El contraste de clases nacido en Revolución

Pablo Marcial Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa

Mientras millones de venezolanos pasan hambre, dentro o fuera de su país, mientras no hay medicinas en los hospitales y millones de niños y jóvenes, no tienes escuela, el hotel Humboldt fue excusa para que el régimen derrochara millones de dólares y lo elevara a 7 estrellas, con un ostentoso casino, exóticos restaurantes y hasta pista de hielo, dizque para desarrollar el turismo.

A estas sabandijas se les olvidó un detalle, no se ocuparon del teleférico que es el transporte por excelencia para llegar al sitio mágico, y con el cinismo que les define reconocen que reparar el sistema tardará, por lo menos 1 año. En consecuencia, queda restringido el disfrute turístico en el majestuoso lugar, que de forma exclusiva, sólo pueden disfrutar los enchufados de la dictadura.

Queda la ruta aérea y la cuesta de la rústica montaña, hecha para camionetas blindadas último modelo, todo terreno, de esas que les sobran a los jerarcas de la tiranía venezolana, mientras obreros y campesinos andan a pie, porque en la tierra de Bolívar, tampoco hay gasolina, ni transporte.

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