En serio

Marcaritas / Venezuela RED Informativa

Acá, Adentro, más temprano que tarde llegaremos a las manos. Más temprano que tarde obligatoriamente tendremos que andar por la ruta de “por las malas”. Y los muñecos parlanchines, títeres y “expertos” por cuenta del NARCOGOBIERNO que dicen hacer oposición, así como buena parte de la beatería nacional, nunca, pero nunca van a encarar con valor esa opción.

Muchas toxinas de cuentos chinos de resolución “negociada” de conflictos. Modelos escolares de juegos parlamentarios y demasiadas estupideces inútiles de “formulas ONU”, que han demostrado en la práctica y por casi 75 año, NO servir para poner fin a los horrores, el genocidio desde el Estado y el éxodo espantado de pueblos enteros, les llenan la cabeza de pajaritos preñados.

Desde Camboya hasta la Siria actual ONU nunca termina en nada. En ese universo paralelo a la realidad en que se mueve, incluso se premia a los asesinos del planeta con puestos en la Alta Comisión de los DD.HH. de la Organización.

Así en los casi 75 años de existencia de la ONU, han explotado en sus narices algo cercano a 160 guerras, guerritas y guerrotas en todo el planeta tierra. Un promedio de casi 3 conflictos de magnitudes distintas cada año, sin que la ONU pase de las declaratorias y de las resoluciones inservibles con números de rifa… ¡Mal averaje!

Lo cierto es que sus métodos y metodologías parecen poco útiles para resolver problemas, para lo cual, por cierto, fue creada.

En cuanto al Sistema OEA, con todo y su flamante Carta Democrática Interamericana, excepto por la presencia amiga de un hombre del tamaño moral y ético de Luis Almagro, resulta también más o menos lo mismo para encarar una solución de hemisferio al “asunto” Venezuela.

Y así, dados los momentos electorales del policía del Mundo Libre, parece que no queda otra cosa que una “salida a la venezolana”.

Cuando uno escucha las declaraciones del capitán Cabello: “Por las malas no nos vamos, y por las buenas tampoco”, es momento de dejar de ser pendejos como pueblo y abrirnos al mundo infinito de la violencia legítima, para recuperar a nuestro país de estas alimañas.

Una invasión armada de naturaleza “privada” o concesionada al estilo postmoderno, articulada por hombres y mujeres decididos de Afuera y de Adentro, es la única ventana posible que queda para recuperar a Venezuela.

Una invasión armada feroz, rápida y asistida diplomáticamente por los Estados Unidos de Norteamérica, a través de acciones militares territoriales, de sabotaje interno y de ablandamiento de los centros de poder y de apoyos de los criminales bolivarianos, es una “vía intensa”, para sentar a estos desgraciados a escoger de una vez por todas la forma en que “desean” salir del país…

¡Doloroso, sucio, feo y sangriento! Como los sótanos del SEBIN. Como las propuestas de los hermanitos Rodríguez para arreglarse con los “Vamos Bien”.

Mismo idioma. Mismo lenguaje. Mismos códigos.

Una nueva Campaña Admirable, con todo y decreto en borrador del Diablo Briceño de Trujillo.

“Cubanos, iraníes, etarras y resto de la basura del mundo que acompaña a la porquería del siglo XXI contado con la muerte. Sabemos que no sois inocentes. ¡Chavistas, colectivos privados de dignidad también!”.

Se trata de articular gente, gobiernos amigos, logística y hacer territorio. Conseguir la condición de Gobierno Beligerante y hacer las cosas que estos estúpidos del 2019 nunca tuvieron los cojones de llevar a cabo, para salvar a nuestro país.

No se trata de una apuesta arreglada de poner a un imbécil como figura con respaldo mundial, para jugar al presidente de nada. Hablamos de tomar por las malas un pedazo de tierra venezolana y hacerlo territorio libre. Sacar al Bravo Pueblo de nuestro Himno Nacional de la hipnótica zona cómoda de los acuerdos inmorales de los malvivientes de Ayer y de Hoy de ambos lados de la ecuación incorrecta de nuestra política, para en serio liberar a Venezuela. ¡No hay de otra! Si la decisión es comer tortilla, hay que romper los huevos.

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