El empresario y analista político venezolano Alfonso Bolívar, una voz que desde USA se levanta para desnudar a la tiranía, pero también a la oposición

Úrsula Montenegro / Venezuela RED Informativa

La diáspora venezolana representa al mismo tiempo dos aspectos radicalmente opuestos: por un lado es la mayor pérdida que evidencia Venezuela en esta etapa desoladora de su recorrido histórico y al mismo tiempo es el mayor pecado de la infausta revolución roja liderada por ese personaje nefasto llamado Hugo Chávez y cuya maquinaria de destrucción ha sido pronfundizada por su heredero ideológico Nicolás Maduro.

Entre esos millones de compatriotas lamentablemente han salido del país hombres y mujeres de provecho, emprendedores, profesionales honestos y preparados, en plena etapa productiva de la vida, con deseos irrefrenables de construir en favor de sus familias y comunidades… pero esa energía creadora y vital no se ha perdido, pues en la mayoría de los casos, esos esforzados venezolanos han contribuido con su diario tesón en cada uno de los países en los que actualmente residen.

Alfonso Bolívar ha llevado personalmente el caso venezolano hasta las instancias de poder en Washington

Uno de esos venezolanos que dejan en alto nuestro gentilicio es Alfonso Bolívar, próspero hombre de negocios que inició en Barquisimeto una sólida trayectoria que con mucho esfuerzo lo llevó a cosechar éxito en los nichos comerciales en los que se estableció. Desde muy temprana edad tenía claro dos valores fundamentales para el progreso: el estudio y el trabajo, y armado con ambas herramientas emprendió un camino que teniendo el sustrato de una pujante Venezuela no tardaría en reportar múltiples frutos. Pero la historia, como en muchos casos conocidos por todos, empezó a torcerse irreversiblemente: el arribo de Chávez a la Presidencia venezolana entrañó también un incremento desmedido y peligrosamente estimulado del hampa criolla. No pasó mucho tiempo para que Bolívar, un empresario de éxito captara la atención de la delincuencia.

Brutal cóctel: Chavismo y delincuencia

“No me imaginé salir nunca de Venezuela. Fue mucho lo construido en casi 30 años de trabajo en el sector automotriz. Viajé por todo el país ofreciendo autopartes y ayudando a construir infraestructura. Mi labor me permitió conocer mundo, viajé también por todo el continente”, nos cuenta orgulloso Alfonso, seguro de haber contribuido íntegramente con su familia, su comunidad y su país. Su éxito se replicó en México y Panamá. No obstante, de repente las restricciones de vuelos dificultaron sus intensivos traslados. Las malas circunstancias políticas y económicas en Venezuela empezaron a atravesarse. Las complicaciones se fueron multiplicando. Pero lo que lo terminó empujando fuera de su terruño fue el desproporcionado y riesgoso crecimiento de la delincuencia en Barquisimeto… en toda Venezuela, por todo el territorio que recorría. No tardaron en llegar las extorsiones, el temor a los secuestros express y las amenazas de muerte. El peligro era inminente para él y su familia.

“Tomé medidas: me mudé dentro de la misma ciudad. Pero no fue suficiente. Repentinamente empezaron a llamar guerrilleros del FBLN (Frente Bolivariano de Liberación Nacional). Me llamaban con constancia. Yo no soy un potentado, pero me extorsionaban, exigían ‘renta mensual’, pasaron casi 10 años sorteando esta situación… Más tarde se puso de moda el secuestro express, recuerdo que todo el mundo andaba con guardaespaldas. Las situaciones de riesgo se empezaron a acumular y tuve que tomar decisiones. Lamenté profundamente abandonar Venezuela”, nuestro entrevistado aguantó hasta donde pudo, hasta que la presión y la angustia se hicieron insoportables. Pero no solo eso, la situación económica venezolana ya no era la misma tampoco, los negocios también fallaban. Su salida, como la de tantos otros paisanos era cuestión de poco tiempo.

Su primer destino en el extranjero fue Panamá. Pero en breve decidió radicarse con su familia en Miami. A la distancia refiere su motivación para haber abandonado su país: “No podía pertenecer a ese ecosistema. La Venezuela revolucionaria no tiene ley ni orden, tampoco sabe de ética, y estos son signos claros de cero evolución”.

Venezuela desde lejos

“Nunca me he desprendido de mi país. Me crié rodeado de colombianos, chilenos, portugueses. Mi calle en Barquisimeto estaba compuesta en 50% venezolanos y 50% extranjeros. Era un territorio multicultural. Venezuela y su progreso acogían a todo aquel que quisiera trabajar, con expectativas de futuro. Venezuela era ejemplo de sociedad moderna. También crecí con educación de empresario, desde casa se insistía en planificar la vida, a construir con el trabajo”, rememora con emoción Alfonso.

Y justamente desde esa evocación, desde su perspectiva de futuro forjado a punta de trabajo, subraya: “No tengo dudas de que en Venezuela va a haber un cambio que beneficie a toda la sociedad. Todos los venezolanos, dentro y fuera, tenemos que colaborar en la recuperación del país. Debemos generar una nueva consciencia. Y los primeros deben ser los nuevos políticos que sean precursores de una nueva educación ciudadana, que permita que cobremos consciencia de una nueva nación que nos cobije a todos”.

“Educación más ley y orden potencian cualquier sociedad. Esa debe ser nuestra aspiración. El ciudadano se merece explicaciones de parte de un gobierno democráticamente electo. Pero al mismo tiempo, el individuo debe consagrar sus capacidades al desarrollo de su país. Esa sería la mejor expresión de una Venezuela insertada en un futuro promisorio”, este es su resumen sucinto sobre una visión de progreso para su tierra natal.

Nueva realidad

Como ha pasado a muchos venezolanos, Alfonso Bolívar ha tenido que asentarse en una realidad distinta a la que vivía en su país. Él y su familia han tenido que experimentar ese proceso que tiene su propia cadencia, su propio ritmo para cada caso en particular. “Adaptarse es un proceso de cambio. De cada uno depende hacerlo más fácil o más difícil. Lo primero que hay que vencer es el propio ego. En mi caso ya tenía entrenamiento: yo había superado cualquier cosa como empresario venezolano”, en alusión directa a toda la destreza que exige a los emprendedores en Venezuela poder establecer un negocio, considerando los escollos que hay que sortear.

“En Estados Unidos eres un número, aquí no hay privilegios, todo el mundo es igual bajo la ley”, de tal forma Bolívar retrata su propia condición en su nuevo país de residencia, pero no sin antes mencionar: “Nací venezolano, pero me hice americano por convicción. Aquí conocí los valores, la moral, la ley y el orden y la libertad de la democracia de Estados Unidos, y me cautivó. Ahora, a mis 47 años ya tengo tres años con la nacionalidad americana. Tengo tres hijos nacidos en USA y uno que vio la luz en Venezuela. Como familia hemos asumido la cultura americana como propia, pero no nos hemos alejado de lo venezolano, eso lo llevamos en el corazón”, refiere el entrevistado conmovido por Venezuela, pero agradecido con Estados Unidos.

Pero la realidad chavista siempre es un mazazo para cualquier compatriota, a pesar de que esté a kilómetros de distancia: “Los venezolanos hemos sido empujados por el gobierno criminal a alejarnos cada vez más, pero no por la distancia evidente sino porque nos ha negado el pasaporte, nos lo ha complicado, se trata de una política de Estado que han instaurado para dañar a la diáspora”.

Alfonso Bolívar, el analista político

Alfonso, ya asentado en Florida, como una gran cantidad de compatriotas en el exilio, se ha cuestionado sobre la manera de salvar a Venezuela del infierno en el que el aplastante y arrasador comunismo dispensado por los usurpadores que ostentan el poder atormentan a los ciudadanos, que son rehenes de la hambreadora revolución. En su caso, ya desde joven tenía inquietudes políticas, pero en la universidad se decantó por la Ingeniería y luego se lanzó a cumplir su sueño empresarial, en el cual ha sido tan exitoso.

No obstante, el germen estaba allí. Su condición de inmigrante forzado lo único que ha logrado es potenciar su voluntad de opinar, de utilizar su voz para denunciar y analizar.

“Yo desde joven me dediqué a trabajar y olvidé la política, eso no era un tema que me quitara el sueño. Pero en 2015, cuando se acumulaba ante mí todo mi propio proceso de cambio, me empecé a cuestionar, quería profundizar en lo que estaba pasando en mi país. De repente me vi opinando en encuentros y reuniones, preocupado por la grave situación venezolana. Así, en un acto político aquí en Miami, me confronto con un político venezolano de la vieja guardia, quien en medio de mis críticas me pregunta con desdén: ‘¿A qué te dedicas tú?’. Y yo le respondo: ‘Yo vendo repuestos’. Su actitud fue lamentable, desde su cumbre me hizo sentir como si yo no tenía visión y opinión propias: ‘¿Qué sabe un vendedor de repuestos de política?’. Ese era el estímulo que necesitaba para dar rienda suelta a mis inquietudes políticas”, así rememora Bolívar el episodio que lo llevó a involucrarse activamente en el movimiento que desde afuera intenta cambiar el rumbo político de Venezuela.

“Más tarde estudié en la Universidad de Barcelona un master en política internacional, también he participado en distintos foros internacionales para denunciar la situación venezolana. Si te metes en política es para hacer algo, para intentar enmendar lo que va mal. La política en buena ley no genera plata. Pero para lo que sí sirve es para exponer la verdad, hacerla pública. En mi caso, decidí analizar la política venezolana y americana, evitar quedarme con los brazos cruzados. Lo que intento es generar una nueva consciencia. Y uno de mis grandes objetivos es intentar que todo lo que ocurre en Venezuela quede documentado”, ahonda Bolívar sobre su devenir en el arduo terreno del análisis político.

El analista político es un ferviente activista por la democracia en USA y su querida Venezuela

No es ninguna novedad que a Alfonso Bolívar le preocupa la depauperada condición de su querida Venezuela, es un tema que en verdad le quita el sueño. Muchas veces su afilada y atinada visión ha desnudado las miserias del régimen: “Venezuela está secuestrada por dos bandos criminales y eso ha quedado a la vista del mundo. El país se cae a pedazos. La vergonzosa excepción es Caracas, a la que la dictadura ha convertido en una burbuja para intentar engañar sin éxito a la opinión pública nacional e internacional sobre las desgracias que se abaten sobre la golpeada Venezuela”, manifiesta el analista político.

-¿Has acometido alguna acción para denunciar en USA a la dictadura venezolana?
-Por supuesto, directamente en Washington. Me he entrevistado con diplomáticos, representantes, políticos, congresistas. Asumí este compromiso ciudadano. Yo cuento con mis propios recursos para llevar a cabo mis actividades.

-¿Y cuál objetivo te has trazado en este sentido?
-Tal vez al cabo de 10 años me dediqué definitivamente a la política. En la actualidad yo estoy con el partido de Gómez: “Si no trabajas no comes”. Por ahora me mantengo independiente, siendo una persona crítica. Me tratan de etiquetar, pero a decir verdad, les resulta imposible.

-Sabemos de sobra tu opinión sobre el régimen de Maduro pero, ¿qué opina Alfonso Bolívar sobre la oposición venezolana?
-Tenemos que crear consciencia al respecto. Es urgente abrir los ojos, es necesario seleccionar nuevos líderes sociales. Los políticos de oposición se han equivocado una y otra vez con la dictadura, en el manejo de su relación con los tiranos. El primer error: pensar que pueden combatirlos con diálogo. Lo que han logrado es beneficiarlos con tiempo y lavándoles la cara internacionalmente. A menos que sea una estrategia deliberada para compartir el poder, pero si es así es algo completamente maquiavélico. No obstante, lo que sí es cierto es que han vendido el futuro del país pactando, dando oxígeno a una fuerza delincuente que se ha dedicado a expoliar el erario público y acumular poder, haciendo cada vez más difícil revertir el daño que han ocasionado estos pillos.

Bolívar ha desarrollado una intensa labor en pro de la libertad en Venezuela

Familia venezolana

Los tres hijos de Alfonso hacen vida en Florida como jóvenes americanos, plenamente integrados a la cultura de USA, pero con el particular ingrediente que añade la presencia de tantas nacionalidades que hacen vida en la soleada península: “Mis hijos estudian con coreanos, cubanos, israelíes, etc. No obstante, aquí se te permite tu arraigo, ellos no han dejado de ser venezolanos. Aunque mis hijos se sientan americanos, no han perdido su idiosincrasia paterna. En mi casa se habla español, incluso los bauticé en la iglesia de La Divina Pastora (en mi casa existe una ferviente devoción por nuestra virgen). En general, mi familia mantiene la cultura venezolana. Además no perdemos la esperanza de poder ver una Venezuela nueva. Lo que no nos damos el lujo es de añorar una Venezuela que ya no existe, porque debemos tener muy claro que Venezuela cambió para siempre. Sin embargo, lo que sí debemos hacer es arrimar el hombro para construir un país mejor”.

-Pero no todos los venezolanos piensan igual…
-Es verdad, pero no hay que culparlos. Cada cabeza es un mundo. Muchos venezolanos se han adaptado plenamente porque no han tenido nada que perder en Venezuela, no han dejado nada, ni bienes, ni hijos, ni lazos, se han desprendido de todo. Es cierto que una gran cantidad de compatriotas añoran a Venezuela, pero no es menos verdad que la mayoría se olvida. Están demasiado involucrados en su nueva realidad, y en sus casos USA les está dando trabajo, mejores perspectivas, futuro. Eso se entiende, pero lo que no se puede aceptar es a los venezolanos que se expresan con odio del país. Por lo regular son gente que no tenía nada en Venezuela. Pero de lo que no se dan cuenta es que aquí mientras produzcan tendrán, pero en cuanto dejen de hacerlo se van a ver en aprietos. Aquí la economía es distinta. Si tienes acceso a recursos podrás pagar, si no, olvídalo. En Venezuela las cosas funcionan diferente, es por ello que nuestro país debemos salvarlo para alcanzar cosas mejores.

-Entonces Alfonso, después de tantos viajes, tanto recorrido, tanta búsqueda… al final ¿qué es Venezuela?
-Venezuela es añoranza, es mi identidad. Es el país más bello de este mundo. Venezuela se quedó con gran parte de mi vida, los mejores momentos. Venezuela es siempre un potencial inmenso. Venezuela es un país que mejor gobernado puede superarlo todo. ¡Venezuela es una bendición!

*Estudios superiores de Alfonso Bolívar: PhD, DBA, MBA y MSc Business Administration and Marketing EE.UU. / España Emprendedor Defensor de los Derechos Humanos, Justicia Social, Ley y Orden. Paz y Educación

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