El Padrino de la muerte

El Francotirador / Venezuela RED Informativa

Toda resolución de ley pareciera querer escapar de la culpa y la justicia. Esa es la más increíble paradoja. Porque la ley es diseñada e instruida por el hombre, bien por el interés de un colectivo, de un grupo, o, de un individuo. Las ideologías y las religiones cerradas, como las sectas o las mafias, celan este interés que convierten en dogma capital. La propia justicia, como el peldaño último del laberinto, puede terminar siendo un imposible o una abstracción metafísica. En los gobiernos totalitarios o en los delincuenciales donde ni siquiera priva la ideología como motivación de la conducta del victimario o la víctima, la justicia nunca debe ser alcanzada, para que la esperanza acreciente el sin sentido. En ese espacio que devora el tiempo existencial, la gente es capaz de aceptar degradarse hasta el infinito, bajo el principio de que no encuentran como sobrevivir a pesar de todo. Inclusive, la gente llega a hacer una larga cola, aun sabiendo que no hay nada que comprar. Es el mayor consuelo para su hambre hasta que comienza a pensar en la antropofagia. Los ucranianos cruzaron ese umbral después de que Joseph Stalin, les arrebató todo el trigo que habían producido y sus campos fueron diezmados hasta dejarlos morir lentamente de hambre, en el largo invierno del horror.

El suicidio abunda en esa larga noche donde la lengua es la primera tentación por devorar, pero el suicida se dispara de este mundo sin llevarse consigo a su verdugo o victimario. El pacifismo a veces sucumbe a una conducta ciega y sorda, sin estrategia política que derrumbe los barrotes visibles e invisibles de la prisión. El totalitarismo es una ruleta rusa que apuesta a que nadie pueda escapar de su mira o de su ley. Sólo los rebeldes despiertos no sucumben porque son capaces de hacerse matar con tal de preservar la dignidad que reclama la libertad. Sin embargo, la condición humana también se muestra obstinada por otras vías, y por eso en algunos Estados democráticos -en muy pocos-, tratan de sortear el absurdo creando leyes sin vendas.

Los Estados democráticos implosionan su estructura, inicialmente, a través del proceso velado de la corrupción. Corrupción que, al ser descubierta, activa la necesidad de que los conductores del Estado, comiencen a transformar las leyes existentes y creen otras que no tengan ningún amparo o vinculación con la Constitución de la nación. A veces las leyes habilitantes sirven para eso. Por eso, algunos presidentes populistas, se convierten en padrinos de un estado paralelo, fundado en un nido de alacranes. Temen tanto a los medios de comunicación que los censuran, expropian o compran, para evitar que éstos revelen las pruebas de sus delitos.

Lo grave es que el funcionario público transforma su labor en velador de esa nueva e ilegítima ley, para que sea cumplida como ha sido impuesta y ordenada por sus superiores. Así, los servicios de inteligencia comienzan a actuar frente a toda protesta contra los niveles de corrupción que derivan en crisis económica para la nación, y que para el ciudadano común se traduce en escasez. Todo lo publicado en gaceta oficial es transformado en verdad absoluta; toda ley que aparezca en ella, ha sido refrendada con firmas y sellos que le otorgan poder pleno al gobernante de turno. La realidad de las protestas civiles complica el destino de los gobernantes envalentonados, cuando no le es suficiente la acción coercitiva de los servicios de inteligencia junto a los colectivos armados del propio gobierno, entonces recurren a las fuerzas armadas como garante de su nueva ley. La policía no le es suficiente. Ni siquiera aquellos presos psicópatas que incorpora, y que están dispuestos a matar con tal que le otorguen la libertad de poder seguir cazando, su próxima víctima, en las noches tenebrosas.

Pero para que las fuerzas armadas actúen con un interés parcial y no nacional, como instancia represora en cualquier protesta civil, el gobernante la corrompe hasta convertirla en el cómplice más cercano de su poder. Y eso exactamente, es lo que ha ocurrido en Venezuela desde que se instaló la revolución bolivariana con las llamadas Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB). Particularmente, con la Guardia Nacional que perdió la divisa de su honor, en las avenidas donde derramó tanta sangre. Esa Guardia Nacional que lleva estandarte del Ángel de la muerte, por haber fusilado, desfigurado y violado, el corazón más puro de una patria: su juventud.

Hoy, Vladimir Padrino López, que no caracteriza como un ministro de la defensa sino como un esclavo de la corrupción, la impudicia y el crimen, es uno de los garantes de esa descomposición que comenzó ya hace dos décadas en Venezuela cuando Cuba empezó a colonizarla. Nadie olvida que, arrodillado ante Fidel Castro, Vladimir Padrino López, fue ungido para cumplir esta misión apocalíptica.

Con la colonización de Venezuela por parte de la dictadura de Cuba, no sólo se intervino y comenzó la conducción de la revolución bolivariana a la manera que quería Fidel Castro, sino que empezó la más mortal y estelar obsesión del ojo del huracán: la eliminación del Estado en Venezuela, y con ello un tipo de gobernanza disociada por sus rivalidades internas. Propias de las bandas delincuenciales y criminales. Así entró en posesión del territorio Nacional, grupos de narcotraficantes que fracturaron buena parte de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas, reclutándolas para sus carteles, como la Narcoguerrilla colombiana, que simula una división a raíz de las disputas de los acuerdos infructuosos de paz en la Habana, para crear dos frentes geopolíticos en su expansión regional para el procesamiento y la producción y traslado de la cocaína en su comercialización internacional: una FARC en Colombia, y otra FARC, en Venezuela. A partir de allí, el gobierno de Nicolás Maduro, se distancia del ELN. Lo comienza a despojar de ciertos territorios, sobre todo, de su presencia en el Arco Minero.

Porque la FARC será el nuevo ejército que habrá de sustituir definitivamente a la FANB. La emboscada que se ejecutó a miembros de las FANB, en Apure, tiene un objetivo a lo interno de ella y a lo externo de la misma, necesario para perpetuar la dictadura de Nicolás Maduro y hacerla aparecer imbatible para sus enemigos nacionales e internacionales. Es decir, las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas, no tienen experiencia ni capacidad de respuesta rápida y profesional bien entrenada, que pueda enfrentarse a una invasión o desafío militar, ya comenzada con los cubanos, la Narcoguerrilla, la presencia de grupos terroristas como Hamas, Hezbola, Irán, Rusia y China. Pareciera que las Fuerzas Armadas que derrotaron a las guerrillas patrocinadas en los años sesenta, por Fidel Castro, ya no son las mismas. No sorprende que la FARC ha comenzado a reclutar y a entrenar a jóvenes venezolanos, en casi todos los estados venezolanos, que no encuentran cómo sobrevivir ante la hambruna y la desesperanza. Si la Habana fue el escenario para los diálogos para acordar la paz entre el gobierno colombiano y la FARC, es obvio también que, en otro espacio más secreto, se presuma que hubo diálogo para afincar el proceso de colonización de Venezuela por parte de la dictadura de Cuba, utilizando a la FARC.” ¡¡Una revolución jamás entrega el poder!!”, dijo una vez Fidel Castro.

El enfrentamiento de miembros de la FANB en Apure, con las supuestas guerrillas de la FARC, comandadas por Gentil Duarte desde Colombia, fue uno de los tantos instrumentos o maneras, para seguir desmoralizando y vejando públicamente, con muertos y rehenes que el mismo ministro de la Defensa Vladimir Padrino, demostró no estar interesado que la guerrilla devolviera los cadáveres o los rehenes. Porque para Padrino López, le es suficiente para su orgullo espartano, una Fe de Vida de sus amados soldados con un video grabado en celular. Tal circunstancia, pareciera que es un mensaje provocador a los miembros de la FANB que están en la Armada, la Aviación y en gran parte del Ejército. Volcán que no ha erupcionado todavía. Probablemente, esperando o propiciando éstos, un punto de inflexión estelar que comprometa no sólo la liberación de Venezuela, sino la del hemisferio todo que se ha convertido en la cabeza de playa de los enemigos del país más poderoso del mundo: Los Estados Unidos de América. La avanzada del desmontaje estructural de las FANB comenzó con el General Cubano Ramiro Valdez. Al principio, éste se encontró con un obstáculo que todavía no ha sido sorteado completamente: la Armada, la Aviación, y parte del Ejército no toleraba ni tolera, la intervención cubana, que no sólo cambió los pensum de la Academia Militar, sino que influyó en la cadena de mando al extremo del vejamen y la comedia más relevante que hizo reír al planeta. La FANB tiene más generales que cualquier potencia militar del mundo y la misma Otán.

La degradación llegó hasta el horror máximo, cuando los asesores cubanos, reestructuraron los servicios de inteligencia, y progresivamente, desmontaron la psiquis de muchos oficiales, su pudor, ética, para que hicieran de la tortura, un arte del exterminio humano. La propia FAES, se reúne y acuerda con las bandas de delincuentes que azotan hasta la comunidad médica, la delimitación y repartición de las áreas del gobierno vil y asesino que representan en pueblos y ciudades. Todos los informes de lo que se hace y acontece, dentro y fuera de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB), y de la misma policía con su cuerpo más depredador, que ejecuta a mansalva a los vulnerables pobres de los barrios populares, la llamada y siniestra FAES encapuchada y que actúa con sofisticadas armas de guerra, pasan por las manos del ministro de la Defensa del Capo Mayor Nicolás Maduro. Ministro de la Defensa que siempre aprueba y firma los actos del horror de aquellas fuerzas de exterminio que están a su mando y que deben rendirle cuenta de sus servicios en prolijos informes. Sin embargo, desde su despacho, el Ministro de la Defensa no piensa que pueda ser juzgado, sentenciado y condenado por crímenes de Lesa Humanidad. Mas, en la hora más inesperada del día y la noche, en la que puede ser cazado como la bestia más repugnante.

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