CRÓNICAS DEL BARRIO: Los tanques del pensamiento

Kiran Miya / Venezuela RED Informativa

Sí, es verdad. Todo es verdad. El comandante Chávez no sólo le dio un “impulso” a la lectura, sino que nos enseñó a leer. Hoy día Caracas, y, por extensión Venezuela, es uno de los centros editores más importantes del mundo de habla hispana, junto con las ciudades de Barcelona (España), Madrid, México, Bogotá y Buenos Aires.

Por ello, y por muchas cosas más, es que Chávez es Eterno y está en el cielo junto con Simón Bolívar, Jesucristo y Don Quijote de La Mancha.

Es más, a partir de la revolución, Venezuela se convirtió en uno de los países más cultos y mejor preparados del mundo. Por cierto, la Revista Nacional de Cultura tiene ya dos décadas de aparición constante, puntual y oportuna, a cargo de Antonio Trujillo, quien supera con creces al fundador de la RNC, o sea: Mariano Picón-Salas, ese adeco balurdo.

Nuestras escuelas, nuestros liceos, nuestras universidades, nuestras bibliotecas públicas nunca habían experimentado un mejor momento. Por supuesto, con unos ministros de educación que trascienden la obra educativa y cultural emprendida por nuestros maestros fundadores, entre ellos: Andrés Bello, Simón Rodríguez y Cecilio Acosta.

Respecto al primero, Andrés Bello, la Fundación Editorial El Perro y la rana, publicó el libro: Poemas de la Independencia. Se trata de una versión elaborada por el poeta Miguel Márquez, del reconocido poema de Andrés Bello: Silva a la agricultura de la zona tórrida. Pero con los mismos versos escritos por Andrés Bello, los cuales, fueron trozados por el festivo y pantagruélico poeta con una computadora. El prólogo de esta “modernización” de la poesía de Andrés Bello, corre por cuenta de Luis Alberto Crespo.

En el mismo, el cojonudo intelectual caroreño justifica con erudición y fina inteligencia, el encomiable trabajo de rescate literario que llevó a cabo MM.

Sin ir muy lejos, cualquiera puede ver con sus propios ojos cómo librerías, museos, salas de conciertos y demás espacios destinados a la cultura, proliferan y funcionan verracamente. Y es que Chávez era rockero, poeta, bailarín, pintor y demás etcéteras. Lo cual, le permitió rebasar a otro militar que también fue muy culto y preocupado por la cultura: Il Duce, Benito Mussolini. Éste, quien fue el creador de Cine Cittá, tuvo en el incomparable Farruco Sexto a un prodigioso emulador. Pues, fue el quién, a su vez, tuvo la original idea de fundar la Villa del Cine.

Ahora bien, lo que pasa es que nos tienen envidia y quieren vernos en el fondo de un foso. Pues contamos, además, con grandes líderes de la revolución que conocen muy bien las obras de Karl Marx, Lenin, Gramsci y Rosa Luxemburgo. Para eso están ahí, dando la batalla intelectual: Diosdado Cabello, Pedro Carreño y Gonzalito Ramírez.

Nada nos falta. Poseemos las mayores reservas de petróleo del mundo y también la mejor educación y la máxima cultura. Pero la envidia, el odio y la traición, impiden reconocer estas grandes verdades. Así pues, sean serios. ¡Leales siempre, traidores nunca!

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