Elluz Peraza, nos abre su corazón: “Siento indignación, tristeza e impotencia por lo que ocurre en Venezuela”

Úrsula Montenegro / Venezuela RED Informativa

Sin lugar a dudas las décadas de los 60, 70 y 80 fueron las de mayor esplendor del siglo XX venezolano. Disfrutando de la prosperidad signada por una democracia que se consolidaba y permeaba todas las capas sociales y todas las actividades imaginables a las que una nación saludable pueda dedicar sus mejores esfuerzos. Y ese vigor era evidente en una industria cada vez más fortalecida en lo económico, en lo técnico y en lo artístico. Se trataba de la televisión. Aquella caja mágica que día a día acompañaba a los fieles televidentes con producciones de altísima calidad, que incluso marcaban pauta a nivel internacional. De allí que los venezolanos de aquella etapa de esplendor añoren cada programa, cada figura, incluso cada spot publicitario generado para esa pequeña pantalla que no solo los entretenía, también los llenaba de orgullo.

Y dentro de ese cúmulo de espacios televisivos, se encontraba uno que siempre brilló con luz especial, deslumbrando al pueblo venezolano sobremanera, haciéndose adictivo… Una vez al año los venezolanos, que en el pasado lucharon contra la monarquía española y entusiasmaron al resto de los latinoamericanos con ese ideal, empezaron a darse el lujo de aceptar complacidos nombrar una reina… de belleza, que los obnubilaba irremediablemente. Así por décadas, año tras año, el Miss Venezuela organizado por Venevisión, hizo soñar a las muchachas venezolanas con ser la más hermosa de nuestro terruño (y cuidado, sino del orbe), mientras el país entero se dejaba deslumbrar por un show de altísima calidad, repleto de glamour, talento y belleza.

Todo fluía con normalidad hasta que una de esas hermosas soberanas rompió con los cánones y a pesar de ostentar el título más ambicionado en Venezuela, después del de ser presidente de la República, a pesar de saber que estaba destinada con su corona, su banda y su cetro a conquistar el universo de ser posible, decidió dejarlo todo por amor… enamoradísima se casó al día y medio de haber sido electa y dio al traste con la Organización Miss Venezuela. Los directivos y el canal estaban furiosos, pero ella estaba en el séptimo cielo…

Pero no era cierto que su carrera estaba arruinada… décadas de presencia constante en el medio artístico así lo avalan. Es más, esa chica enamorada y dulce supo granjearse el afecto del pueblo venezolano y más adelante se hizo una de las protagonistas de telenovelas más queridas. Ella pertenece a aquella buena, encantadora y añorada historia de la TV en Venezuela. Es, sin dudas, una de sus protagonistas y testigo de excepción… Damas y caballeros, con ustedes Elluz Peraza.

Una trayectoria impecable

Un cambio repentino

A Elluz Peraza no le gusta hablar de política, no es su fuerte, pero como ocurre con todos los venezolanos, un día la política tocó a la puerta… de su automóvil… hará unos 21 años atrás, que transitando por las calles de Caracas, con su hija y su mamá dentro del vehículo, la delincuencia desbordada, y consentida por el entonces presidente Hugo Chávez (por aquello de que también eran padres de familia y tenían que comer), intentó robarla. Entonces, aprovechando que un proyecto internacional la requería, no lo dudó e hizo maletas rumbo a la Florida. “Yo ya estaba buscando una salida porque veía que la cosa iba mal en Venezuela. Y se notaban en ese momento los patrones ‘extraños’ de lo que venía. Nunca pensé que iba llegar a lo que ha llegado, pero igual lo intuí”, nos comenta la actriz con tristeza. Gracias a ese sentido premonitorio que el intento de robo desató, buscó mejores horizontes en USA.

“Estar en USA es difícil. La vida aquí es mucho más exigente. Tienes que tener seguro de carro, sino no puedes manejar. Tienes que tener seguro médico… fue duro y sigue siendo duro para los actores que teníamos una vida allá en Venezuela muy cómoda. Uno vivía bien, yo vivía tranquila”, así rememora la actriz la transición que le tocó vivir cuando se estableció en USA.

Veinte años después, la industria que la encumbró está hecha añicos, prácticamente arruinada, paralizada, con cero producción de dramáticos, los espacios que en Venezuela le dieron un nombre a Elluz Peraza.

Estados Unidos no era extraño para Elluz, ya cuando niña había vivido allí. Además, a inicios de los 80 dos de sus hermanos ya residían en el país (en Virginia y Maryland) e hizo su primer ensayo de traslado: “Yo ya había hecho el esfuerzo de mudarme a USA cuando enviudé (a la muerte del cantante venezolano Germán Freites, su segundo esposo, en 1983). En Virginia viví un año y cuatro meses, pero tener que trabajar y atender a dos niñas en el invierno fue muy duro para mí”.

La dureza de los inviernos del norte, la mandaron de vuelta a su tierra, y los canales de TV la recibieron cálidamente. El tema de la renuncia a la corona estaba olvidado, más bien formaba parte sin proponérselo de la atmósfera atractiva de su ascendente estrella: “Retomé actividades artísticas en el programa ‘Ellos dos y algo más’, empecé incluso a ser la contrafigura en los dramáticos”.

Una mujer de fe

-Sabemos que la fe es vital en su día a día, cuéntenos sobre ese aspecto tan especial en su vida.

-Dios me ha guiado muchísimo. Yo siempre lo busqué, tal vez no de las maneras más correctas. Ahora soy definitivamente cristiana. Mientras todavía estaba trabajando en las novelas yo me había bautizado. Y empecé a orar para que Dios usara mis talentos para servirle. Y afortunadamente después de cinco años en Florida me llamaron de un ministerio en donde hacemos vídeos para las redes sociales, tenemos una radio que se llama CVC La Voz, donde conduzco un programa. También tengo otro espacio en una emisora que no es cristiana, Pangea FM, no obstante, en ambos hablo de la esperanza que tenemos en Jesús. No se trata de ser religioso, sino de tener la confianza de que Dios nos ama, y que si lo buscamos Él nos ayuda. Yo soy una prueba fehaciente. Ahora tengo 11 años en ese ministerio, de no haber estado allí, estaría pasando mucho trabajo, tal como lo pasa una gran cantidad de actores venezolanos en Florida. Estoy bien, estoy tranquila y le doy gracias a Dios todos los días por eso.

La fe cristiana, la luz que ilumina su camino

Elluz Peraza, una gran actriz venezolana

-Cambiar de aires, mudarse de país siempre entraña dificultades, ¿cómo ha sido ese proceso para usted profesionalmente hablando?

-Cuando me instalé en Florida habían como 6 productoras de televisión diferentes, cuatro fijas y como dos o tres independientes. Pero poco a poco el mercado mexicano fue eliminando la competencia. Ahora solo queda una productora que hace telenovelas tanto en Colombia como en México, que es Telemundo. Con ellos me ocurrió que antes de que muriera mi mamá, que ya tiene un año y poquitos meses que se me fue, me llamaron para trabajar, pero ella estaba en el momento más crítico y yo necesitaba estar a su lado. Querían que yo hiciera un personaje y me dijeron que se adaptarían a mi horario. Y yo les dije: “Yo conozco cómo es ‘el adaptarse a mi horario’, un día dicen: ‘ese decorado hay que tumbarlo y hay que hacer las escenas hasta las 12 de la noche, y yo no voy a tener quien esté con mi mamá, yo no puedo”. Entonces me negué y creo que ahí me cerré la puerta. Sin embargo he podido hacer obras de teatro. Estoy estudiando la posibilidad de una película que van a hacer en República Dominicana. También hago comerciales de voz y comerciales de imagen. No me he negado a la televisión, pero sí estoy un poco retirada.

-Siempre la recordamos con especial énfasis como la protagonista, la buena, la sufrida… pero sabemos que usted ha ofrecido muchos registros en su carrera.

-Por supuesto, hice una mala que me trae buenos recuerdos. Era una muchacha consentida en la novela “Macarena”. Mi personaje Felina generó muy buenos comentarios. Recuerdo que esta telenovela fue protagonizada por Kiara y Luis José Santander. A mí me llamaron para hacer el papel de la mamá de Luis José, y recuerdo que le dije al del casting: “Si a usted le parece que yo haga el papel de la mamá, yo lo hago porque soy actriz, pero no me voy a estar poniendo arrugas todos lo días, porque cuando termine la novela en verdad las voy a tener”. Ese personaje se lo terminaron dando a Lila Morillo y a mí me dieron a Felina. Al final Felina salió triunfadora, y aunque no se quedó con el protagonista, terminó en los brazos del personaje de Jean Carlo Simancas, nada mal para ser “la mala”.

-¿Ser actriz fue un sueño cumplido?

-Yo no entré a la televisión como mi gran sueño, como lo que quería hacer toda la vida… Los ejecutivos de TV me llamaron en principio por el escándalo publicitario que generó la renuncia a la corona del Miss Venezuela. Ante esa situación, siempre sentí que podía poner las condiciones. Incluso cuando no querían acceder a alguna petición mía, les decía que yo podía hacer otra cosa en la vida. Y me lo he probado varias veces a mí misma.

-Usted hizo varias telenovelas en Venezolana de Televisión, lo cual a estas alturas parece increíble, debido a en lo que está convertida esa planta. ¿Qué nos puede contar sobre su experiencia allí?

-En efecto, protagonicé varias telenovelas en Venezolana de Televisión. Recuerdo en particular “La Cenicienta”, al lado del galán español Carlos Piñar. Yo llegué a VTV cuando la reina allí era Amanda Gutiérrez. Me cambié de canal cuando en Venevisión tuve un impasse con un ejecutivo que me dijo que yo no era actriz. Me fui a ese canal 8 que tenía una explosión creativa y hacían programas de gran calidad. “La Cenicienta” contenía mucho humor. Fue escrita por Mariela Romero y mis hermanastras eran Tania Sarabia y Carlota Sosa, que eran muy malas con mi personaje. Tania me decía: “Cuando te rompemos el vestido y te pones a llorar, me provoca llorar contigo”… Disfruté mucho esa novela, que tuvo muchísimo éxito por cierto. También hice allí “La fruta amarga”. Recuerdo que una persona, pretendiendo insultarme, me dijo: “Es que tú pareces una campesinita”, y yo le respondí: “Sí, en mi corazón a lo mejor soy una campesinita. Yo soy sencilla y disfruto cualquier cosa, sé adaptarme”. Ese personaje también lo disfrute muchísimo, recuerdo que lo interpreté al lado de mi querido Daniel Alvarado, que se fue hace muy poco.

-Las telenovelas de VTV tuvieron éxito, la gente las veía.

-Todavía hay personas en el exterior que me reconocen por esas novelas. Yo hice como 5 dramáticos en VTV.

-Elluz Peraza es una actriz que pertenece a ese cúmulo de mujeres hermosas que salieron del certamen del Miss Venezuela, y de repente estaba en TV y en el cine.

-Sí, yo comencé con ese boom de misses que se convertían en actrices. A mí me llamaron porque Lupita Ferrer y Rebeca González se habían ido de Venevisión. Mientras que para la filmación de la película “Los Tracaleros”, Chelo Rodríguez había quedado embarazada de Orlando Urdaneta y no podía hacer el papel. Cuando me vieron trabajando al lado de “Toco” Gómez y Orlando Urdaneta en la pantalla grande, Venevisión aceleró mi ingreso. En aquel momento tenían protagonizando a Marianella Salazar, locutora y periodista muy famosa de Venezuela. Ella era muy sexy y la tenían haciendo un papel de mujer buena y humilde, estaba desesperada por salirse de eso porque no era lo de ella. Ahí es cuando nos metieron a Judith Castillo y a mí, que habíamos quedado de primera finalista y reina en el Miss Venezuela. Judith nos representó en el Miss Universo y quedó de primera finalista, lo hizo estupendo. Al final me dejaron a mí protagonizando con José Bardina. Cuando terminó aquel proyecto seguí como protagonista del clásico “Cumbre Borrascosas”. Recuerdo que yo les decía a los ejecutivos que yo no era actriz, pero igual muy responsablemente me puse a estudiar para hacerlo cada vez mejor.

-Entonces a una jovencísima Elluz le dicen “vas a protagonizar una telenovela sin tener experiencia”, ¿cómo lo manejó? ¿Le dio chance de planificar algo?

-Yo no perdí el control en ningún momento. Siempre me ha gustado la creación. De hecho, yo hacía manualidades: pintaba, bordaba, hacía macramé, tejía… mi vocación siempre fue artística. En principio, había pensado estudiar Publicidad y Mercadeo para ser creativa en una agencia publicitaria. Siempre fui muy responsable en mi carrera artística.

-¿Cuándo se da cuenta que sí podía ser actriz?

-Cuando me hicieron el casting para “Los Tracaleros”, ahí fue que descubrí que tenía talento para actuar. La prueba fue al lado de “Toco” Gómez. Yo me dije: “Puedo hacer esto y me gusta”.

-“Los Tracaleros” fue una película relevante para el cine venezolano, tuvo mucho éxito. ¿Cómo fue esa experiencia de filmar la primera película?

-Llena de una cantidad de cosas bonitas, sentía que estaba haciendo algo importante junto a gente importante. A “Toco” y Orlando los había visto en la televisión, y yo estaba ahí a la par con ellos… para mí eso era fascinante.

-¿Por qué no hizo más cine venezolano?

-A mí no me gustaba hacer desnudos, por eso hice poco cine venezolano.

-Como ocurre con todas las actrices, el tiempo pasa y llega el momento de hacer transiciones, ¿cómo llevó este proceso?

-Yo estudié, yo me preparé. Cuando estás empezando te dicen que no tienes experiencia y cuando tienes experiencia te dicen que ya no tienes los años para ser protagonista. Por eso cuando me ausenté y luego regresé después de mi viudez, esa transición de protagonista a contrafigura y luego a primera actriz, fue muy bonita. Lo acepté perfectamente, igual que acepto ahora mi edad y la disfruto. Me siento una mujer saludable, que todavía puedo hacer muchas cosas, que todavía puedo aprender, y eso es magnífico.

Bella por dentro y por fuera

Elluz, la breve

-Vamos más atrás en su historia, sus verdaderos orígenes en la farándula venezolana. ¿Qué la motiva a ingresar al Miss Venezuela?

-Todo lo del concurso lo hice para complacer a mis padres. Al contrario de la mayoría de las muchachas que se meten en contra de la voluntad de sus padres, ellos eran los que me querían meter en cuanto concurso había…

-Pero a decir verdad, el ojo clínico de sus padres no se equivocó. ¿Participó usted en algún concurso previo?

-La mamá de Carlos Olivier, Linda Olivier, me llevó al concurso de Miss Princesita, me fue a buscar a la casa, me llevó de la mano y me hizo firmar el contrato, aunque yo no quería. Ella prácticamente me obligó a hacerlo, y gané. Claro, también lo disfruté.

-El Miss Venezuela es un tema frívolo, a fin de cuentas es entretenimeinto televisivo. ¿Qué significa para Elluz Peraza haber sido parte del Miss Venezuela?, porque sí forma parte de esa historia, y de qué manera.

-Para mí es una historia bonita. He sido reina, un pedacito de cuento de hadas dentro de mi vida. Tuve una corona y el hecho de que fui diferente y de que marqué historia en mi país, el hecho de haber renunciado a lo que tantas chicas anhelan, y de que a pesar de mi renuncia me fue bien igual, es muy enaltecedor. Pero he logrado verdaderas grandes metas: Tengo dos hijas. Ellas no quisieron concursar y no quisieron tampoco entrar a la televisión, tal vez porque las llevaba conmigo muchas veces a las grabaciones, y veían todas las veces que repetíamos, y todas las esperas por alguien o por la cámara o porque se echaba a perder una luz. Ellas prefirieron irse por otras ramas. Me siento muy bien y muy satisfecha por sus logros.

-¿Cuántos días duró su reinado?

-Dicen que 36 horas, es decir, un día y medio. Al día siguiente de haberme coronado, yo me fui supuestamente a comer helado, a ese lugar era al que me permitían salir con mi novio de ese momento. Y en el camino decidimos eso: casarnos y no regresamos hasta que lo habíamos logrado, al día siguiente en la madrugada, acompañados por dos amigos con los que habíamos estado dando vueltas. Uno de ellos tenía como papá un juez al que estábamos buscando para que nos casara. Fue toda aventura, por lo menos tengo una historia que contar.

-Usted había participado en el Miss Venezuela, el certamen más prestigioso de Latinoamérica, y había ganado la corona, ¿por qué no vivir su año de reinado y luego entregar el cetro con normalidad?

-Yo solo tenía 18 años. Tenía año y medio con este muchacho visitándome en casa. Al único sitio al que nos dejaban ir era a esa heladería, y teníamos que estar de vuelta en media hora. Más que por amor, fue por la injusticia que yo sentía debido al trato hacia él por el concurso. Como yo ya era reina de belleza, entonces tenía que tratarlo como un lacayo. Me rebelé contra eso. Esa no fue una decisión que reflexioné mucho. Y él me dijo: “Si esto es ahora, imagínate si llegas a ganar el Miss Universo. No te van a dejar ni asomarte a la ventana”. Agarré pánico y tomé esa decisión.

-Papá y mamá pudieron ver a su hija ganar el máximo concurso al que se puede aspirar en Venezuela, lo que seguía era el Miss Universo, y quién quita que hubiera sido Elluz Peraza la primera venezolana en ganar el cetro universal…

-Interesante que especules con eso, a lo mejor yo no hubiera ido tan preparada. Judith Castillo nos representó excelente. Habló hasta cantonés… Mis padres estaban furiosos, mi cuñada me decía que a mi hermano lo iban a botar del trabajo por el escándalo… Pero papá y mamá ya a los tres meses aceptaron que él fuera a visitarlos, porque se dieron cuenta que en realidad él siempre tuvo buenas intenciones conmigo. Y después les dimos una nieta. Cuando nació mi primera hija fue una bendición para ellos. Mis padres no guardaron ningún resentimiento.

-Ya después en el seno familiar esa historia sería para disfrutarla con buen humor.

-Sí, incluso una de mis cuñadas me decía: “¡Me echaste a perder mi viaje a Hong Kong!”.

-Ese es uno de los acontecimientos más importantes de la farándula venezolana de todos los tiempos: ¡La renuncia por amor de Elluz Peraza!

-Sí, de hecho cuando regresé después de casarme, el presidente del Miss Venezuela de entonces, trato de ver si podían deshacer el matrimonio. Pero no, era legal. Yo tenía 18 y él 21.

-¿Y él dónde está en este momento?

-Él está en Venezuela, se casó hace mucho tiempo, tiene años con su pareja y sigue en contacto con mi hija siempre.

Gran dama de los medios

Su vida en la Florida

-¿Cuantos años de vida profesional ya cuenta Elluz Peraza?

-En TV unos 35 años, sumando la actividad radial de ahora: 45.

-¿A qué se dedica en este momento?

-Tengo dos programas de radio, aparte creo contenidos, blogs, podcats, artículos para CVC La Voz y su página online. Los programas de radio son magazines que abordan diferentes temas. En CVC La Voz hago un programa que sale a las 12 del mediodía todos los lunes, con contenidos cristianos del interés de todo el mundo. Mientras en Pangea FM tengo invitados no necesariamente cristianos, como Víctor Cámara o Eduardo Serrano. Me parece fascinante porque es una manera de comunicarme con el público y que le pueda dejar una enseñanza o información que pueda ser importante.

¡Justicia para Venezuela!

A pesar de la distancia temporal y geográfica que separa a Elluz Peraza de su tierra natal, el interés y el dolor por lo que allí ocurre están a flor de piel. Es imposible no notar en la inflexión de su voz la preocupación que el tema genera en su sensibilidad. Además no hay nada que contarle, como profesional de los medios, ella está muy bien informada. Ahora pone a un lado su aversión a la política para dejar fluir sus convicciones más profundas respecto al tema.

-¿Qué opina de lo que pasa en Venezuela?

-Me causa indignación la injusticia de lo que ocurre en mi país. No se justifica que haya llegado a este punto el desastre. Siento indignación, tristeza e impotencia.

-¿Cree que haya alguna salida a este atolladero en el que está metida Venezuela a todo nivel?

-Todos los esfuerzos han sido lanzados a la basura, no hay justicia para los estudiantes ni para las jóvenes que en mala hora recibieron tiros en la cabeza. Parece que no se puede hacer nada. Pero de algo estoy segura: Dios hará justicia en Venezuela.

-¿Usted se moviliza en Florida en torno al tema político venezolano?

-Cada vez que hay marchas acá en Florida yo hago publicidad, divulgo el propósito y marcho las veces que sean necesarias. Pero lo que hago a diario es orar para que la gente que ha hecho tanto daño se vaya y no vuelva nunca más. Para que se haga justicia por esta opresión indebida y cínica.

-¿Cómo ve el futuro de su país?

-Venezuela nunca volverá a ser la misma. Debe ser más consciente. Olvidar la filosofía del más vivo, del que siempre pica adelante. Por respeto a lo vivido, eso debe cambiar. Y deben imperar valores como la ética, el respeto y la educación.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: