Cuando no se entiende qué es la tiranía

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Los seres humanos, en toda su historia, han estado ocupados de conocer el origen o explicación de todo lo que existe y pasa y les comento que han sido poco asertivos, lo que ha dado origen a todo tipo de fantasías desde las más místicas y sublimes del mundo mágico hasta las más grotescas y asquerosas del oscurantismo hechicero.

No es diferente con todo lo sufrido en Venezuela y en particular con los hechos noticiosos, pero ocultos de una masacre más en Apure.

No por uno de los modus operandis de la tiranía: la pretensión de mentir y ocultar la verdad, se dejan de conocer sucesos tan importantes para el dolor de las familias de los caídos en una acción suicida por desconocimiento.

Las operaciones militares no deben llamarse así por ser ejecutadas por militares o uniformados, sino porque cumplen con parámetros operacionales de la misión o tarea de que se trate. Luego, si no cumplen con tales pautas o protocolos no es una operación militar. Mutatis mutandi podría decir igual que una diligencia jurídica de un abogado, no es tal si no cumple con los parámetros de derecho procesal establecidos en la ley adjetiva, por ejemplo: eso de pagarle a cualquier operador de justicia nunca será una diligencia jurídica, aunque la haga un abogado.

Así las cosas, siento decir que las víctimas de Apure fueron asesinadas por no actuar de acuerdo a la rigurosidad de su oficio, en este caso en combate contra irregulares, es así lamentablemente.

Las víctimas pudieron tener entrenamiento de empleo de un armamento individual o colectivo, pero eso no es suficiente y los resultados así lo confirman, no debo ahora dar una cátedra de operaciones militares de ese tipo, pero solo diré que los responsables son los comandantes en sus diferentes niveles y deben pagar penalmente por sus actos. Ellos son burócratas, no hombres capacitados para el combate y menos para el ejercicio de liderazgo en combate. La dialéctica que generaría esta idea la resuelvo con los resultados, he allí los tantos muertos.

El Orden de Batalla nos dice de las capacidades que el enemigo nos puede oponer. Si tan siquiera se hubiese hecho la Inteligencia de Combate Previa y necesaria sobre el enemigo, las condiciones meteorológicas y el terreno para el combate y otras tantas consideraciones para el ataque, no hubiese ocurrido tal tragedia.

Nunca hubiesen dejado tirados a sus subalternos, pues constituye el acto más miserable y cobarde de un Comandante, incluida toda la Cadena de Comando, claro eso es posible con uniformados que nunca fueron, ni son ni serán comandantes.

Debo recordar la película protagonizada por Mel Gibson titulada: “Cuando éramos soldados” (“When we were Soldiers”), sobre hechos históricos reales ocurridos en la Batalla del Valle de la Drang o el Valle de la Muerte, cuando unos 400 soldados norteamericanos enfrentaron guerrilleros norvietnamitas, los Vietcong’s, muy superiores en números, hasta diez veces más.

La primera misión moral y táctica del comandante fue mantener con vida a sus hombres en las tantas emboscadas que sufrieron, incluso al bajar del helicóptero los cubrieron de fuego enemigo, similar a lo ocurrido en Apure.

Claro, entonces ni les secuestraron un helicóptero militar artillado, ni les incautaron un arsenal ni mataron a casi todos los combatientes a pesar de la superioridad numérica. La vergüenza, el deshonor y la dolorosa tragedia son muy graves, pero no superan la inconveniencia estratégica y política que nos sepan tan incapaces.

El liderazgo representado por el comandante le hizo decir a sus hombres (en palabras mías, no es exacto): vamos al Valle de la Muerte donde nos espera un enemigo feroz, no sabemos cómo nos irá, pero seré el primero en pisar el campo de batalla y el último en retirarme, no abandonaré a mis hombres y todos volveremos a casa vivos o muertos.
“Jamás me perdonaría que mis hombres murieran y yo no”.

Hoy en cambio allá quedaron tirados los caídos en combate pudriéndose y fue el enemigo que tuvo la gentileza de hacerlos llegar a Guasdualito.

En el combate del Valle de la Muerte murieron soldados y fueron traídos a casa y enterrados con honores como corresponde. En cambio, hoy en Caracas, los honores fueron para un chavista que no merece ningún honor ni le corresponde por ley militar ni murió en combate sino robando como todos conocen.

Todo esto ocurre a quien no entiende qué es la tiranía y sus fines como ordenar pelear una guerra que no es nuestra y para la que no se está preparado ni equipado, sin información fidedigna, sin liderazgo y sin motivación.

Seguirán muriendo tristemente o tendrán que dejar de ir a lo que no saben hacer.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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