El alacrán sin ranita

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa

Bernabé Gutiérrez un alacrán curtido en 7 plazas, no tiene como los otros adecos, ni siquiera una ranita ingenua a quien engañar, para convencerla, como en la fábula, de que lo acompañe a cruzar el río, para en medio de las aguas meterle la ponzoña y pedirle perdón porque inyectar su veneno y hacer daño es su naturaleza. El pueblo venezolano ya los conoce y no se deja engañar de él, ni de los otros adecos, ni de los alacranes restantes, no les creen, tanto, que en su propia cara, cualquier transeúnte que les escucha hablar, les llaman “mentirosos”.

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