Defensa para los chavistas

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

La defensa técnica es un derecho constitucional hasta para los criminales, de allí que muchos abogados de esa estirpe justifican su trabajo de interés pecuniario en tal derecho y hasta maniobran para ocultar la verdad para beneficio de sus criminales defendidos.

Como vemos, esa acción también es criminal, pero nadie la denuncia ni se juzga, hasta resulta, al parecer de muchos, legal y hasta justa. Ese es uno de los tantos signos de una sociedad enferma.

Sin embargo, yo ofreceré todo lo que critico con la excusa de no percibir lucro alguno y actuar en beneficio de la libertad del país, como es en realidad.

Ciudadanos chavistas: están frente a un inminente punto de inflexión política por ser perseguidos por la vindicta pública internacional. Es un hecho que ustedes conocen muy bien porque atañe a sus más preciados intereses, como son sus vidas, libertades y bienes, indistintamente de que no merezcan poseer ninguno, como también lo saben.

La última acción de la jurisdicción internacional los pone en una situación, más que precaria, peligrosa para mantener los bienes jurídicos referidos, pero saben que no todos tienen las mismas calificaciones de imputabilidad. Luego, sabiendo actuar a tiempo y extrajudicialmente hasta Maduro puede salir mejor que de un juicio en la Corte Penal Internacional.

Saben de los crímenes previstos en el Estatuto de Roma, norma ésta que crea la instancia jurisdiccional internacional de la referida Corte Penal y tipifica los crímenes de lesa humanidad y que constituye ley nacional para Venezuela, sobre todo por la pretendida tutela de los DD.HH.

Analicen cómo están las cosas para ustedes. Hoy esa instancia jurisdiccional se ha pronunciado contra sujetos del chavismo, se destituyó a la fiscal cómplice Fatou Bensouda, se nombraron tres magistrados para conocer de las causas de crímenes de lesa humanidad y el público y autoridades de los países del mundo están muy pendientes y apoyan e impulsan el desarrollo procesal para el juzgamiento de esas causas. Se han emitido algunas órdenes de captura y noten que hasta sus aliados han guardado silencio, incluidos los más perversos e interesados. Es decir, la mesa está servida con un ineludible peligro.

¿Qué hacer? Como cada imputado es un caso particular, la analogía no es aplicable en el derecho penal y no me puedo referir a todos con una misma estrategia de defensa. Les diré algunas alternativas jurídicas como el principio de oportunidad, el supuesto especial, acuerdos reparatorios, la amnistía, entre otros. Todos ellos constituyen instituciones jurídicas del derecho procesal penal en Venezuela y aplicables en la jurisdicción internacional, así como las extrajudiciales como escapar, cambiar de identidad, pedir asilo, etc. Es decir, abandonar el barco antes de que se hunda. Hay más alternativas, pero se haría muy largo.

Cualquier acción a tiempo les reportará beneficios, total, ustedes saben que la lealtad y el honor no es cosa vuestra y sí salvar su pellejo. Un buen estratega sabe el momento de retirarse y si no pregunta.

Saben que el alcance de sus tropelías trasciende con creces lo puramente criminal con sus más graves calificaciones y alcanza el desprecio mundial, pues ésta es una razón más para actuar con urgencia. Los principales imputados, si no deciden buscar algún beneficio procesal, arrastrarán a muchos otros que ni son conocidos y otros, aunque conocidos tienen causas menos graves.

Juzgue cada uno según su caso sin engañarse porque ya he dicho que no me puedo referir a todos en un solo paquete, cada caso es individual. Recuerden que los métodos y recursos para la investigación suelen asombrar a los imputados o imputables y más cuando hay tanto interés en sus causas.

Todo el mundo tiene derecho a la defensa y a enmendar sus errores mientras se pueda porque hay circunstancias en las que ya no es posible.

Finalmente, mi sugerencia es que actúen con prontitud y atendiendo sus intereses personales porque no se juzgan causas colectivas. Aquí se acabaron los discursos de camaradas y cumplimiento de órdenes y que yo era subordinado y que me amenazaron. Nada de eso valdrá, la responsabilidad penal es personalísima.

“Nemo auditur propriam turpitudinem allegans”. Pregunten a sus abogados ñángaras, ¿qué quiere decir eso?

De la Orden de los Caballeros de Fénix

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

19 + diez =