Dos gobiernos paralelos

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Los paradigmas no son axiomas, realmente son solo modelos construidos por creencias.

El título no corresponde al sainete político de siempre en Venezuela con sus elementos y variables del crimen, hoy exacerbado por el protagonismo de lo más marginal y la neocolonización extranjera, que trasciende la retórica engañosa y ha acabado con Venezuela en vívida tragedia increíble y sin precedentes, al punto que la gente no sale de su estado de absorto meditativo paralizante a pesar del sufrimiento.

Se trata de EE.UU., a decir de muchos, un paradigma de democracia impoluta, pues como escribía ut supra, no es un axioma y a la vista asombrada del mundo se mantienen dos gobiernos paralelos.

Que nadie crea que Trump quedó fuera del poder. Para los poco advertidos de la realidad, Biden con el apoyo de buena parte del estamento civil, representado en instituciones conformadas por políticos corruptos comprados por el Cabal, que pretende imponer el NOM, decidieron investir como presidente a ese farsante con un historial repugnante y todo el país incrédulo está atónito. Claro, no están acostumbrados al malandraje arrebatador.

Un simple observador casual, sin mayor acuciosidad, podría haber notado que, al acto irregular de toma de posesión, además de no asistir el presidente Trump, no lo hicieron el Alto Mando Militar, ni presidentes de otros países, ni los embajadores y demás representantes de organismos internacionales. Fue sombría y sin la euforia del pueblo, esta vez convencido de estar presenciando un acto avieso.

Biden con pequeños trotes, rompía el protocolo de marcha para saludar a gente sorprendida de tal situación, en fin, queda mucho más que señalar, como tarea para los interesados.

Quise esperar unos días para observar el desarrollo de tal acontecimiento y efectivamente podemos notar varios aspectos de interés que confirman cómo se rompe el paradigma de democracia con un doble gobierno. 

Biden no es obedecido por las FF.AA., ha solicitado información vital a los militares y le ha sido negada, solo maneja y da instrucciones en el ámbito civil de las instituciones que lo apoyaron. Trump no concedió el reconocimiento y aceptación del triunfo, por el contrario dejó escrito en el despacho oval: “Joe, you know, I won”.

Sin cortapisas, se despegaron miles de efectivos militares en las adyacencias de la Casa Blanca para capturar a la gran mayoría de involucrados en crímenes contra la Nación, en ocasión del acto comicial del 3 de noviembre pasado y eventos siguientes, pero falló el plan por un imprevisto de dimensiones atómicas, aunque suene a fantasía. 

El talante satánico y criminal del poder del Cabal ofertó una amenaza descomunal contra la población muy creíble. No están jugando, ni haciendo política venezolana. Biden y su gente estaban y están resguardando su propia seguridad. Simplemente ganaron esa batalla y lograron, para el asombro de muchos, colocar al farsante en la Casa Blanca, insólito.

Por ahora, el presidente Trump se repone del revés producido por lo inesperado e increíble de la forma de actuar en el oscurantismo, donde todo vale. Hay mucho camino que andar y noticias que vendrán.

Por los momentos en Venezuela, tendremos que esperar y seguir aguantando el, cada día más precario, sistema de colas, infamias y esclavismo.

Mientras tanto, debemos seguir cohesionando las voluntades, documentando la tiranía y sus crímenes y, sobre todo, demostrando coherentemente cómo es que los autores de nuestra tragedia pretenden poner en franca vulnerabilidad la seguridad de EE.UU. y el hemisferio occidental. Con estos inobjetables argumentos, nosotros podremos justificar suficientemente el apoyo que requiere Venezuela.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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