Cuento

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa

Es el caso que, en este CUENTO, fue la oposición venezolana quien salió desnuda. En el CUENTO infantil se trataba de un rey tonto. Un individuo torpe y vanidoso que se dejó engatusar por un par de falsos sastres picaros; quienes le confeccionaron al monarca un maravilloso traje, solo que con tela ¡invisible!

Y, aunque todo el reino se dio cuenta de inmediato de lo que pasaba, cuando vieron al rey desfilar en cueros por las calles, solo un niñito tuvo el valor de gritar asombrado que se paseaba desnudo; y así se destapo la charada.

Con la “ridiculez” que ambos bandos del hamponato político nacional han montado en su obra de teatro puesta en escena en México, se repite el mismo CUENTO.

Solo que, es el caso, que no ha sido un niño espabilao quien ha dado la voz de alarma. En nuestro CUENTO ha sido la canciller colombiana, la doctora Marta Lucía Ramírez: “Si las negociaciones gobierno/oposición en México, no conducen a unas elecciones presidenciales en Venezuela, no sirven de nada”.

E, igualito que en el cuento infantil, resulta extraño que a nadie se le haya ocurrido una salida tan “profunda”. Más aún, si consideramos que los facilitadores del reino de Suecia saben mucho de eso. O el mismísimo embajador virtual de EE.UU. para Venezuela, con sede web en Santa Fe de Bogotá, se las conoce todas. No se entiende por qué tanto pendejo dando vueltas y más vueltas sobre lo obvio, y no dan con la cosa.

Por fortuna, tanto afuera como adentro, quedan millones que comprendemos a la perfección la naturaleza y la dinámica de la política en Venezuela. Y el resultado obtenido en México no nos da.

En nuestro caso, para la Resistencia, el CUENTO pica y se extiende. Las bandas dedicadas a lo sucio, al robo, a todo lo bajo y chueco, que saquean a nuestro país en forma de partidos políticos y de sus “operadores”, hacen perfecta liga con el embajador norteamericano chimbo. Con el “desinteresado” Reino de Suecia y con una buena cantidad de países y potencias emergentes, que, hoy en día, también se dedican al ramo del corte y de la costura.

Todos ellos han hecho de los trajes invisibles una poderosa industria.

Y todos ellos, expertos en el buen vestir de la revolución bolivariana por muchos años, ahora le han cocido un elegantísimo traje de moda a una oposición política venezolana capaz de todo.

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