El naufragio de teorías… y sus razones (19 años de desaciertos)

Eduardo José Figueroa Marchena / Venezuela RED Informativa

Algo hemos venido haciendo mal, muy mal, en ese “hemos” englobo a los que a lo largo de dos décadas en diseño y prácticas buscamos salidas a este callejón que condujo al genocidio. Algunos saliendo muy baratos sólo pagamos condenas de 4 y 5 años de cárcel, otros murieron y muchos siguen allí, en las mazmorras, torturados y hundidos en espesos mondongos legales con los que el régimen durante años ahoga a sus detractores.

Si, algo hicimos mal y por más larga que ha sido la lección no terminamos de corregir, soy iterativo en la aclaración de que los errores recaen sólo en las dirigencias políticas opositoras y en los que hemos conspirado para derrocar el régimen. Los primeros han fallado por no poder mantener las piernas cerradas cuando la dictadura o la sombra del poder les asoma un dólar, los segundos porque por años creímos que este régimen podía ser quebrado con faenas de estrategia clásica y un par de bolas. La ciudadanía ha respondido ante los llamados y a las interpretaciones que los liderazgos en su momento le dieron a las tensiones sociales, ellos, la ciudadanía, son los únicos que han estado puntuales y dispuestos en cada cita, por eso me ofendo cuando algún tecladista señala como indiferentes a los venezolanos.

Las realidades nos han demostrado que no podíamos estar más equivocados, algunos pocos hace unos años asumimos el error y estamos en el intento permanente de enmendarlo y hasta conceptualizarlo para colocar una señalización luminosa en esta curva donde todos se matan. Hace poco un estratega político el cual respeto mucho me dijo que existían grupos de poder dentro de la F.A.N. que continuamente deliberan en contra del régimen, pero que yo no lo sabía ni entendía pues me retiré de teniente. A mí eso me dejó pensando y muy preocupado, no porque haya menospreciado mi capacidad de análisis y alcance dentro del contexto militar, pues si algo me caracteriza es un perfil cívico y renuente a los ungidos camuflados. Mi cuita parte del concepto añejo que se sostiene acerca del origen de todos los males nacionales, la F.A.N. Pues los grupos de deliberación política, las herméticas esferas de oficiales cultivados e interesados en el devenir de la cosa pública quedaron varados en las trincheras que se sanjaron entre la 4ta y la 5ta. Eran oficiales formados en instituciones como el IADEN, el IESA y la UCV por solo nombrar los paraninfos nacionales y no saltar a Norteamérica o Europa donde hubo graduados con honores. Allí quedaron esas elites, esos grupos de poder que eran respetados hasta por los egos Adecos y Copeyanos, ahora, pues solo quedan generales con curso de estado mayor cubano que en sus círculos más íntimos se sienten rebeldes al decir entre dientes que son chavistas y no maduristas (imaginen esa vaina), oficiales que en el mejor de los casos se arropan con la ignorancia supina cuando se ven envueltos en narcotráfico, contrabando, extorsión y violación de derechos humanos.

Lo único seguro en esta vida es que por una de arroz dos de agua, pero yo podría sumar a esa máxima que también es seguro que no existen esos círculos idealizados de militares que con una pipa y escoces en mano debaten sobre el futuro de los venezolanos, y no existen porque sencillamente gracias al dominio cubano ningún militar que demuestre cultura, discernimiento y criterio básico puede ir escalando grados en el escalafón, si alguno logra colarse por milagro a los tronos privilegiados de Sodoma y Gomorra, al tener el mínimo sentido de humanidad solicitará su retiro de inmediato sabiendo que por hacerlo puede ser arrestado.

Yo respeto a la generación de militares que participaron en los hechos de Abril del 2002, los respeto porque ellos no sólo identificaron prontamente el desastre y arriesgaron sus vidas, también lo hago porque cumplieron con su objetivo, que además era el más difícil; defenestrar al tirano. Entre dimes y diretes todos coincidiremos en que Chávez volvió por la puja de poder, los berrinches e individualismos entre los sectores políticos, los mismos elementos que de darse hoy un golpe de estado llevarían al mismo resultado. Pero, así como respeto a esa generación también los invito, al menos a los que aún se mantienen activos entre diferentes grupos sosteniendo influencia dentro del sector armado, que se sinceren y se entiendan como conocedores y expertos de una F.A.N. que desde ninguna perspectiva existe, como actores respetados de un tiempo en el que los comandantes de unidades militares actuales eran sólo cadetes. Pero esta humilde recomendación no solo va para ellos, también va para personajes tan impertinentes y funestos como los dirigentes del G4 que arrastran las cobijas por hacerse con uno o dos generales, tengan estos prontuario o no, para que al más puro estilo de George S. Patton les monten una sala estratégica sin sillas, sin mesas, sin sede, pero si con mucha capacidad imaginaria que además arroje resultados inmediatos o martirice a otro grupo de jóvenes militares con arrojo y temple que deseen “hacer algo”.

Los venezolanos somos inmediatistas y eso tiene sus razones históricas y culturales que no vienen al caso, pero las soluciones que necesitamos, sobre todo en el ámbito militar, si no se Patón analizan como ciencia y tesis seguirán arrojando esperpentos. Los militares son seres humanos y como tal responden a necesidades e incentivos, vale destacar que no me refiero a mercantiles pues como es bien sabido el guion de esta novela es netamente social. Para captar atención e influencia dentro del sector hay que trabajar, academizar y conceptualizar el mapa entero, sólo así obtendremos resultados diferentes. La buena noticia es que algunos ya tienen ese trabajo adelantado, la mala es que la doctrina de los capitostes opositores es mantener a raya con pánico sanitario cualquier sombra de militar capacitado o voz propia, lo hacen por la torpeza del que sabiéndose limitado evita darle foco a quien considera pueda hacer más visibles sus costuras, lo hacen porque creen que así pueden evitar el surgimiento de nuevos caudillos, elevando su idiotez como un altar cada vez que fichan a su equipo oficiales que responden a ese perfil manipulable o a los que en el mejor de los casos, poseedores de algún “background” se subordinan ante la bombita que de vez en cuando le lanzan, y esos, esos son los realmente peligrosos.

Mientras los liderazgos auto asumidos y malandrones opositores sigan respondiendo a los aventureros comerciantes de euforia que semestralmente dicen tener lista la misma receta que durante 20 años ha sido inefectiva, este drama seguirá en espiral negativo. Por ahora mi esperanza sigue posada en que en algún momento los capaces y probos del sector militar y político puedan encontrarse, reconocerse y logren así completar la menesterosa trinidad de Clausewitz; Voluntad, probabilidad y estrategia. Amanecerá y veremos.

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