El mito de la intervención militar

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

No por casualidad se ha creado toda una concepción mitológica de las acciones militares, por el contrario, ha sido exprofeso la creación de toda una corriente de opinión para satanizar las acciones militares como una acción desesperada por evitarlas como medio de ayuda para salir de la tragedia humanitaria nacional.

Los intereses en contrario van desde el rechazo aterrado por parte de los que usurpan el poder, hasta el de mero orgullo de una clase política fracasada, pasando por el miedo de algunas personas que se han creído el cuento de escenas fantásticas, tipo segunda guerra mundial, donde mueren civiles inocentes por cantidad.

Analicemos esto a continuación:

  1. Se ha reportado muchas veces que los muertos en Venezuela semanalmente superan los partes de guerra, haciendo referencia a cualquier conflicto bélico, y no es mentira ni siquiera exageración.
  2. Las operaciones militares modernas son múltiples y variadas, incluidas las de gran empleo de armas explosivas de alto performance, pero también las operaciones de inteligencia que no le disparan a nadie.

En este sentido, si bien es cierto que la situación de Venezuela requiere acciones de fuerza, no tienen por qué ser con armas de destrucción masiva, ni tampoco es a discreción de una fuerza de coalición.

Evidentemente, corresponde a coordinaciones y acuerdos con el gobierno nacional y contra un ente perturbador que usa violencia contra el pueblo, violando la Constitución y leyes de la República. Es decir, quien viola la ley se somete con el imperio de la ley, que es una manera jurídica de llamar el uso de la fuerza, solo habría que preguntarse quién tiene la autoridad para imponer la fuerza y quién la merece.

Si Guaidó es Presidente y si lo reconocen los países del mundo, es él entonces quien puede y debe solicitar ayuda militar con la que no cuenta en su gobierno y ¿contra quién? contra quien sea reo por condena mediante sentencia pasada por fuerza de autoridad de cosa juzgada o firme, para ser más simple y contra quien viole la ley, como, por ejemplo, cometer delitos de lesa humanidad, torturas, usurpación de cargos, tráfico de drogas, terrorismo, corrupción, etc.

¿Qué tipo de operaciones militares serían entonces? Antes comentaré que desde la época del Libertador hasta nuestros días incluso, aunque arbitraria e ilegalmente, en Venezuela ha habido ayuda militar extranjera.

¿Qué se sugiere como acciones militares que debe solicitar el presidente de Venezuela de inmediato?

La planificación de operaciones militares combinadas, es decir de fuerzas extranjeras, para estudiar la factibilidad de empleo militar, su alcance y tipos de operaciones, para lo cual ya el presidente debería nombrar un Alto Mando Militar que haga tales coordinaciones.

De inmediato deben autorizar operaciones de reconocimiento e inteligencia en territorio nacional. La situación adversa de grupos armados apoyando a los usurpadores, incluida como tales a lo que queda de FANB, es parte del estudio de la situación para las operaciones.

Coordinar con la tan criticada CIA, apoyo de inteligencia inmediata.

Coordinar operaciones policiales con la DEA y otras organizaciones contra el crimen internacional organizado.

Coordinar el bloqueo naval y aéreo para que entre otras tantas violaciones no le sigan mandando petróleo y combustible gratis a Cuba.

Desactivar las comunicaciones mediante el cable submarino ilegal a Cuba.

Todo lo cual constituye suficientes acciones militares sin disparar un tiro, para tener suficiente capacidad para disuadir mediante una amenaza creíble.

Mucho más hay que hacer como operaciones militares que no comentaré y que hacen relativamente fácil y rápido alcanzar el objetivo contra el crimen organizado que tiraniza a los venezolanos y sin disparar un tiro.

Una acción que debe solicitar el presidente es el ingreso de ayuda humanitaria con resguardo militar a nivel de los estados fronterizos en una primera etapa.

No se necesita invasión militar ni guerra como lo han querido hacer creer, pero la invasión militar y de las organizaciones criminales instaladas en Venezuela demandan acciones militares y policiales, que de nuevo digo, no tienen que ser de fuego ni por decisión de personas distintas a las coordinadas por el gobierno nacional.

Un ejemplo cotidiano: un policía no necesariamente tiene que dispararle a los delincuentes para detenerlos y menos si hay tiempo para planificar la operación, como todos sabemos.

De la Orden de los Caballeros de Fénix
Santos Luzardo

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