Cuentas chinas

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Suficientemente aclaradas las cuentas sobre infestados, muertos y recuperados por el Co-Chino-Virus, ahora es que empiezan a surgir los “otros” NÚMEROS. Para el primer mes de la paralización, el distanciamiento social y el stay at home en más de la mitad del Mundo, ya surgen los reportes económicos referidos al “remedio” de la enfermedad.

¡En algo más de 30 días, se ha triturado casi el 20% del Producto Interno Bruto del Planeta Tierra, del total que se producía hace apenas un mes atrás!

Cortesía del Partido Comunista de la República Popular China. ¡Dos sistemas, un solo país!

Ante la ausencia aún de algún tipo de vacuna o cura milagrosa que proteja a la humanidad del Co-Chino-Virus, casi todos los gobiernos se obstinan en las estrategias de aislamiento y reclusión de la población, como única medida de no llevar a fronteras de crisis a sus aparatos sanitarios, por el cuidado de la gente que se siga enfermando.

Reducir al mínimo el contacto entre humanos, parece ser la única forma de torcer las curvas ascendentes de la pandemia.

El hombre, por más acabe de celebrar los primeros cincuenta años de haber paseado sobre la Luna, no ha inventado hasta el momento otro medio más eficaz para combatir la propagación de las pestes aun sin vacunas, que no sea a través del viejo y seguro método cavernícola de encerrarse con sus familias en sus madrigueras.

Al mejor estilo de los “invitados” de aquel famoso castillo de la Toscana italiana en el siglo XIV, quienes decidieron huir de la Peste Negra y aprovechar el tiempo contándose cuentos picantes e historias divertidas, que originó el Decamerón de Giovanni Bocaccio, la cosa ha cambiado muy poco.

Solo que ahora recibimos por internet los reportes elaborados por los expertos de Merry Linch y del Bank of America, y sus “cuentos” ya no son ni tan picantes ni tan divertidos. Los cuentos ahora son sobre las cuentas. Y son de naturaleza contable, financieros, macroeconómicos y de terror. Lo que ya está pagando la humanidad encerrada, tras un mes de pandemia.

Solo en la América de Donald Trump el casi 19 por ciento de la Población Económicamente Activa, está sin empleo. Si a ese dato se le arrima la estimación de informales indocumentados que aportan el sudor y el trabajo rudo y duro a ese país, la cifra con toda seguridad escandalizará casi en un 30% a la desocupación real.

Europa no está mejor. Solo Italia reporta una paralización de su P.E.A de algo más del 15%, mientras que España ya estima su tasa de paro en un 19%. De China y del resto del Asia, excepto Japón y Corea de Sur, las estadísticas que publican ni son honestas ni jamás serán creíbles.

En el fin del mundo puede estar sucediendo cualquier cosa y el Partido Comunista Chino y sus réplicas culturales del mismo corte, son muy capaces de jurar que existe total normalidad dentro de sus fronteras, con todo y ofertas turísticas que incluyan cajitas felices, “only to go”, de Alitas de Murciélago en Salsa Teriyaki.

Cuentas más cuentas menos, ¼ del Planeta Tierra está en Modo de Virus, en paro y en caída libre todos los sectores que existían en pleno funcionamiento, hace apenas un mes y medio.

Así que, entre el miedo inoculado por los gobiernos al contagio, las medidas de distanciamiento social y el stay at home por las buenas o por las malas, la economía mundial marcha inexorable hacia su completa paralización. … a menos que “alguien” le ponga un parao a esto, para que el rebote económico pueda ser posible, factible y un poco menos traumático de lo que ya inevitablemente será.

Ya lo dijo el mismo presidente Trump a mediados de marzo pasado. “El remedio va a resultar peor que la enfermedad”. Yo diría, al menos, será mucho más costoso.

Y pronto veremos quien termina pagando las cuentas Chinas. Ya empieza dentro del cortometraje de la Peste, a ocupar más espacio el descalabro económico del Mundo conocido que los enfermos, afectados y los muertos.

Un asunto de dimensiones. Un poco más de un millón de víctimas con cerca de 200 mil muertos, se disputan la atención y el interés en contra 5.5 billones de seres humanos sin trabajo ni formas de ganarse el sustento, que hay en este momento regados por todo el Mundo, como consecuencia de caída del relacionamiento humano.

Los principales centros de poder del planeta están cada vez más y más montados en los faraónicos programas de recuperación del ingreso familiar, que han anunciado los grandes países para poner en marcha la recuperación de la demanda agregada del mundo de hoy estancado.

Efectivamente, Mr. Trump tenía razón. Estamos en el peor momento de la caída de la demanda de bienes y servicios que se ha registrado en la humanidad en todos los tiempos.

Las más grandes y vigorosas economías de planeta anuncian los mayores programas de endeudamiento público mundial nunca antes ni siquiera imaginados, para recuperar la capacidad de compra de las economías familiares del Primer Mundo. Sobre las del Tercer y Cuarto Mundo todavía no se sabe nada. Su destino, como siempre, estará pegado a los nuevos ejes políticos de poder.

Entre tanto, y como dato curioso, el Gobierno Japonés hace énfasis en una novedad. Anuncia un plan de apoyo para la repatriación de los capitales de ese país establecidos en la China Continental, por más de un billón de dólares. Es decir, con cuatro años de atraso en el tiempo, Tokio está inflando ya los botes salvavidas para sacar “seguros” a los inversionistas del segundo país con mayor presencia en China: Japón.

Un “nuevo” First America versión samurái, aportará nuevos rasgos a lo que viene después de la pesadilla del Co-Chino-Virus. Lo cual parece indicar que a cada CO-CHINO, le llegará su sábado.

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