El Koki es la herramienta del régimen venezolano para frenar las protestas

Pablo Marcial Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa

El show del Koki es la clásica operación de terrorismo de Estado, en la que el régimen venezolano está utilizando, ya no a los cuerpos policiales sino a las propias bandas delincuenciales.

Lo novedoso hoy, es que ya no es el Sebin, ni los cuerpos represivos, ni los cubanos planificando detenciones arbitrarias, ahora usan las bandas delictivas, porque éstas pueden hacer lo que no puede hacer la policía y para disfrazar la represión y el terrorismo de Estado, como un hecho social apelan a una figura delictiva, para meter miedo y entretener a los ciudadanos, en medio del dramático caos que sufren los venezolanos.

El día miércoles, justo el momento en el que comenzó el alboroto con el Koki y sus bandas las cuales tomaron espacios caraqueños con el terror de las balas, cientos de policías, sirenas escandalosas y helicópteros, era precisamente cuando estaba previsto el paro de la salud y de los transportistas por la gasolina.

Esas protestas iban a poner en evidencia la orfandad del ciudadano, ineficacia gubernamental y la corrupción del régimen por eso, jugaron adelantado y para frenar las manifestaciones de descontento utilizaron el terror del Koki y sus acólitos.

Esta estrategia impide la expresión del descontento social porque permite aterrorizar, encerrar y paralizar en sus casas, como en efecto lo hicieron, ese día.

El Koki y su banda fueron el show que duró casi cuatro días de refriega violenta, lo suficientemente agresiva como para que los ciudadanos se inmovilizaran y no se viera la verdadera tragedia que ha creado el chavismo en la salud, en el transporte y en todos los demas servicios. Lo que quieren es impedir que se exprese el descontento popular y tome las calles.

El Koki y sus bandas no es más que un plan orquestado que se develó, cuando la ministra Meléndez declaró culpable a la oposición, tratando de agregarle un tinte político que no tiene; lo que sí está claro es que en esa operación criminal en la que chocaron policías y malandros, hubo un saldo de más de catorce muertos y al Koki nunca lo atraparon, porque ya le habían dado el pitazo, los mismos oficiales para que huyera del lugar.

Este es el eterno juego del gato y el ratón, para desviar  la atención de la gente y ocultar el tema de la salud, hambre, transporte, ausencia de gasolina, hiperinflación, etc, porque con el Koki todo pasó a segundo lugar.

Está claro que cada vez que el régimen se vea en dificultades usará la barajita del Koki, es decir, echará mano del nuevo Ministro y lo usarán cada que tenga dificultades en el entorno del Alto Gobierno.

Hay que preguntarse también por qué no han salido los colectivos como los Tupamaros, la Piedrita, Alexis Vive, los Carapaica, la Fuerza Motorizada, etc. Se apartaron de Maduro.

Sorprende las ráfagas interminables de disparos, ¿De dónde sacan esas bandas tantas municiones?… Nunca se le acaban los proyectiles… ¿Cuánta artillería tienen esos delincuentes? Han exhibido cientos de miles de balas de distintos calibres y hasta granadas.

¿Quién los surte?

¿Cómo los transportan?

Si las cajas de 5.56 para los AR15 y M16, que al parecer son los que tienen los pranes en su poder ¿Cómo hacen para trasladarlas?

Pensemos en la logística que requiere la movilización de todas esas municiones.

El súper blindado Koki, es pues, tan poderoso en Venezuela que su mafia dejó ver entre otros, fusiles Barret M99 cuyo costo supera los cuatro mil dólares.

Tiene un almacén improvisado, de artillería desconocida. Más de tres mil funcionarios de distintos cuerpos de seguridad del Estado, andan tras la búsqueda del antisocial, que cuando quiere pone en jaque a la capital de Venezuela y no han podido capturarlo, ni lo harán porque les resulta muy útil como circo, para tapar el holocausto venezolano.

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