El secreto mejor compartido

Editorial / Venezuela RED Informativa

El SECRETO MEJOR COMPARTIDO en estos últimos 22 años en Venezuela, ha sido sin duda alguna el manejo y conocimiento, por parte de unos “pocos”, de las magníficas ventajas que aporta a la casa, el mejor sistema electoral del mundo.

Acá, en Venezuela, un gentío estaba al tanto de la “cosa”. ¡De ambos lados! Acá un gentío conocía y sabía de las trampas por “inyección” de votos y de votantes, que alteraban siempre y a favor del “proyecto” cualquier tipo de proceso de votación.

Muy pocos nos atrevimos a denunciar la charada algorítmica en el referéndum para revocar el mandato de Hugo Chávez en 2004. En ese “evento”, el difunto escapó de las maquinas Smarmatic como triunfador absoluto.

Aún cuando las encuestas a boca de urna lo daban por perdedor, y eran interminables las filas de gentes en su contra, que se mantenían con un entusiasmo revanchista nunca antes visto, y tenían muchísimas ganas de salir de él esperando para botarlo como un grave error, la madrugada del día siguiente a los comicios despertó a Venezuela con un Chávez “ileso” y más “querido” que nunca.

La Coordinadora Democrática, así como su siguiente marca, la MUDa, tenían y tienen completamente claro cómo es que se batía, y se bate, el chocolate de esa torta.

Su alta cúpula, perversa y arrastrada, supo repetir lo que ya habían hecho con los partidos del status muy venido a menos de la Cuarta República, en sus últimos tiempos: traicionar a las grandes mayorías del pueblo venezolano y arreglarse con Chávez y su gentuza, para ir “pegaos” para siempre en la piñata del extinto estado CADIVI.

Resulta infantil refutar toda esta historia negra/roja, sacando como ejemplo los resultados que dieron composición a la Asamblea Nacional de 2015. Aquello fue una operación impecable de desinformación, que en la práctica solo sirvió como una pobre vitrina política para la oposición. Vitrina que no afectó, ni conspiró de forma práctica alguna tras seis años de idioteces y disparates, con el desalojo del poder del eterno gobierno de la revolución bolivariana.

Total, hasta que resultó de alguna utilidad el paquete de lo electoral, estos vividores de la política le dieron uso y les sacaron los regalos que llevaban por dentro las elecciones en este país. Hoy, en cambio, tras los resultados y la tragedia electoral que el mundo entero ha presenciado en la Norteamérica del 3 de noviembre, por las mismas manos y con las mismas gentes, está demás insistir que “eso” ya no tiene caso.

¡El juego político está y estará trancado por mucho tiempo en Venezuela!

Resulta poco probable que mucha gente se continúe ofreciendo como pendejos públicos para volverle a dar al sistema político venezolano una nueva manita de pintura democrática.

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