Diablo

Editorial / Venezuela RED Informativa

En estos días la porquería del siglo XXI se pone elevada. Gracias al arreglo del “permiso” que le toca a la peste china esta semana, les da por los golpes de pecho.

Manipulando la fe popular, toman al doctor José Gregorio Hernández Cisneros como “cosa” suya. Lo transforman de la noche a la mañana en instrumento del devocionario de Miraflores. Estos desgraciados, que no creen en otra cosa que no sean en cuentos prehistóricos resulta que ahora admiran, citan y veneran a José Gregorio como nadie.

De hecho, se lo endosan al difunto, acomodándolo en el mismo altar donde ya está la foto de Chávez con banda presidencial, la esfinge del Negro Felipe, junto con la del Negro Primero, María Lionza y Simón Bolívar, al lado del vasito con ron y del tabaco apagado, pegados todos al velón siempre encendido.

Otra de las maldades importadas desde La Habana. Otra de las payasadas de ignorantes imitadas a los cubanos. El “culto” yoruba y la macumba primaria, que practican estos aprendices de brujos estúpidos.

Así, con Bergoglio administrando el Banco del Vaticano. Con la izquierda y los “progres” de América y de Europa “comprendiendo perfectamente” que lo que pasa en Venezuela no es otra cosa que una lucha en contra el Imperio, que es lo que ha logrado colocar y vender divinamente el NARCOGOBIERNO dentro del mundo “cretino”, en el esfuerzo por la canonización del doctor Hernández, vamos bien.

La verdad es que el pobre doctor José Gregorio está atrapado entre los cultos “brujericos” y la política de estos animales, seguramente muy a su pesar. Conociendo su historia, él mismo se horrorizaría ante tal imbecilidad.

En limpio: ¡parece ser que esta vez la verdadera fe popular ganará una! Lo asqueroso del cuento es que el nuevo estatus del Siervo de Dios estos malhechores lo asociaran con ellos. Unos malvados que, todos lo sabemos perfectamente, trabajan codo a codo con el mismísimo DIABLO.

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