Decisiones

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Si continuamos de babosos contemplando solo como lelos los avances, logros y nuevos triunfos democráticos que suceden en otros países, como espejos pasivos de lo que deseamos nos suceda en la Venezuela secuestrada de finales de noviembre, mientras nosotros nos dedicamos a nuestras oraciones, mucha fe y a invocar a San Donald J. Trump que está en DC, seguiremos jodidos. ¡Bien por Uruguay! ¡Lástima por nuestros hermanos argentinos! Pero como dice la canción “…no basta con rezar”.

Sobre todo, cuando recuerdas en lo reciente a América Latina apoyando acuerdos y arreglos “conversados” entre las dos caras de la misma moneda de la política nacional.  Como un buen pedazo de la misma América hoy en protestas estandarizadas, se desgarraba de sus vestiduras por el respeto del principio de la no intervención y de la libre autonomía de los pueblos. Sin importarles un carajo, que el nuestro este siendo masacrado por unas bandas de delincuentes de estado. Y siempre teniendo todas las consideraciones del caso por aquellos que no tienen ni la más puta idea en nuestro país, sobre qué coño es lo que significa la dignidad de la gente y el resguardo de las más elementales formas occidentales de vida.

Siempre exigiendo a las “partes en diferencias”, no en conflicto, que se llenen de amor y de metodologías de modelos de colegio de muchachos, para hablar de votar por la mejor opción electoral, como solución única y enlatada a nuestros problemas.

Dando por hecho, que el sistema venezolano funciona. Que el país no está dominado por bandas del crimen desorganizado mundial. Que en nuestro territorio existe un ejército de ocupación que llego por invitación de un miserable traidor. Y que la casi totalidad de Venezuela está devastada por acción directa y programada de la porquería del siglo XXI.

Es tiempo entonces de recordarle al presidente Piñera de Chile, o al presidente Duque de Colombia sobre la necesidad de no echar a sus fuerzas del orden público a la calle, para que éstas eviten la incineración de sus grandes ciudades por el mismo grupo de malhechores que tienen destruida a nuestro país. ¿O no?

¡Ya saben! En atención al respeto y consideración de los derechos y toda esa paja que le aplican al asunto Venezuela en los foros hemisféricos donde se discute nuestra tragedia, decirle lo mismo. Es decir, recomendarles que se crucen de brazos. Que tengan mucha “Fuerza & Fe” y que le entreguen sus naciones a esta plaga incapaz del socialismo del siglo XXI, para que no dejen piedra sobre piedra. Muñeco con cabeza y dinero público sin robar. ¡Por favor!

Porque la verdad es que, desde que el mundo es mundo, la defensa de la propiedad y de la dignidad humana se realiza con los que se tiene a la mano. Con lo que se cuenta. No se “negocia” ni se arregla el destino de muchos entre unos pocos, que ya han empeñado a una generación completa de venezolanos sin el más mínimo es escrúpulo.

No hay duda alguna. A grandes males, grandes soluciones. El ejemplo es de repetición…

Los Aliados tras el Desembarco en Normandía durante la WWII, decidieron dejar atrás la liberación de París para dar prioridad a su avance veloz hacia Berlín.

Por no considerar a la capital francesa como un objetivo militar suficientemente importante como para dedicarle recursos y tropas, que atrasaran su carrera hacia el corazón de Alemania, tomaron la decisión de bordear y pasar de largo a París.

Así, el Estado Mayor Conjunto Aliado chocó con la imponente muralla que era el General Charles De Gaulle. Este imponente gigante se opuso feroz a la decisión de sus aliados. Ningún francés toleraría que su amada capital fuese controlada y masacrada por los nazis ni un día más de lo necesario.

Y De Gaulle término imponiéndose. Y entró a París una madrugada en agosto del ’44 a la cabeza de tropas de la Francia Libre que le habían acompañado en la lucha desde África, en la época de la rendición del Gobierno de Vichy

Y, en medio de un levantamiento civil feroz y encarnizado sincronizado entre la Resistencia y las tropas de De Gaulle y del General Leclerc recuperaron cada barrio, cada calle y cada esquina del París pisoteado por los nazis.

Cojones, patriotismo, sincronización en la estrategia de un movimiento hecho entre un ejército en lo interno con otro desde lo externo hizo y siempre hará posible cualquier esfuerzo serio para recuperar la libertad de un pueblo oprimido. A la final, es un “asunto” que se inicia con las decisiones correctas.

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