela a buscar a las mujeres, a las cuales pueden o no tenerles una promesa de trabajo, no obstante, el objetivo es sumarlas para incrementar el ingreso que permitirá ahorrar un poco más para mantener a la familia. Lamentablemente, familias monoparentales ya empiezan a hacer el recorrido a pie, por lo que ahora se ven por los caminos a mujeres venezolanas con sus hijos menores a cuestas. Pero el nuevo grupo migratorio que se ha dejado ver en los últimos tiempos es quizás el más triste y duro: también los abuelos y los nietos dejados en Venezuela se han puesto en marcha para buscar un mejor futuro. Al final, debido al cierre oficial de la frontera, todos se ven forzados a pasar por las trochas, con todos los peligros que esto entraña, allí los esperan guardias nacionales y policías corruptos, narcotraficantes, hampa y traficantes de personas, entre otros carroñeros…

-¿Qué es lo más doloroso, lo más acuciante, desde su punto de vista?
-Nuestro trabajo esencial se enfoca en apoyarlos con la comida, pero todos nosotros (el voluntariado) siempre nos hacemos la misma pregunta: ¿Cómo hacer para caminar sin zapatos? La dictadura destruyó la economía familiar y obligó a estas familias a prescindir de casi todo lo que no sea alimentos, y eso incluye el calzado. Cuando arrancan a caminar, los venezolanos no cuentan con un buen calzado que aguante el recorrido por el asfalto. Nos hemos dedicado a cubrir en la medida de nuestras posibilidades también esa carencia, sin perder de vista el tema de ropa abrigada para afrontar el duro frío de Pamplona, en Colombia.

-A todas estas, ¿dónde están los recursos del gobierno interino para apoyar iniciativas como la de ustedes?
-Nosotros también nos hacemos la misma pregunta.

La reflexión política descreída y absolutamente justificada no se hace esperar en este punto: “Tenemos un gran colaborador americano que siempre nos plantea esta cuestión: ‘¿Qué hacen ustedes para debilitar al régimen?’. Y la respuesta es que no estamos haciendo nada. Solo lo sufrimos. Lo que sí tenemos es una oposición de tarima y de fotos, que engaña, que dice que va a buscar condiciones para salir de esta tragedia y solo son cuentos. La oposición venezolana se ha acostumbrado a engañar a la ciudadanía. El pueblo se ha movilizado y ha apoyado con valentía todas las iniciativas para salir del régimen. Pero siempre nos ha fallado la parte política. A ellos les gusta el show. Continuamente cometen errores y esos errores causan muertes”.

-Usted y su equipo hacen mucho por los migrantes venezolanos, pero las necesidades son abrumadoras…
-El migrante sufre situaciones indescriptibles en su huida de Venezuela. Los caminantes salen en estado de desnutrición. En primera instancia por qué sale el venezolano de su país: porque tiene hambre. Nosotros intentamos mitigar su hambre en los pocos puntos que atendemos con mucho esfuerzo, pero no es suficiente.

-¿Cuántos centros atiende actualmente su equipo en las primeras etapas del trayecto de los migrantes?
-Teníamos un donante que nos ayudó por mucho tiempo, más del que se acostumbra en este tipo de casos, mientras contábamos con su aporte apoyábamos 14 centros repartidos entre Cúcuta y Pamplona. Al mermar las donaciones bajamos a 8 centros, hasta llegar al día de hoy en el que solo mantenemos 4. Es evidente que ahora no tenemos fondos para adquirir tantos alimentos como antes, pero seguimos ahí, en la lucha. Con donantes individuales llegamos a servir 350 platos de comida al día.

-¿Cuáles son sus planes para incrementar su atención al migrante?
-Dios mediante, estamos en la búsqueda de fondos para recuperar la cantidad de centros de alimentación. La donación internacional es vital para nosotros y en eso estamos. Por ahora nos enfocamos en servir a nuestros sufridos caminantes buena sopa de pollo, vegetales, arepa y un vaso de agua de panela. El objetivo es aportarles las calorías necesarias para enfrentar el frío que hace en el Norte de Santander.

-Y por cierto, ¿qué impresión tiene de la acogida colombiana a los migrantes venezolanos?
-Colombia y su Gobierno han jugado un papel extraordinario. Han colaborado en todo lo que han podido. Se han preocupado en atender al migrante y siempre están dispuestos a resguardarlos social y legalmente, a pesar de ciertos casos de xenofobia que, la verdad sea dicha, no son mayoría. Debemos agradecer mucho a Colombia su solidaridad a toda prueba.

Cristal Montañez, nuestra ejemplar Miss Venezuela, la musa del Tío Simón, filántropa a carta cabal, tiene una cruzada a la que no piensa renunciar: los caminantes venezolanos. “Todo lo que he aprendido a lo largo de mis años en el trabajo humanitario lo aplico para ayudar a nuestra gente. Mi gran preocupación son ellos, por eso trato de contrarrestar, en lo que me es posible, las desgracias que les ha generado el narco régimen de Maduro”.

Objetivo cumplido en el Miss Venezuela

No podemos cerrar este trabajo sin desvelar el deseo que nos trajo hasta aquí a una personalidad tan fuerte como la de Cristal Montañez. ¿Recuerdan que el modelaje y la TV no le interesaban, no era lo suyo?… ah, pero el carro que daban como premio en el concurso de Miss Venezuela sí lo quería, para ir a la UCV. Ese vehículo fue el detonante para volverla figura pública, para que los venezolanos con el correr de los tiempos sintamos un gran orgullo porque es nuestra.

-¿Qué auto se ganó cuando se coronó como Miss Venezuela, se acuerda?
-Pero por supuesto que sí: Era un malibú rojo con techo blanco. Un cupé.

-¿Y le gustó su premio?
-¿Que si me gustó?, me fascinó. Llenó todas mis expectativas, y más. Lo manejé muchísimo. Fue mi primer carrito.

COORDENADAS

Para colaborar con la labor humanitaria de Cristal Montañez en pro de los caminantes venezolanos, estas son las coordenadas:

Baylor (713) 483-4990
cristalmontanezvenezuela@gmail.com

Para donar contacta a:
https://united4changecenter.org/hope-for-venezuelan-refugees/

Como pueden apreciar en la gráfica, Cristal Montañez aparece junto con otros ganadores del Golden Seven Award, galardón que reconoce su actividad humanitaria y que recibirá en la ciudad de Houston el próximo mes de octubre

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