Escondidas

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa

Pareciera inminente la reapertura de la circulación fronteriza “formal”, entre Venezuela y Colombia. Poniendo a andar como «gente» a la gente sobre los puentes internacionales se sincera en algo la realidad.

Si Nicolás Maduro se pasea por México, y de la sala al comedor, los millones de venezolanos que entran y salen del país, no tienen porque hacerlo a ESCONDIDAS. Intimidados y saqueados por la corporación ELM/Guardia Nacional/Tren de Aragua que administra los pasos fronterizos “clandestinos”.

Saltar de la trocha de Ho Chi Ming al puente Simón Bolívar es recuperar, en algo, la poca de dignidad que tanto la oposición como el régimen de Caracas, insisten en negarle a las grandes mayorías venezolanas.

El desastre en que vive nuestra gente de a pie es tan grande, que se alegra con muy poco en los tiempos que corren. Es que nos han arrinconado, como pueblo, en los recovecos de lo básico.

Pipí, pupú, algo de comida y ropa, pero muy lavada…

Esa es la Venezuela que empieza a regresar a la “normalidad”.

¡Qué desgracia!

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