Debemos reivindicarnos como nación

César Guillén / Venezuela RED Informativa

La esperanza no es resignación ni pasividad, y el valor radica en hacer lo que más tememos hacer

Los que creíamos que éramos “un país rico” y los “Chéveres del mundo”, descubrimos a raíz de esta tragedia, que el trato que se nos ha dispensado es igual y no muy diferente del que se le otorga a cualquier país con crisis de derechos humanos o de desastres naturales, y eso, dentro del tiempo que toman tales decisiones diplomáticas. Apoyos más apoyos menos, sigue la angustiante espera.

Pensábamos que el mundo iba a detenerse por nuestro desastre, que, por haber sido magnánimos con los inmigrantes europeos, árabes y latinoamericanos, esperábamos igual trato. La amarga realidad en el trato recibido, demuestra que la bondad puede ser gratificante, pero la vida no siempre es justa. Sorprende la cantidad de extranjeros que son, o indiferentes o colaboradores del régimen.

Persiste el síndrome de la víctima, que se ríe de sus desgracias haciendo chistes crueles de sus propias miserias en las redes. Hemos tenido siempre ese complejo del hombre mesiánico, heredero de las glorias de los libertadores que se magnifica en lo irrelevante, pero fracasa en las que hacen progresar a su país. “La chequera que camina por América latina” es un triste y vergonzante ejemplo.

Esta actitud ha hecho que seamos incapaces de reconocer nuestros defectos, y nos presenta lastimosamente ante el mundo llorando nuestras desgracias e implorando en las redes sociales que nos salven. Nuestra ambigüedad quedó en evidencia en la “alegría por la llegada de la gasolina” y de la rastrera política opositora. Esta conducta ha debilitado nuestra imagen de un país en crisis.

Sin embargo, se han dado muestras de valentía y coraje; durante el 2014 y el 2017, que dejaron un saldo de decenas de muertos en las protestas ciudadanas. Toda esa furia desatada se les entrego mansamente a la dirigencia política (negociadores) quienes lograron para el gobierno lo que el mismo no pudo con la violencia criminal “El apaciguamiento del pueblo”. De allí el hastío de los ciudadanos.

La transición deberá poner orden en esta jungla llena de miseria y corrupción; no puede tolerarse que siga ese esquema del “PARTIDISMO C.A” de los años ochenta y noventa, y de sus jóvenes herederos en la forma de hacer política; ya basta de las exaltaciones al pasado. El nuevo liderazgo tiene que imponerse sobre la dirigencia ineficaz de estos últimos años y de su tarifada red mediática.

Vencer la inmediatez, la nostalgia y cambiar eso del “país abierto para todo el mundo” por tan solo intercambios comerciales. Apoyar un liderazgo profesional moderno, sin prejuicios sociales, ni atados a tradiciones políticas, con la confianza de que se puede sacar el país adelante. Hay muchos planes concretos, y hombres y mujeres capaces de llevarlas a cabo en un plazo razonable, pero debemos superar la cobardía y, sobre todo, el de erradicar nuestros “vicios” disfrazados de “idiosincrasia”.

FEDEPETROL-Carabobo

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