Del fracaso socialista al capitalismo de partido único (III): Diálogo entre nosotros, la gente común

César Guillén Citterio / Venezuela RED Informativa

Sin ningún interés por adaptarse a los cambios por el derrumbe del comunismo, la revolución cubana se detuvo en el tiempo ante un abismo de pobreza y dolor. Demostrando no tener interés en reformas, claro indicador que no existen doctrinas ni planes de desarrollo, tal como los países asiáticos ex comunistas. Es solo una vulgar y miserable dictadura conducida por criminales.

En los años 60 cuando la innovación social era un objetivo de la revolución, la reforma agraria, la reforma urbana, la educación y la salud para todos, fueron percibidas como avances. Sin embargo, hoy la mayoría de las tierras son improductivas. La industria azucarera, primera fuente de riqueza, está desmantelada.

Es un país esencialmente agrícola que importa el 85% de sus alimentos, pagados en buena parte en divisas al comercio exterior. En la reforma urbana, los cubanos pagan un alquiler módico, no obstante, el déficit de viviendas suscita un conflicto entre generaciones, que se apiñan en condiciones precarias. Miles de habitaciones corren el riesgo de derrumbarse.

La degradación de las condiciones de vida se observa en la basura que se amontona en las calles de la Habana. La educación ha sufrido los efectos a partir de los años 90, por el fin de los subsidios de los rusos, cansados de financiar a un estado burocrático, parásito e improductivo.

La imposibilidad de vivir con su salario ha provocado la deserción de maestros, reemplazados por jóvenes formados a toda prisa. Los liceos y escuelas están arruinados. El sistema educativo no recompensa el talento sino la incondicionalidad ideológica. Esto se reproduce de forma vergonzante en Venezuela y Nicaragua.

FEDEPETROL-CARABOBO

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