¿En qué punto estamos?

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

No podríamos hablar de estado y grado de la causa porque se suspendió el estado de derecho.

No podríamos hablar de crisis política porque se impuso la antipolítica surgida del oscurantismo producido por todos los vicios heredados de la cuarta República, como el crimen e impunidad, la inopia e ignorancia, la anomia e indecencia, el deshonor y la mentira, pero el peor vicio de todos ha sido: poner la política en manos de los políticos venezolanos. La política debe ser asunto de estadistas, tecnócratas, trabajadores, patriotas y honorabilidad, no de ignaros, farsantes, flojos, apátridas y rufianes. A la vista están los resultados, el pueblo esclavizado en el abismo de la ignominia y la cáfila de políticos perversos millonarios en el olimpo de sus concupiscentes inmoralidades.

La combinación de esos vicios con el poder producen cada uno de los efectos devastadores que sufrimos y la necesidad de imponer la tiranía como medio de persuasión y dominación para perpetuarse en el poder. Poder que a la vez expone la serendipia punitiva que paraliza al mundo de asombro y sin hallar qué hacer.

Diría la doctora Rita Levi, que nuestra situación es la consecuencia de una inducción cultural de bajo techo, donde prevalece el sistema límbico como fuente de la acción volitiva, es decir, los incluidos en ese paradigma se mueven por emociones. Esta tesis constituye un axioma que puede ser verificado solo con ver la calidad de la inmensa mayoría de los mensajes enviados a través de las redes sociales.

Una sociedad organizada, formada, consciente de la ciudadanía y el estado de derecho como consecuencia de la educación, actúa desde el sistema neocortical y sus actos son siempre creativos, progresistas y protectores de los bienes jurídicos que sustenta la institucionalidad republicana.

Ya el Libertador nos había advertido que: “Las naciones marchan al término de su grandeza con el paso que marcha la educación”, y es muy triste que nuestra sociedad haya sido sumida en muchas insuficiencias para ser dominada por los politiqueros, porque también S. E. el General Bolívar, etc, etc, etc, dijo: “Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla: porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud; que el imperio de las leyes es más poderoso que el de los titanos… que el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad”, pero: “…más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía”.

La solución de tan grave crisis está en manos de los pocos venezolanos conscientes del llamado de la patria y dispuestos a darlo todo por su libertad con los medios ya archi referidos y comentados.

No es un tema de acciones político-diplomáticas, es un tema de seguridad y defensa nacional frente a un enemigo que avanza, gana terreno y consolida objetivos cada día. La adversidad les da herramientas y nuevas ventajas que solo es posible en anarquía y opresión.

El régimen cubano es experto en no pasarse de la raya de peligro con los EEUU, para que estos no actúen con sus armas y en ese equilibrio cautelar de extremo cuidado tienen sesenta años esclavizando un pueblo entero y veintiún años al nuestro.

“Todo pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”. La más aberrante ignorancia es creer que alguien administraría un emporio de riquezas con honestidad y responsabilidad sin los controles necesarios; que alguien sin una formación estructurada, académica y del nivel necesario podía dirigir un país; que los tiranos de Cuba le hicieron la guerra a los venezolanos por quince años sin propósito o por mera ideología, la razón era Venezuela y finalmente se la entregaron sus propios militares. Claro, no los militares que antes derrotaron con las armas y el honor a esos miserables cubanos.

Estaremos esclavizados hasta que despertemos al deber republicano, entonces apenas comenzaremos a transitar el camino de la libertad.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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