El destierro de los jubilados del BCV

Trinidad Martell / Venezuela RED Informativa

Destierro: Pena que consiste en alejar a una persona de un país. Es el efecto de estar y permanecer desterrado, es sinónimo de confinar, deportar, relegar, alejar. Destierro es también un lugar muy apartado donde se quiere enviar a una persona para mantenerla lo más lejos posible.

Esta introducción intenta transmitirles cómo se sienten los jubilados del Banco Central de Venezuela (BCV). Señalan que es lo que se ha pretendido hacer con ese personal. Estos son los comentarios denigrantes que se oyen en los pasillos: “Los jubilados son un estorbo. Los jubilados molestan. Vienen a almorzar todos los días. Todos parecen que tienen hambre vieja. No podemos seguir manteniéndolos. Vamos a cambiarles los grados de los cargos que ocuparon para disminuirles los ingresos, porque si tienen menos ingresos, se mueren más rápido. En los combos de ellos, no tenemos que darles nada proteico. No tenemos que darles Bonos Especiales, porque ellos no son productivos y son solamente un gasto para el BCV. No los dejemos entrar. Hay que cerrarles todas las puertas. Hay que alejarlos de nuestra institución”.

Y los jubilados resaltan con gran tristeza y con gran decepción: “Y con el mayor descaro se atreven a decir ‘nuestra’ y ninguno de ellos o ha trabajado o aportado al Banco más que cualquiera de los que hoy somos jubilados, porque todos y cada uno de nosotros, en la medida de nuestras posibilidades y responsabilidades, contribuimos en la construcción de esta institución, haciéndola cada día más fuerte en sus funciones y eficacia en las medidas económicas que de él emanaban. Fuimos productivos y nuestro producto se vio reflejado por muchos años, en los trabajos presentados y con el respeto y confianza que se tenía en el Instituto Emisor”.

Agregan: “Jamás en nuestra etapa productiva se vivió una hiperinflación como la que hoy vivimos en Venezuela. Y nuestras pensiones, aún siendo bajas, cubrían nuestras necesidades, porque el poder adquisitivo era muy alto debido a que teníamos, tal vez, la moneda más fuerte de Latinoamérica. Hoy en día nuestras pensiones no alcanzan para cubrir siquiera el 5% del costo de la Canasta Básica Alimentaria. Esta situación es la que origina que los jubilados tengan que ir a almorzar al BCV y hacer la cola desde tempranas horas a fin de comer e ingerir, tal vez, el único alimento proteico del día. Desde la falla eléctrica producida en el mes de marzo del año en curso, ya casi seis meses, los jubilados no tienen acceso al comedor. Algunos siguen pasando todos los días, tan solo para preguntar cuando los dejarán pasar y en muchos de ellos ya se registran casos de desnutrición severa”.

Y nos preguntamos: “¿No es esa una forma de Destierro la que están aplicando las Autoridades del Banco Central de Venezuela?, cuando se relega o aleja de la institución a sus trabajadores jubilados, quienes dieron lo mejor de sus vidas y se jubilaron pensando que sus últimos días serían tranquilos y felices, porque gozarían de una pensión digna que les permitiría vivir cómodamente los últimos años de sus vidas. ¡Y preguntamos!: ¿Somos los jubilados los culpables de todos los desaciertos que en materia económica han ocurrido en el país? ¿Somos los jubilados los responsables de la hiperinflación existente? ¿Somos los jubilados culpables de la pérdida del valor del Bolívar, que actualmente ya no es ni FUERTE, ni SOBERANO y que hoy en día tener un bolívar es igual a no tener nada?

Y en todo este cuestionamiento, llegamos a pensar: ¿Será que a las autoridades del Banco les perturba que los hoy jubilados cuando fuimos activos pudimos realizar una gestión verdaderamente productiva, tanto para el BCV como para la Nación y que prefieren no vernos, porque presentes seríamos un permanente recordatorio de lo que NO se está haciendo bien?, y para no vernos más en el Banco han considerado que Desterrarnos es la mejor solución, en vez de haber aceptado nuestras reiteradas ofertas de que en este personal contaban con un gran reservorio de conocimientos y experiencia que bien hubiesen podido utilizar en pro de nuestra Institución y del país. Pero no, es más fácil el destierro.

Sin embargo deben recordar que a través de la historia hemos visto que siempre los desterrados o relegados con mucha fe y la ayuda de Dios Todopoderoso vuelven a su lugar de origen.

Nosotros, los jubilados normalmente estamos muy inclinados a la justicia social, pero esa misma justicia exige generosidad. Es muy importante el trato que como autoridad se da a los demás.

No olviden que el espíritu vivifica, dice San Pedro, y con la misma vara que midas, serás medido”.

América de Schawarts, presidenta de la Asociación de Jubilados del BCV

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