El metro de Caracas es un servicio de riesgo para sus usuarios (+Videos)

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa

Lo que debería ser el sistema de transporte público vial más eficiente, porque es el ferrocarril metropolitano de la Gran Caracas, resulta para los usuarios una suerte de pesadilla acompañada de pánico, donde los descarrilamientos de trenes, los apagones y las explosiones con sus respectivas humaredas, son permanentes compañeros de viaje.
El deterioro actual de este medio de transporte, que fue considerado uno de los sistemas más modernos de América y del mundo, reclama hoy por lo menos un auxilio básico, de la mano de Nicolás Maduro, toda vez que él siempre, para acercarse al pueblo, se vanagloria de haber trabajado como chofer en el Metro de Caracas.

El pasado fin de semana, una falla eléctrica en el sistema, como muchas tantas veces, hizo que los pasajeros que iban a bordo del subterráneo, se vieran obligados a bajarse de los vagones y caminar por los túneles y sótanos oscuros del ferrocarril.

Aparentemente un cortocircuito en el sistema, fue la causa que generó el incidente ocurrido en la línea 1, entre las estaciones Parque Carabobo y La Hoyada.

La absoluta oscurana, propia de los sótanos del subterráneo, fue escenario una vez más, para que los usuarios, luego de abandonar los trenes, transitaran a pie por los túneles exponiendo su integridad personal.

No es la primera vez que algo así ocurre, de forma frecuente el Metro de Caracas se queda trancado y sin luz, entonces los pasajeros tienen que abandonar los vagones y caminar por los andenes subterráneos y oscuros.

El 21 de abril, la angustia de los usuarios del Metro de Caracas, se produjo por una explosión derivada de una falla eléctrica. El hecho ocurrió a las 8 de la mañana y la Asociación Civil Metro Comunidad en su propia cuenta oficial de Twitter, reportó “un corto circuito en un monorriel de la línea 1, ubicado entre las estaciones de Plaza Venezuela y Sabana Grande”. El incidente generó una estruendosa explosión y mucho humo dentro de los andenes.

Ese evento estuvo acompañado de chispas y explosiones, que generaron pánico entre los pasajeros del subterráneo y por supuesto el subsiguiente retraso en el servicio.

El tren presentó “chispazos y arco eléctrico”, dijeron los especialistas y por eso el servicio se paralizó, mientras desalojaron a los ocupantes de los vagones, en un caos en el que prevaleció la angustia, por el humo excesivo afectando a niños, mujeres y ancianos, que entre llantos y gritos, corrieron para huir a salvo del tren. Este es el tercer incidente que se produce en el Metro de Caracas, en menos de un mes.

El domingo 14 de febrero de 2021, un cortocircuito originó un incendio en el Metro de Caracas. En horas de la noche, algunos usuarios reportaron la humareda, a través de las redes sociales, en un vagón de la Línea 1, entre las estaciones de Los Dos Caminos y Los Cortijos.

Según los organismos de seguridad que se encargaron de atender el suceso, resultaron afectadas ocho personas por inhalación de humo, tres de las cuales fueron trasladadas al Hospital Domingo Luciani y a cinco, las llevaron al hospital Pérez de León.

El 11 de diciembre pasado, dos usuarios resultaron heridos luego del descarrilamiento de un tren. El hecho fue a las 8 de la noche, entre la Y de Mamera y la estación Caricuao de la Línea 2.

Algunos usuarios compartieron imágenes y videos en las redes sociales, reflejando la forma cómo un tubo rompió la carrocería del tren del Metro de Caracas y atravesó el área de los asientos, llegando un poco más lejos del área en la que se ubican la mitad de los vagones.

Uno de los pasajeros que viajaba durante el suceso, grabó imágenes en las que se observa con detalle el tubo que atravesó el vagón del subterráneo, en la estación de Mamera.

Expertos han considerado que los frecuentes accidentes en el subterráneo caraqueño, son producto de la falta de mantenimiento de las vías férreas y de los trenes. Asimismo, apuntan el “desgaste de la uñas o pestañas de las ruedas, que son las que mantienen encarrilado al tren dentro de los rieles”.

El 18 de agosto de 2019, el descarrilamiento de un tren del subterráneo caraqueño, dejó el saldo de ocho personas heridas, ello generó denuncias sobre el deterioro del sistema de transporte subterráneo, sobre todo sindicalistas del área, alegaron” falta de mantenimiento”.

El accidente sucedió en la línea 1, a la altura de las estaciones Los Dos Caminos y Miranda, en dirección a Propatria.

Uno de los usuarios presentó lesiones a nivel del fémur, en su pierna izquierda. El pasajero fue atendido en el Hospital Domingo Luciani, mientras que los siete usuarios restantes, con evidentes traumatismos, fueron trasladados a Salud Chacao en Caracas.

El descarrilamiento ocurrió cuando el conductor pisó el freno y perdió el control en el eje vial de uno de los vagones, esto hizo que el tren se fuera hacia el lado izquierdo de la vía y ocurriera el accidente, que produjo la paralización parcial del Metro de Caracas.

Los usuarios estuvieron encerrados durante unos diez minutos, sin aire acondicionado, y luego guiados con linternas por el personal del subterráneo, hasta la estación Dos Caminos, informaron medios locales.

En el Metro de Caracas, también la inseguridad personal hace de las suyas con los pasajeros. El permanente abandono del subterráneo, que transporta diariamente más de dos millones de personas, en medio de vagones sucios y rotos, a veces hasta sin puertas, sin ventilación, ni aire acondicionado, ni escaleras mecánicas en funcionamiento, ha sido denunciado por sindicalistas, en numerosas ocasiones, y esas voces se las ha llevado el viento.

Deterioro con historia

Aproximadamente a las 9 de la mañana, el choque de dos trenes del Metro de Caracas, dejó un saldo de un muerto y 14 heridos. El suceso se registró en la estación Plaza Sucre de la línea 1 en dirección Propatria en julio del 2007, Chávez gobernaba entonces, hubo conmoción y angustia en Caracas, los días corrieron y el hecho quedó en el olvido.

Los resultados de las investigaciones pasaron desapercibidos, las hipótesis sobraron y al final el ciudadano siguió y sigue expuesto como pasajero, frente a la incertidumbre de un nuevo evento que siempre depende del azar.

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