“Eso” hay que darlo por visto

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

El Estado Venezolano lleva 20 años funcionando en Modo de Fallo. Es un Estado Fallido. Un Estado, un aparato de poder público, que no está en capacidad ni tiene la más mínima intención, de “devolver” tampoco a sus ciudadanos la más mínima satisfacción alguna…

No funciona. Está quebrado. No “conecta” lo público con lo privado, para que se active la ecuación de gobierno/gobernados.

Y “eso”, tampoco es nuevo. Hace 20 años un hijo de puta en pleno diciembre, contemplaba sin importarle un carajo, como se deslavaba todo un estado costero venezolano. La lluvia y el aluvión hacían del Estado Vargas un camposanto, mientras que él jugaba a la “constituyente” para fundar la 5ta. República. Que resultó, como se esperaba, en una perfecta mierda.

Tras casi una generación de experimento del socialismo del siglo XXI, todo dejó de funcionar en Venezuela como país. Convirtiendo a nuestra tierra, a la final, en una asquerosa MAFIOCRACIA al mejor estilo ruso. Con elementos del paraíso de los narcos soñado por Don Pablo Escobar. La Panamá que montó Manuel Antonio Noriega, con los Castros y el resto de los narcotraficantes latinoamericanos y asiáticos. Y la compañía de la porquería de la “izquierda”, que jugó a la muerte y a la destrucción en toda Centroamérica en las décadas de los 80’s y 90’s. ¡Un coctel siniestro!

Por eso. Nada tiene de particular que unos grupetes de facinerosos “resuelvan” sus diferencias a tiro limpio, en medio de la ciudad de Caracas una mañana cualquiera… Que en algún instante se haga un “intento” de gobierno, a través de la presencia policial y al poco rato, el “estado” deje eso así.

Retire a sus funcionarios y permita que los condueños del poder real del país, “arreglen” sus asuntos al estilo del Viejo Oeste porque el país está repartido entre bandas. Y el reparto de la torta, la hizo el mismo gobierno.

En 20 años la única política pública que realmente ha llegado hasta lo más profundo de la sociedad venezolana, ha sido la de la desfragmentación del poder. Por medio de ella, la porquería del siglo XXI, estableció uno y muchos gobiernos paralelos. A diferentes niveles. Todos vinculados con lo sucio y con lo chueco. Que responden a las exigencias de perpetuación de la cúspide, de una pirámide teórica que controla un poder político “visual”
Pero que todos los que estamos acá Adentro sabemos que lo único que realmente “hay” es anarquía y anomia, completa y total. Sencillito: acá cualquiera hace lo que quiere… si está en el lado “correcto” de la acera.

Por supuesto: más allá de los fenómenos como elecciones libres y limpias. Separación de Poderes Públicos. Diferencias entre lo que es “bueno” y lo que es “malo”. Hablamos de elementos simplemente perdidos en el “cuanto hay pa’ eso” y en el nuevo “colabore con tanto…” en donde está hundido el país. Acá, Adentro, con eso es que nos toca lidiar. Y hay que agregarle los precios de todos los bienes y servicios, simplemente imposibles de pagar. Una estanflación de campeonato. Y una caída del 35% de P.I.B, nacional, como ya predice para cierre de año el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Con una oposición que más se parece a un Circo de Pulgas, que hace cosas estrafalarias sin lógica, sentido y propósito para salir de los otros. Con un liderazgo que “enfrenta” al gobierno, que, si no fuera por lo patético que resulta, daría risa.

Con un aparato de respuesta internacional, basado en la legitimidad de Juan Guaidó, que esta desconectado de la realidad de casi 8 millones de venezolanos que hoy, a esta hora, están dando tumbos por medio mundo. Hombres, mujeres y niños que han escapado del hambre, la miseria, y la poca certeza de futuro en Venezuela.

Vemos a un Vecchio montando un censo de venezolanos no se sabe pa’que. A Tarre explicando lo inexplicable del T.I.A.R., como si estuviese todavía en alguna clase del Postgrado de Ciencias Políticas de la Simón. A la Sra. Belandria en Brasil, buscando “enchufar” a la joyita de Gustavo Cisneros con el presidente Bolsonaro.

La Sra. Elisa Trotta Gamus que está convencida de ser la dueña y señora de la Diáspora venezolana en la Argentina, haciendo lo que quiere. Todo porque ella también salió del mismo baúl donde Leopoldo López guarda a sus muñecos. Y porque los venezolanos que llevan años dándole allá, son pendejos y retrasados. Y solo esperaban a que ella llegara a Ezeiza para que los pusiera en el mapa… ¡Por favor!

Quizás porque ella está convencida, como tantos otros Adentro y Afuera, que son dueños de la franquicia Venezuela. Del pedazo de Estado Venezolano que le “toca”, allá. Abajo, en el Fin de Mundo. Con todo y el dolor, el desarraigo y el sufrimiento de los venezolanos que ahora, allá, están pasando frío ¡No me jodas! ¡Cogimos la maña, vale!

La otra parte de la ecuación política venezolana se “encariño” con la vuelta. También le gusta “hacer lo mismo”. Cada vez se parecen más a los angelitos del siglo XXI. Ellos también aspiran a su pedazo de torta de cumpleaños, con la bandera de Venezuela. Con todo y quesillo y gelatina… Como decía un gran hombre al cual llegue a respetar profundamente: “¡es que ellos también son Hijos de Dios!” Qué pena. ¡Pero hay que estar claros!

Si unos son unos hijos de putas, los otros resultan ser unos cabrones. Y ambos pareciera que están en lo mismo. Repartirse al país como si fuera un botín. Para los que no son de acá y están Afuera. Les juro que no hay de otra. Con estas alimañas de lado y lado, NO salimos de esto. Es muy en serio: ¡solos NO podemos!

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