De rabo alzao

Editorial / Venezuela RED Informativa

Ya no hay ni misterios ni sorpresas ni entaparamiento. Y, por algún tiempo, tampoco habrá temores. Una flota de tanqueros iraníes zarpó de sus terminales de refinación en aguas del Golfo Pérsico, con rumbo a Venezuela y ¡NO pasa nada!

Un nuevo despacho bien gordo de combustibles proveniente de la revolución islámica viene tranquilamente navegando, para que en unas pocas semanas sea revendido jugosamente por la también revolución bolivariana. Un asunto, sin lugar a dudas, “revolucionario”. Así, como si nada.

Ya no hay sanciones que valgan. Ya no se escuchan las amenazas ni del general del Comando Sur, ni de la Oficina del Secretario Pompeo. Todo es silencio.

Normalito, Irán vende y despacha combustible a Venezuela a cambio de pagos en oro, coltán, diamantes, uranio o cualquier otra chuchería saqueada en el Arco Minero de la patria.

Como quien le compra dos metros y medio de tela al turco de la sastrería de antes, para que te hagan el flux del 31. Así de normal está la “cosa”.

¡La transnacional del mal, está DE RABO ALZAO! La película del mega fraude electoral en América nos ha dejado solos en el mundo. Contamos nada más que con Leopoldo López y Juan Guaidó, y si acaso…

¡Ah! Y la consulta popular para ver si nos gusta o no que nos acabe la vida el señor Maduro…

Está más que claro que no será Joe Biden junto con su gabinete virtual de gobierno rojo/rojito quien le meta un poco más de presión a la porquería del siglo XXI y a sus secuaces en estos tiempos que corren. ¡Por favor!

Lo cierto es que las épocas de persecución implacable al chavismo transnacional que pudimos ver en vivo y en directo hasta el tercer trimestre de 2020, ahora están sepultadas debajo de las millones y millones de boletas electorales impresas en China y rellenadas entre gallos y madrugada del 3 de noviembre del siglo pasado, a favor de la formula Biden/Harris.

Lo que se siente es la ausencia de un verdadero doliente. Andamos huérfanos de actores con capacidad real de sacarnos de “esto”.

Total: Estamos entrampados frente a una ratonera sin queso y con un gato demasiado ocupado en este momento, tratando de evitar que lo muerda el perro. ¡Habrá que esperar!

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