Desde el exilio

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

¿Hay razones para ser optimistas? ¡Si! ¡Claro que las hay! El asunto es que ya es tiempo de pasar el suiche… ¡Y dejar de creer en pajaritos preñados! Sin la posibilidad de ser utilizados como engranajes para la industria electoral de la Sra. Lucena y de la “oposición” cómplice en las marramuncias de “este” gobierno, pasamos a la orfandad. Esa es la sensación popular. ¡Estamos de luto! Se nos murió la democracia.

Pensamos que lo que queda es llorar. O irnos pal’ carajo. ¡Y punto! No hay dudas. Por eso nos pegamos a los mitos de última generación. Y así, en épocas aún muy recientes, teníamos fe.

Apostamos a la velocidad y las “pilas” del Sr. Ramos Allup. Hasta que hizo evidente su “casta”. Y descaradamente arreglo gobernaciones, negocios y espacios de poder para él, sus amiguetes y toda su familia, con los malandros del gobierno.

Muy moderno… muy feudal Nos tragamos el sacrificio de un Leopoldo López haciendo maromas en una prisión militar. Hicimos de Lilian una “Santa”. Siempre vestida de Primera Comunión, con sus dos moñitos y su pelo de Rapunzel. Y del Sr. Guevara, un héroe juvenil.

Asistimos a misa de seis todas las tardes, repitiendo aquello de “Fuerza & Fe” para continuar presionando en la calle, mientras nuestros muchachos se mataban.

Entre tanto, el Sr. Rodríguez Zapatero y el resto del hamponato de cuello blanco, hacían negocios con el administrador de la Renta Petrolera, usando a 32 millones de venezolanos como tontos útiles… Igual le pusimos fe a la entrega “desprendida” del Sr. Capriles. ¡Él nos decía estar casado con la libertad de Venezuela! ¡Su única mujer!

Y vimos cómo perdió a Erika de la Vega, a la cual cambió por la bandera, el escudo y por el himno nacional… Todos sentimos que se nos arrugaba el alma, cuando asistimos a la película de esos amores de literatura. ¡Dios!
¡Pero que pajuos hemos sido!

De manera que en ausencia de toda esa épica. En vista que nuestros héroes y mitos resultaron ser más de lo mismo y quizás aún peor que “estos”, se nos murió la esperanza… De paso nos curamos de los “arranques de bravura”. El arrojo acá tiene un altísimo precio. Acá a los “alzaos”…

Los dejen sin nada. Los hacen presos y los entierran en una mazmorra con sádicos cubanos como única compañía. O si no, te entregan al “pueblo en hampa” para que terminen contigo.

¡Para eso están los Colectivos! En vivo y directo presenciamos la masacre de Oscar Pérez y sus compañeros. Más claro imposible. Cualquier bravata de heroicidad es cobrada a un altísimo precio.

Como Gobierno Forajido, la Revolución Bolivariana se siente a sus anchas para hacer con todos NOSOTROS lo que quiera y como quiera. Para las formas y la “capita” de legalidad, cuentan con un sistema judicial compuesto por delincuentes, semianalfabetos, choferes y espalderos de otros tiempos ascendidos a Magistrados. ¡Incondicionales! Hacen “la justicia” del Régimen a la medida de su parapeto de “legalidad”. Tribunales. Policías. Ejército y cualquier mierda de estas que “suene” a Gobierno, fueron, son y serán instrumentos de control político por la violencia, el miedo y la intimidación como forma de dominación social. Así es como todos somos “felices”.

El miedo congela la protesta. Y puede más que el hambre. La falta de libertad y la expectativa de un futuro distinto… ¡Control por terror! ¡Tan viejo como el mundo mismo! En ese contexto, ¿en serio que hay espacio para el optimismo? ¿Alguien se cree que “esto” va a cambiar por combustión social, espontánea? ¿Qué los barrios van a bajar a reclamarle al gobierno por su libertad? ¡No, y mil veces no! ¡Por favor! ¡Así no!

La protesta está criminalizada por el aparato judicial, al servicio de la MAFIOCRACIA que NOS mantiene atrapados entre nuestras cuatro fronteras. Si te pones “curioso” o “valiente” te sale cárcel con mil y un cargos. O, algo peor, te “llegan” los Colectivos. Siempre oportunos al llamado de las “fuerzas del orden” para dar de palos, robar carteras y relojes, a aquellos que se les ocurra molestar en la calle con una pancarta. Como por encanto sale un enjambre de motorizados armados hasta los dientes, si un grupo de enfermeras se les ocurre trancar una avenida denunciando la profunda crisis sanitaria que se vive en país.

Por otro lado, los barrios ya no tienen que “bajar”. ¡Por favor! ¡Ya están acá! ¡Hechos en Socialismo!

La revolución los encaramó en unos panales infames llamados Gran Misión Vivienda Venezuela, en terrenos robados por el Ministerio no – se – cuantos- para – el – Hábitat – la Vida- y -no –se- cuantas- tonterías- más… Estos “nuevos” barrios son el lumpen que deambula confiado y “sabroso” por Sabana Grande, Chacaíto, Plaza Venezuela, La Avenida Libertador, la Baralt, la Andrés Bello y en cualquier lado donde sembraron esas basuras urbanas que afean las calles de la Caracas de siempre. ¡Así, muchas de nuestras ciudades también se han convertido en feos guetos!

Con el único propósito de “marcar” cuerpo a cuerpo a la Venezuela trabajadora y esforzada que siempre “echo pa’ lante”, a través de estos marginales sin formas, oficios ni maneras.

Individuos que trajeron el rancho, las drogas, la promiscuidad y sus malos hábitos entre sus enseres cuando se mudaron. Es decir, el día que estrenaron los apartamentos que el Gobierno Bolivariano, con dinero de todos los venezolanos, les regalo.

Para los que no están acá… “Asignados” con cualquier criterio. Pero todos con un factor común: sin haber pagado ni un solo centavo por ellos. Sin haber hecho un carajo para merecerlos. Ni trabajarlo. Ni ganárselo. ¡Ni nada!

Ta’ fácil que el lumpen bolivariano no “mate” por “estos” bondadosos y generosos protectores del pueblo chavista… ¡Que nadie se engañe! Las “bases populares” de “estos” son enormes. Y, recuerden. Ya no se les necesita para ir a votar. Ese proceso está superado y mejorado por las trampas electrónicas de la Sra. Lucena. Ahora en Venezuela el voto es “en” virtual…El Lumpen es el soporte violento de “estos” desgraciados. Con ellos se cuenta para… ¡todo!

Así que, con el Lumpen interno y la basura de afuera que “colabora” en la formación de la Patria Grande, esta porquería que nos gobierna se podría quedar para siempre… Por eso es que la esperanza se tiene que construir desde afuera. Para que no nos desanimemos.

¡Léase bien! ¡Siempre, pero siempre podremos cambiarle el destino al país! Está solo en nuestras manos. Y…m Ni “estos” ni los “otros” van a hacer el trabajo por NOSOTROS.

Ambos grupos están sucios y contaminados. O “tranquilos” y satisfechos con las enormes fortunas que han amasado a la sombra de la revolución, que ha destruido y predado gran parte de los recursos y las riquezas de todo nuestro país. Desde afuera hay que montar un nuevo Gobierno. Un gobierno que funcione en el exilio. Con el apoyo de uno o varios países que estén con NOSOTROS.

Un gobierno de emergencia nacional que visibilice con valor lo que acá está pasando.

Y que solicite sin descanso, la intervención de una fuerza armada que nos ayude a desmontar la violencia interna y nos permita reinstitucionalizar a nuestro país. La anomia, la total ausencia de normas y valores de funcionamiento en cualquier sociedad, en Venezuela fue un Plan de Estado y desde el Estado.

El objeto: anular a las grandes mayorías de venezolanos buenos, trabajadores y decentes. Para obligarlos a ceder. Para bajar la cabeza. O para empujarlos a huir… Esto no es nuevo. ¡Ni en eso “estos” son originales! Se leyeron el librito de los malos, que les hicieron repetir en la escuelita del mal, donde los sentaron en Cuba… Hay que presionar para que se constituya un Gobierno Venezolano en el Exilio. Estos son los espacios para desarrollar esa idea.

Todos. Juntos. Con ánimo. Con fe. ¿Quieres creer en que acá hay solución? ¿Quieres volver a activar en empujar el cambio de rumbo para nuestro país? Entonces volvámonos unos loros borrachos: ¡Gobierno en el Exilio YA!

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