Escándalo

Editorial / Venezuela RED Informativa

Todo, allá en el Norte, fue tergiversado. Los poderosos medios de comunicación y las grandes compañías encuestadoras de América se pasaron a operadores políticos de la formula Harris-Biden. Así terminan de mostrar su cara oculta, su lado feo, su parte sucia, a todo el mundo.
Eso es por lo que la “noticia” del día no resultó ser con cuántos votos de los colegios electorales de la Unión se alzó Joe Biden para convertirse en el presidente número cuarenta y pico de ese país.

Lo que realmente “sorprende” es que Donald J. Trump será reelecto para continuar durmiendo en la Casa Blanca por cuatro años más, a pesar de las mentiras y de las trampas al estilo de la porquería del siglo XXI, de las cuales lleva cuatro años siendo víctima.

Trump es justamente el mismo individuo que casi toda la estructura mediática y actuarial de Estados Unidos había “científicamente” predicho que sería arrasado electoralmente el 3 de noviembre por una tormenta incontenible de votos en su contra. ¡Y NO fue así!

Allá la política se transformó en ESCÁNDALO porque Trump hacía campaña sin tapabocas. O por infestarse él mismo y su mujer con la peste china, y a los pocos días salir a bailar al ritmo de “Y.M.C.A.”, en una tarima de algún aeropuerto.

Mientras, pocos no parecen darse cuenta que el verdadero ESCÁNDALO de esta historia consiste en una perversa izquierda montada con furia tercermundista y empeñada en desarrollar todo el catálogo de trampas y recovecos chuecos al mejor estilo Smarmatic a plena luz del día, en vivo y en directo, y en la primera potencia del mundo.

Por fortuna Trump no es Capriles. Llegará hasta los huesos. No venderá ni hipotecará al mal por treinta yuanes a la América que el mundo necesita.

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