En Venezuela no son todos los que están ni están todos los que son

Néstor Sánchez Quintero / Venezuela RED Informativa

Estos tipos colaboracionistas son un espejo reflejo de la primitiva y tóxica sarta de politiquería en Venezuela. Los rojos y los supuestos opositores son una mafia de Capo Tutti di Capi a lo Clan Corleone, un contubernio de corruptos, mucho dinero, demasiada ambición de ambos bandos nos puso a hervir las ovoides posturas a costó de gallinas con huevos de oro. En el análisis que hice en enero de 2019 en el ascenso al poder de Guaidó, señalo con preocupación que el gran dilema que tenía que enfrentar sin miedos y a plazos era justo su infernal entorno inmediato, y ese por supuesto sigue siendo su talón de Aquiles.

Empecemos por el mediocre y déspota Ramos Allup, cuyo suegro goza y guisa a discreción con este y cualquier gobierno que le permita esos enormes contratos obedientes a dedo, tipo Odebrecht…por ejemplo. El drama de Venezuela es más que político e institucional, es filosofal. Así como se ha derrumbado el mito de las familias perfectas “que no existen”, así mismo se ha derrumbado la moral, la ética y la fórmula de familia- estado-nación-institución.

El TSJ es proclive merecer ser arrasados por una bomba atómica ya que en una Venezuela sin jueces y sin fiscales, donde estás hienas babosas, esa suerte de jaula de locas son las que curiosamente nos dirigen, empero, funcionamos al revés del reloj de la lógica del deber ser, y valiéndose de una sinonimia, es como si pretendiésemos comparar la magnífica y lumínica obra celestial de irrepetibles como Bach, Mozart, Beethoven y Stravinsky con los infantes e infames vulgares e incultos del reggaeton, es decir, nuestros políticos por tradición se han desviado en su totalidad, se han degradado, se han prostituido de forma grosera y altanera, y tal como el mejor pran de recinto carcelario en Venezuela, estamos en manos de un club trendy de invertidos, maricas, psicópatas, una descalabrada pacotilla de mañosos zopilotes, miasmas envueltas en el excremento de un pasado político, un campo lleno de fantasmas que salen mágicamente y dábamos por occisos, un a cuerpo cobarde soez que compran cada botella de whiskey Mc Callan de 76.000 dólares U$, somos unos afiebrados acostumbrados a la mesiánica obra de unos iconos del mal, un síndrome de Estocolmo, una sociedad arrodillada ante sus crueles captores, una eterna sinvergüenzura sin resolver.

La familia, el estado y la nación están enclaustradas en la nauseabunda morgue de la descomposición espiritual, moral, pervivimos rampando en las sobras de la basura sin Civitas Dei, sin Marshall Dillon o alguacil a lo Wyatt Earp que ponga en cintura a la comarca-país como tal. Cuan raudo hemos olvidado la raíz de estás caries, por eso estamos desdentados aquí y ahora, para muestra un singular salta charcos como Carlos Andrés Pérez tomado de la mano de su infausta amante La Negra Matos, par de depredadores a granel entre otras minucias de las minas del estado Bolívar y Amazonas, este dúo dinámico del glorioso vacilón de la Venezuela de la nacionalización, han sido privilegiados por la anemia y anomia de la no justicia que murió en las letrinas del palacio de justicia, el caso más emblemático, Playa Moreno en Pampatar que conlleva al macabro asesinato del abogado Ramón Carmona Vásquez tras sus denuncias por parte del comisario Molina Gasperi y su insólito grupo Gato de la otrora PTJ. Las cantidades de dinero mal habido durante finales de los 60 y la década de los 70 prepararon al país hacia una nueva cultura del nuevo riquísimo a montón. CAP al fin y al cabo, ha sido el único presidente de toda la historia republicana destituido por desaguisados de corrupción gracias a su compañero de la tolda AD eca, el inolvidable barquisimetano, el entonces Fiscal General de la República, Ramón Escovar Salom, hecho inédito que nos debería a poner a reflexionar en como deberíamos terminar de aniquilar al verdugo régimen del averno, Diosdado Cabello y sus cuatreros. Quizá con Rafael Caldera y CAP se inició el verdadero camino que nos ha llevado hasta este infierno rojo amoral en avanzado estado de descomposición por donde se le vea.

Esto significa que aquellos de la 4ta. república en el fondo no eran mejores que estos, tan solo es un cambio de disfraz y escenario, pero el antifaz y la obra sigue siendo la misma tragicomedia que nos enrumbó a la última estación llamada Venezuela, país de la amnesia feliz, es tácito, olvidamos tan rápido. La gran diferencia entre pasado y presente es que aquellos robaban y dejaban robar mientras el país caminaba bastante torcido todo se defenestraba en nuestras narices poco a poco, jamás pensamos que tanta bonanza acabaría, aun así, obviamente que no es comparable aquella época de vacas gordas donde botar comida era un hobby diario, el estreno para cualquier evento era moda y tarjetazo, y despreciar oportunidades era la orden del día. Sin duda que esta era de 20 y más años de ganado Holstein o criollo ahora abundan con el cuero pegado al esqueleto, tan famélicos como quilla de barco peñero, es obligatorio entender que todo terminaría en vacas que en vez de dar leche rumiante de la mejor casta acabarían dando más lástima que proteínas.

Es duro entenderlo, pero en una mínima o máxima o justa medida todos, absolutamente todos hemos sido enormes sinvergüenzas e irresponsables, ninguno le hemos querido colocar el cascabel al gato Félix de este insufrible Plutón, el destructor. Caldera fue permisivo y blandengue progenitor de un hijo Playboy llamado Andrés conocido en los predios del jet set caraqueño por su imantado gusto por los apetitosos guisos y los famosos hoteles que la familia Calderona adquirió en Canarias, tampoco olvidemos quien permitió la quiebra financiera de la banca venezolana con la consentida fuga de todos los ex yuppies de la neoyorquina Caracas, estos mogules, magnates modernos del mal a lo RECADI como en el argot de juego de metras o canicas, perdonen la expresión, nos rucharon, nos palearon billones de dólares y cada cual vivió y vive de sus ultrajes cual corsarios del Caribe del erario de la nación más rica pero pobre del planeta. Cómo pasar por alto al dicharachero, ese simpático toronto, el inefable y carismático,
Luis Herrera Campins y su grupete de ministros llenos de dólares a montón, muy como en los tiempos de CAP, y ta’ barato, dame 2.

Y ni se diga del inolvidable alcoholismo elocuente del etílico orgullo de Clarines, el discurso del Tío Conejo del pediatra borrachín Jaime Lusinchi, cuya damisela barragana tiroteada alguna vez por el hijo del ex presidente. Según su partner del clan ADeco, el minúsculo, Luis Piñerua Ordaz, la otrora bella tachirense de comer pasta con albóndigas para la época comida de pobres (que ironía), mandaba más que un dinamo del tamaño del monte Everest, mayor desafío pues, para una secretaria privada que cerraba tiendas de marca cuando se antojaba salir de compras en la parisina ciudad de los techos rojos, La Rata Blanca, tal como la denominaron, ostentó el cetro y dominio total de nuestra corrompida Venezuela dormida en las fauces de la carbonería ciudadana, es decir, poco nos importaba entre tanta abundancia, ahora comer como la exsecretaria barragana implica “il bocatto di cardenale”. Pues bien, entre aquellos gozones de cuello blanco graduados en buenas universidades con máster y postgrados en el exterior, dejamos caer a la nación del óleo bituminoso en manos del inclemente penalista, Rey David Morales Bello y los 12 apóstoles de CAP, ellos quienes decidían quien vivía y quien moría como Al Capone en las célebres calles de Chicago asesinando a mansalva a la banda del Bugs Moran. Los otrora demócratas moldearon y modelaron el perfecto arquetipo del mal, un estilo outfit y estirado del típico del corrupto que haría de las suyas durante el siglo 21, una patología digna de Mefistófeles, una obra enchapada en petrodólares, una gavilla del ahora llamado Chavismo- Madurismo/ Cabellismo, Elaizamismo, Padrinismo, etc. Esta quintilogía del mal producto de la deshonra nos trajo hasta el hoy por permitir, somos irresponsables *laissez faire el no enfrentar, el dejar pasar, el dejar de hacer los que les venga en gana, esa tierra de la anarquía, tal locura nos hizo vender y traicionar a la nación al mejor postor, a ese estercolero de gentuza como Putin, Castro, los narcos, los chinos, la guerrilla y Hezbollah. ¡¿Lo anterior, nos terminó por arruinar el ánimo y hasta la Fe en Dios?!

Dejamos todo en manos del demonio, el arco minero y la Venezuela Saudita sin electricidad, sin agua, y con presos, perseguidos, diáspora de más de 5 millones de execrados, un país rico en ruinas, con hambre y miseria por los 4 puntos cardinales viviendo en dólares con sueldos equivalentes a un medio cartón de huevos.

Finalmente, la reflexión ante tanta ignominia y bazofia nos indica que lo pertinente es no olvidar para no repetir; tanta inmunidad y complaciente actitud ante la dama de la justicia, esa Venezuela sin culpables nos llevó hasta aquí*. Ya no hay otra salida sino terminar por enfrentar y ajusticiar por la vía de los artículos 333, 337 y 350 el derrocamiento del sistema de la A a la Z.

Imprimir justicia tipo Juicios de Nuremberg sobre aquellos y estos, es la única manera de cruzar el mar rojo pantanoso y colérico para ir hacia La Nueva Israel, y reconstruir las nuevas bases de esa Venezuela, La Nueva Jerusalén con un Moisés cómo pueblo judaico en el rescate de la Fe en Dios y la familia, con un aprendizaje serio e inolvidable, solo que de aquí en adelante aplicar Las Tablas de La Ley de nuestra Arca de La Alianza Pentecostal y así establecer como Código de Hamurabi, sus códices o enseñanzas de Luz y Amor en libertad y justicia ejemplar nada más que por el bien del nuevo desafío que pronto nos toca asumir, ese digno destino para nuestra incomprendida pero amada Tierra de Gracia, Venezuela.

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